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Circa Waves mantiene con vida la musicalidad de Liverpool

El vocalista Kieran Shudall nos habló de Sad Happy, el último disco de la banda
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Circa Waves, entre la tristeza y la felicidad.

Cortesía prensa Circa Waves

En esta época dominada por el streaming y los sencillos efímeros, todo el proceso que involucra crear un álbum parece que es una especie de arte que se ha perdido entre tanta canción suelta. Pero en Inglaterra siempre hay alguna banda nueva que se aferra a esa idea de tener un disco, de crear un viaje de principio a fin. Los integrantes de Circa Waves son más de ese camino que cualquier otra banda que haya emergido en los últimos años.

Su trabajo en la última media década es una muestra de esto. Desde 2015 han lanzado cuatro álbumes, en los que han explorado desde el indie rock más guitarrero, hasta el pop con sintetizadores y baterías furiosas que hacen estallar las fiestas en las islas británicas. Lo más reciente del grupo liderado por Kieran Shudall tiene un poco de esos dos mundos, en los que, al mismo tiempo, exploran la tristeza y la felicidad. Por eso se llama Sad Happy.

Desde su casa en Liverpool, mientras se cocina unas albóndigas, Shudall habló con ROLLING STONE sobre este nuevo LP que lanzaron en dos tandas. En su trabajo anterior, What’s It Like Over There? de 2019, los británicos exploraron lo que sería vivir en Estados Unidos; y en el disco previo a este, Different Creatures de 2017, se inclinaron hacia la crítica política por todo lo que había alrededor del Brexit.

“Este se trata de los humanos, de las emociones humanas, de Liverpool, de crecer. Pero en general de la gente y las relaciones que he visto y tenido a lo largo de mi vida”, dice Shudall. Finalmente, una gran parte del recorrido en la Tierra se van momentos tristes y felices, esos dos polos son los que marcan nuestra historia en el planeta.

Circa Waves es el grupo más reciente en la larga historia musical que tiene la ciudad del último campeón de la Champions League. Los Beatles, Frankie Goes to Hollywood, A Flock of Seagulls, Gerry and the Pacemakers, Carcass, Anathema y The Zutons son algunos los nombres más grandes que han salido de una ciudad que apenas tiene un poco menos de medio millón de habitantes. Si al mundo del fútbol le sorprende que un país diminuto como Uruguay saque tanto talento con la pecosa, la ciudad de Merseyside es su equivalente en acordes.

“Es una ciudad muy pequeña y un puerto, por ahí ha entrado mucha cultura. Hace mucho tiempo también llegaron muchos inmigrantes, entonces es una mezcla de gente muy distinta”, cuenta el cantante al explicar por qué Liverpool tiene tanto talento musical. “También ha tenido problemas económicos a lo largo de su historia, y de la pobreza suele venir algo creativo y artístico. Liverpool terminó convirtiéndose en una ciudad donde los únicos escapes eran la música y el fútbol”.

Kieran Shudall es de una generación que creció con el rock guitarrero de Gran Bretaña en las entrañas. Nació a principios de los 90, por lo que seguramente la primera información musical que recibieron sus neuronas fue de Oasis, Blur, Radiohead o Pulp. Con la llegada del nuevo milenio aparecieron Franz Ferdinand, Kaiser Chiefs y Kasabian. En su adolescencia explotaron unos tales Arctic Monkeys, mientras en su ciudad The Wombats empezaban a hacerse un nombre. Uno años más tarde, The Vaccines y Two Door Cinema Club irrumpieron con fuerza con sus primeros discos.

Sad Happy comienza con Jacqueline, que tiene todo el espíritu de una canción indie del nuevo milenio. Una guitarra juguetona con un coro fácil de memorizar (por algo fue el primer sencillo) y una batería que invita a brincar. Con Be Your Drug entra la distorsión en un riff para levantar el puño en el aire, mientras Shudall confiesa que quiere ser la droga, la adicción, la obsesión de alguien. El sintetizador y el lado pop, con un bajo funky, llegan en Move to San Francisco, la ciudad a donde van “las personas felices”. Es ese juego entre los sonidos análogos y los digitales en los que Circa Waves brilla con más claridad.

“Creo que las guitarras han podido superar el paso del tiempo. Los sintetizadores explotaron en los 80 y por un rato nadie agarró una guitarra. Pero si miras la música pop, Ed Sheeran puede ser el artista más grande, y toca guitarra”, explica Shudall. “Es un instrumento que nunca se va a ir, siempre va a estar conectado a la gente. La música electrónica, aunque me encanta, se siente un poco menos humana”.

El cantante agarró ese pedazo de madera con seis cuerdas cuando tenía 12 años. Un profesor en el colegio le enseñó algunos acordes y al poco tiempo empezó a profundizar en canciones de Oasis, los Beatles y Blur. Ese amor por la música se nota es esa forma de trabajar. Desde 2015 ha lanzado cuatro álbumes con Circa Waves (el último lo produjo él solo, los dos anteriores junto a Alan Moulder), además de componer, girar y producir para otros artistas. 

Es un tipo que se emociona, por más inglés que sea, al hablar de la música. “Creo que estoy obsesionado con escribir y crear música”, confiesa, pero las palabras no salen como un disparo; le cuesta encontrarlas. “Es lo único que hago, todo el día, todos los días. Es que me encanta. Hacer cuatro álbumes en este tiempo, la verdad, no es mucho para mí”.

Sad Happy llega en un momento que el mundo nunca había vivido, entre el COVID-19 y todas las locuras políticas de los últimos tiempos. En The Things That We Knew Last Night, Shudall canta “It’s funny living in times like these/ So hold on tight to someone strong” [Es extraño vivir en estos momentos/ así que aférrate a alguien fuerte].

“Pasan tantas cosas que el mundo parece que está en un miedo constante. Y a diario en redes sociales nos bombardean con todo esto. Te despiertas y lo primero que ves es toda esta mierda que está pasando”, sentencia. “En esa canción estoy intentando decir que intentemos no enfocarnos tanto en eso, sino que nos rodeemos de gente positiva”.