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Cyndi Lauper celebra al himno que sanó los corazones rotos de la comunidad LGBTI

La cantante neoyorquina se sincera sobre los 35 años de True Colors y los íconos pop del momento
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Lauper se prepara para lanzar una versión remasterizada y expandida de True Colors, su segundo disco, el cual fue publicado en octubre de 1986.

Getty Images

La década de los ochenta no solo significó una época de gloria para el Hair Metal, sino que además fue un tiempo que trajo consigo el renacimiento del pop influenciado, claro está, por los ritmos que se estaban tomando al mundo, como el disco o el funk. Si bien la mayoría de las personas contemplan a estos años maravillosos desde la nostalgia, es válido resaltar que fue un periodo cuyo valor excede los peinados abombados y el indudable legado de Fiebre de sábado por la noche.

Durante estos diez años la estética jugó un papel definitivo en la construcción de la jerarquía social, en un momento donde, irónicamente, nada estaba fuera de los márgenes. No obstante, pese a que había una mayor aceptación frente a las preferencias de ‘estilo’ que tenían las personas, aún existía cierto recelo o reserva frente a algunos temas, específicamente si estos involucraban a la comunidad LGBTI. A lo largo de esta década se perdieron millones de vidas por la epidemia de SIDA, la cual no fue realmente atendida por el gobierno estadounidense. 

Asimismo, surgió un movimiento que pretendía proteger a toda costa los derechos civiles de la población, sin importar su condición, género u orientación sexual, lo cual desencadenó en una liberación artística cuyos representantes dejaron marca en una sociedad ajena aún al concepto ‘PRIDE’ o la celebración del ‘Orgullo Gay’.

Entre los muchos hitos íconos que dejaron los 80’s, como George Michael con ‘Careless Whisper’, A-ha junto a su clip animado para ‘Take On Me’ o Toto con su característica instrumentalización para ‘Toto’; surgieron artistas que se encargaron de encaminar la ‘nueva onda pop’ en una dirección más disruptiva y de índole político. Por un lado, Michael Jackson rompía los esquemas de la danza con su mítico ‘Moonwalk’, en tanto que Annie Lennox debutada un ‘look’ andrógino (algo arriesgado para la época) y Cindy Lauper escribía un himno que transformó a toda una generación.

La composición de la intérprete, ‘True Colors’, no solo fue un sencillo que se desprendió del álbum (cuyo nombre era igual al de la canción), sino que además comprendió un llamado a la acción para la aceptación e inclusión de la comunidad LGBTI dentro de un espectro social excluyente y conservador, cuyos atributos supuestamente caritativos desaparecían si se mencionaba la palabra SIDA. La letra plasmaba versos que hablaban sobre empoderar a una juventud cuyos sentimientos debían permanecer en la clandestinidad.

Por lo tanto, Lauper celebra el 35º aniversario de su emblemático segundo álbum, True Colors, el cual salió a la venta el 14 de octubre de 1986. Y para conmemorar dicha fecha, lanzará una nueva versión digital ampliada el viernes a medianoche, con dos temas extra: La remezcla de Junior Vasquez del tema principal, que fue número uno en 1986, y su cara B, ‘Heading for the Moon’, una canción que nunca había llegado a los servicios de streaming hasta ahora. También comparte su propio filtro de Instagram  inspirado en ‘True Colors’.

Puede que Lauper tome al mundo por sorpresa con esta noticia, pero esa es su especialidad. Con su LP debut, She’s So Unusual, hizo uno de los álbumes más queridos de los años ochenta, una obra perteneciente a la ‘New Wave’ que se convirtió en un monstruoso mega éxito pop. Dominó los listados de MTV con ‘Girls Just Want to Have Fun’, ‘Time After Time’ y ‘Money Changes Everything’, transformándose en una heroína instantánea para los chicos de pelo raro de todo el mundo. Los medios de comunicación adoraron su humor extravagante, sus peculiaridades en cuanto a la moda y su grupo de amigos luchadores profesionales. Además, los éxitos siguieron llegando, desde ‘She Bop’, uno de los himnos a la masturbación más sucios que jamás haya entrado en el Top Ten, hasta su vampiro de género ambigüo en el sencillo ‘deep cut’ o poco popular de Prince ‘When You Were Mine’. Cyndi era la novia de pelo morado de América.

En el 86, todo el mundo esperaba ser deleitado por su segundo Lp, True Colors, el cual salió a la venta tres años después de She’s So Unusual. Pero, para sorpresa de todos, era un álbum totalmente diferente. Los fans se quedaron sorprendidos por el ambiente sombrío y deprimente. Como dice Cyndi ahora, es un disco hecho a la sombra del temido ‘gafe del segundo año’ de una artista que lucha por lidiar con su estrellato de la noche a la mañana: “Es algo muy extraño cuando te haces famoso por primera vez, porque no hay un libro sobre ‘Cómo ser famoso para tontos’ y realmente lo necesitas”, comenta Lauper. “La gente empieza a alucinar, la gente ya no te dice la verdad, te conviertes en ‘Ella’. Cuando eres una artista femenina, siempre eres ‘ella’, mírala ¿Puedes creerla hoy? ¿Qué está haciendo ahora? Siempre te tratan como el grano en el culo”.

La canción que da título a dicho LP pronto se convirtió en un himno mundial del orgullo queer, una canción que Lauper ha interpretado en innumerables actos benéficos LGBT a lo largo de los años. Pero sigue siendo un álbum que es incomprendido a menudo. Tiene cameos vocales de Billy Joel, Aimee Mann y las Bangles, además cuenta con la participación del héroe de la guitarra prog Adrian Belew en una versión muy ochentera de ‘What’s Going On’ de Marvin Gaye.

Para conmemorar los 35 años de True Colors, Cyndi se puso al día con Rolling Stone en una larga y salvaje charla sobre el álbum, su exquisitamente extraña carrera, por qué se relaciona con Prince, sus diversas interpretaciones de Shakespeare con amigos luchadores, convirtiendo a su madre en una estrella de la MTV en sus vídeos, y por qué ama a Olivia Rodrigo, Billie Eilish y Taylor Swift. Habla exactamente como canta: descarada, sin parar, corriendo a mil por hora, siempre una fuerza de la naturaleza, siempre la chica que más se divierte. Esperemos que siempre brille.

¿Cómo fue grabar una canción tan famosa como ‘True Colors’?

Parece que fue ayer, recuerdo el olor de la habitación ‘El Power Station’ en Nueva York, en esa gran sala. Solo quería hacerlo bien, quería que tuviera alma. Billy (Steinberg) y Tom (Kelly) escribieron la canción y la descubrí en mi loft, la seguí escuchando porque acababa de perder a mi amigo por el sida. Mi amigo Gregory (Natal) me había pedido que escribiera una canción para él, y lo hice. Escribí ‘Boy Blue’; pero esa no funcionó muy bien pues no fue un éxito. Desgraciadamente, resulta que desahogar el corazón y el hígado no es bueno para la radio.

Pero cuando escuché ‘True Colors’, supe que era una canción muy especial. Vivía en Tribeca, en el Thread Building, con mi nuevo piano de cola y trabajaba con este maravilloso teclista que tocó en ‘She’s So Unusual’, Peter Wood. Con este tema, pensé: ‘Es una gran canción, pero no es mi estilo de música’. Sonaba a gospel y a country, y no era con lo que me sentía identificada en ese momento; la escribieron para (la estrella canadiense country) Anne Murray, y ella la rechazó. Pero, Peter vino e íbamos a arreglarla ,dijimos: ‘Quizá podríamos tocar nuestro tipo de acordes, no acordes completos, más bien quintas abiertas’, empecé a cantar suavemente y él empezó a tocar (el gancho del teclado después del estribillo). Cuando escuché nuestra maqueta, me di cuenta de que tenía intimidad, y la intimidad era lo más importante. Sobre todo porque teníamos el corazón destrozado por la muerte de mi amigo.

Siento mucho lo de tu amigo…

Cariño, eso fue en el 85’ o 86’, pero aún lo extraño. Gregory tan solo tenía 24, era un niño que quiso que yo cantara ‘That’s What Friends Are For’, pero esa canción fue escrita por Burt Bacharach, por lo cual le dije: “Santo cielo ¿Qué demonios? yo NO soy Burt  Bacharach”. No obstante, en el primer disco, en la parte de adentro, escribí la letra de ‘Time After Time’ en una pared descascarada. Pero, para ‘Boy Blue’ quería escribirla en el cielo en una especie de carta para él; como dije, no fue un éxito, pero ‘True Colors’ sí lo fue, y esta en cambio fue hecha para mí, su pareja que se quedó atrás y sus amigos que lo amaban, para que nos reconfortara a todos.

¿Cuándo te diste cuenta que la canción se había convertido en un hito ‘Queer’?

Fue un día en el Desfile del Orgullo Gay de Nueva York, en 1994 o 1995. Yo estaba con todas las Drag Queens, mi álbum Seven Deadly Cyns estaba a punto de salir, y mis amigos que eran artistas drag en el vídeo dijeron: ‘¡Tenemos que conseguir una carroza! Vamos a salir, necesitamos una carroza’. Pero esa noche, cuando llegamos al muelle, me di cuenta de muchas cosas: no se puede hacer que esta gente pida un taxi por aquí. No es seguro, por culpa de las personas que se dedican a golpear a los gays, eso es algo en lo que nunca había pensado. Quién sabe si esto es cierto o no (porque la gente a veces dice cualquier cosa), pero cuando estaba haciendo la prueba de sonido, alguien se acercó y me entregó la bandera del arco iris. Un tipo me dijo que la había hecho él y que yo lo había inspirado, no sabía si era cierto. 

[Nota del editor: el artista Gilbert Baker diseñó la bandera del arco iris en los años setenta, mucho antes de que existiera la canción]. Pero sí sé una cosa: esa noche me envolví con la bandera y canté ‘True Colors’ como nunca antes lo había hecho, porque me di cuenta que mi amigo Gregory había conseguido su deseo, con una canción que fue acogida por todo el mundo.

Esa suena como una canción bastante vulnerable

Me identifico con ella porque siempre fui esa niña, aquella que se tambaleaba. Intenté trabajar como camarera en International House of Pancakes, hasta que me dijeron: ‘Cariño, tus errores cuestan más que tu sueldo. ¿Qué tal de azafata?’ Luego trabajé en Giftpacks y no podía meter las cosas en la bolsa. El jefe cogía el megáfono y gritaba: ‘¡Lauper, borra esa sonrisa de tu cara! ¿Qué eres, una especie de comediante?’ Nunca me sentí exitosa, hasta que empecé a cantar.

Hiciste un debut clásico con She’s So Unusual, algo tan maravillosamente feminista, atrevido y un manifiesto ‘New Wave’. ¿Cuál fue la diferencia a la hora de trabajar en este álbum?

Cuando hice True Colors, fue como empezar de nuevo, porque no estaba con (el producto)] Rick (Chertoff), tampoco estaba escribiendo con Rob (Hyman) y Eric (Bazilian) por lo cual tuve que empezar de nuevo. Así que intentas escribir con otras personas, pero no siempre conectas realmente y eso es un problema. En un momento dado, tienes que tener alguna conexión, entonces cuando grabé ‘True Colors’, en esa habitación, seguí cantando hasta que sentí que estábamos encerrados y todos podíamos sentirnos respirar. Se trata de ser íntimo y hacer que alguien sienta que le susurras al oído.

Luego hicimos ‘What’s Going On’ de Marvin Gaye, otra maravillosa canción de uno de los mejores álbumes de todos los tiempos realizados por un músico pop; ese y Songs in the Key of Life de Stevie Wonder. También vino mi amiga Bonnie Raitt con una cinta de esta mujer de Filadelfia, Essra Mohawk, que había escrito ‘Change of Heart, Bonnie me dijo: ‘Tú hiciste famoso a un hombre de Filadelfia. Ahora es tu turno de hacer famosa a una mujer’. Ese tema tenía a Nile Rodgers en la guitarra , quien en ese momento estaba haciendo tantas cosas increíbles.

En ese tiempo estaba decepcionada de mí como compositora, pero cantaba bastante bien y escribí ‘Boy Blue’, aunque no fue un hit.

Después de un triunfo como el de She’s So Unusual debiste sentirte bastante presionada

Era ese ‘gafe del segundo año’ ¿No? Me preocupaba todo, era mi pesadilla, pensaba: ‘Dios mío ¿Qué tal si termino justo donde empecé? Porque yo estaba huyendo. Huía de Queens, de la mentalidad de mi barrio, donde no lograba encontrar dónde estaba el lugar de la mujer, solo sabía que no estaba afuera, en el mundo y no estaba en igualdad de derechos con los hombres. Entonces he vivido la mayoría de mi vida como un hombre, excepto que soy bastante sentimental y fiel, pero aparte de eso ¿Sabes a lo que me refiero?

Pero fue un momento difícil porque tenía que ser libre y que el rayo volviera a caer, y no saber cómo lo iba a hacer con eso. Con She’s So Unusual, las canciones contaban una historia, una que podía contar de forma creíble, y quería que ese primer álbum tuviera este nuevo sonido que estaba en la calle: este sonido electrónico urbano. Todo mi equipo trabajó muy duro: conectamos como si fuéramos una banda; pero cuando llegué a True Colors, la banda había desaparecido. Ahora estaba realmente sola por mi vida, iba a ser diferente, sin importar qué.

También me encontré escribiendo sobre cosas que disimulaba; porque las cosas empezaron a desmoronarse en mi vida personal, y entonces no quería ser esa chica que solo quería divertirse, ¿Sabes? Así que las cosas fueron disfrazadas. Como en ‘The Faraway Nearby’, que se inspiró en un cuadro de Georgia O’Keefe, pero no podía decir realmente lo que sentía. Escribí una canción ‘A Part Hate’ (sobre el Apartheid) pero la compañía discográfica dijo que no podía entrar en el disco porque de repente era demasiado política, me resigné y dije: ‘Vale, está bien’; pero finalmente salió en 1993, en Hat Full of Stars.

Ese álbum es tan subvalorado

Por fin me quité la mordaza de la boca, también trabajé con (la compositora) Allee Willis, en ‘Who Let in the Rain?’. Ella tenía mucho talento, era un poco mandona y grandilocuente; solía llamarla Sargento, porque siempre decía: ‘Lauper, ¿qué estás haciendo?’. Tuve una casa en el Cabo que se inundó y me dije: ‘¿Quién dejó entrar la lluvia?’, oye, ese es el título de una canción.

¿Por qué sentiste que debías ocultar lo que sentías en True Colors?

Ese periodo me llevó a la ruptura de mi mánager (David Wolff) y mía, éramos pareja. [Él es su coprotagonista en vídeos como ‘Time After Time’ y ‘She Bop’] Estaba enredada, literalmente comprometida. Así que cuando terminas, no es algo bueno, porque puedes seguir intentando trabajar, pero se hace raro. De hecho, consulté a los gerentes y uno de ellos simplemente me gritó, sabía que eso no iba a funcionar. Otro me dijo: ‘Bueno, ¿qué es lo que más te gusta hacer? ¿Te gusta cantar? ¿Te gusta escribir, te gusta producir?’ Y yo pensaba: ‘¿Por qué tengo que dividirme así? ¿Por qué no puedo hacer simplemente lo que hago?’”.

Tú música durante los ochenta fue más compleja a nivel emocional de lo que la gente realmente notó. Las personas escuchaban una melodía divertida en el exterior, pero había tanta emoción debajo.

Bueno, eres un narrador cuando eres un cantante. Eres un atleta y eres un narrador. Eres un atleta porque tu cuerpo es tu instrumento, pero cuando cantas una canción, estás contando una historia, ya sea tu historia personal o en tercera persona. Así que solo elegí canciones que aspirara a cantar, como ‘All Through the Night’, que escribió Jules Shear. Esa canción tenía su propia cosa, muy de los Beatles. Me encantaban los Beatles. Los conocí cuando tenía nueve años.

¿Enserio?

Tengo un álbum que dice: Conoce a los Beatles. Los conocí, los amé. ¿Ves lo que digo? Y también conocí a las Supremes, porque también tenían un álbum Meet the Supremes, así es como las conocí. Eran todas mis amigas porque yo cantaba esas canciones todo el tiempo, éramos amigas. Pero desafortunadamente para mis días de Barbara Streisand, ella todavía estaba allí, con Funny Girl, canté cada una de esas canciones. Pero tenía música nueva que ya no era de mi madre.

Durante toda tu carrera mezclaste todo tipo de estilos musicales. She’s So Unusual tenía toques punk, reggae y New Wave, aunque también contaba con tonalidades pop, disco y soul. Todo en un mismo LP.

Pero verás, cuando yo crecía, eso era el rock & roll. En la radio, en la misma emisora, oías una canción de los Beatles, luego una de Motown, escuchabas una de Joni Mitchell, escuchabas una de Simon & Garfunkel, luego una de Nat King Cole. Sly and the Family Stone ¿Me estás tomando el pelo? Era increíble. Toda esta música diferente, en una sola estación, incluso Patsy Cline. Para mí, lo que me gusta de la música, todas estas culturas llegaron a América y se mezclaron. Los tambores de África, el folclore irlandés, la cítara de Alemania.

Y cuanto más viajas, más escuchas. Fui a Argentina en los años ochenta y pude escuchar el tango argentino, lo aprendí todo sobre Astor Piazzolla, conocí a su viuda. Escuchas la relación entre el acordeón y el violín, eso en sí mismo es una danza. Fui a Memphis, una de las ciudades musicales más extraordinarias del mundo pues es la base de nuestro país. En Tennessee, tienes las dos formas de música que crearon el rock, tienes el country y tienes el soul. Allí hice el Memphis Blues: cuando cantas con Ann Peebles y B.B. King y Allen Toussaint, es como caminar por el cielo.

La forma en que cruzaste los límites musicales, tenía mucho en común con otro icono rebelde de los ochenta: Prince. Hiciste una versión histórica de ‘When You Were Mine’.

Era un genio, en un nivel diferente. Podía hacerlo todo. Tocaba tantos instrumentos, lo cual no es mi don en absoluto. ‘Purple Rain’ superó todas las expectativas. Simplemente un genio.

No sé cómo reaccionó al ser tan famoso. Puedes luchar para que tus ideas sean escuchadas, pero cuando lo logras, es aterrador. Porque de repente, pierdes el anonimato. No vas a sorprender a nadie porque ya te han escuchado, y ahora tienen estas expectativas, discutidas o no. En mi vida como artista, antes de ProTools, siempre había este interrogante: ‘¿Quieres hacer un disco? ¿Quieres hacer un disco?’ Todo lo que quieres hacer es grabar tu trabajo. Así que te encuentras haciendo todo esto solo para poder hacer un disco. Siempre es una negociación.

Quizá fuiste la primera artista femenina en redefinir una canción de Prince.

Me pareció que su forma de escribir era muy brillante porque hablaba de cosas como: ‘¡No tuviste la decencia de cambiar las sábanas!’, hablaba de la vida cotidiana, lo cual es realmente interesante porque como artista se supone que debes registrar cómo es la vida aquí y ahora. Hay un tipo de poesía que captura lo que es vivir en este momento. Es el impresionismo sonoro; y eso es lo que creo que deberían ser todos los álbumes. Mi sueño con She’s So Unusual era hacer una foto sónica de cómo era la vida en ese momento, así que eso es lo que intenté hacer.

También en los videos, especialmente en ‘Girls Just Want to Have Fun’, quería que pareciera Nueva York, Nueva York. Tenemos la suerte de contar con gente diferente. Quería que todas las niñas, sin importar el color ni el origen étnico, pudieran verse a sí mismas y, con suerte, tener la idea de que ella también puede tener una experiencia alegre en la vida. Además el hecho de que mi madre estuviera en él lo hizo aún mejor porque hablamos a dos generaciones. Mi madre era muy dulce, salía en todos mis vídeos.

No todos las estrellas de rock tuvieron el coraje de mostrar a su madre en MTV. Tú la convertiste en una estrella.

Siempre fue aventurera, siempre ponía música, nos sentaba en su cama junto al equipo de música. Ponía Pedro y el Lobo, dirigida por Leonard Bernstein. Nos ponía discursos de Robert Kennedy y del Dr. King. Había mucho racismo en nuestro barrio, ibas a la playa de Rockaway y oías a gente que escuchaba música negra en su radio, pero si un negro de verdad ponía una manta a su lado, les daba un ataque. Todo lo que pensaba era ‘¿Qué está sonando en tu radio? ¿No estás escuchando?’ Fue cuando me di cuenta, ‘Estoy conviviendo con locos aquí, y tengo que morderme la lengua hasta que me vaya de aquí’. Y eso es lo que hice. Corrí tan pronto como pude. Pero por desgracia, ¡Solo corrí a Long Island! No sé en qué estaba pensando.

Mi madre era tan buena, había algo en ella en la película: tan frágil y genial, tan regular. Una actriz de verdad nunca habría sido así. Mamá solo estaba allí para pasar tiempo conmigo, para ser parte de ella. ¿Así que qué suerte tengo? Ahora está con mi hermano en Florida, pero no tengo la oportunidad de ir allí. No quiero llevar gérmenes.

Son tiempos difíciles.

Espero que el Covid desaparezca, pero ¿Quién sabe? Pero sí, ella siempre formó parte de esto. Cuando hicimos el vídeo de ‘True Colors’, ella estaba en el bote de remos. El director era Pat Birch, que trabajó en Saturday Night Live. Pero nunca llegué a SNL. Me invitaron una vez con los luchadores, pero mi representante dijo: ‘No están escribiendo muy bien. Podría ser un verdadero fiasco’. Pero en mi corazón, siempre quise un sketch de los luchadores y yo haciendo una escena de Shakespeare. El capitán Lou Albano haciendo Shakespeare, ¿Verdad? Mirando la calavera gritando: ‘¡Ser o no ser!’.

Tengo que decir que hacer el álbum fue una experiencia creativa. Tuve que hacer cosas visuales que fueron extraordinarias, tuve que hacer la portada de mi LP con Annie Leibowitz, de nuevo después de She’s So Unusual. Annie me mostró todas las películas francesas, como Orpheus de Jean Cocteau, porque la portada de True Colors es de Orpheus, ¿Cierto? No te lo puedes perder. Mi voz era muy fuerte entonces, incluso cantaba al revés a veces. Había una escalera en la pared y solía colgarme, ponerme boca abajo y cantar. Eso es difícil de hacer, a menos que tu cuello esté flojo.

Todos estos años y ¿Nadie sabía que cantabas colgada al revés?

Oye, nunca me puse de pie de la manera correcta, incluso cuando estaba en bandas de covers. Me metí en problemas por moverme demasiado. Decían que me movía como un niño. Intentaba quedarme quieta y cantar, pero no podía, siempre tenía puestas esas plataformas gigantes. Ese fue el comienzo de mi viaje atlético, era Rocky, ponía el huevo en la licuadora, me bebía el huevo, intentaba correr, pero no empecé a hacer ejercicio realmente hasta 1985. Mi madre venía todas las semanas a hacer ejercicio conmigo. Era un poco divertido ver a mi madre intentar hacer una flexión.

¿Aún escuchas la música que te inspiró en ese entonces?

Siempre he pensado que los Beatles eran realmente geniales. Algunas de estas canciones, en mis momentos más oscuros, las seguía cantando como si hubiera una posibilidad de que me hicieran sentir mejor.

Cuando mi hijo tenía cuatro años, le encantaba cantar ‘The Long and Winding Road’ cuando yo conducía. Iba en la parte de atrás, en su asiento del coche, cantando a todo pulmón: “¡Muchas veces he estado solo!” Y yo le miraba como diciendo: ‘¿Cuándo diablos has estado solo? Papá siempre está contigo, yo estoy contigo cuando no estoy trabajando’. Tuve que esconderle el disco de Green Day, tenía palabrotas. Así que me voy de gira, vuelvo y él está poniendo el de Green Day, cantando la grosería que empieza por ‘P’ a todo lo que da. ‘¡Sólo es parte de la canción, mamá!’.

Pero la música es un regalo maravilloso que nos une. Este asunto de Covid ha sido duro, pero he tenido un gran verano. He escrito mucho para este espectáculo de Broadway, Working Girl, y espero que todo siga su curso.

¿Y qué artistas jóvenes escuchas?

Me encanta Olivia Rodrigo, parte de su música suena como Billie, Billie Eilish. Pero luego se vuelve pop, luego rapea y luego es una canción punk. Me encanta eso. Taylor Swift, es tan prolífica, ese último disco de Covid, ¡Dios mío! Fue increíble, ¿Verdad? Siempre ha sido una escritora maravillosa, pero ese disco era poesía, y esa chica realmente escribe poesía. Lo único que no me gusta de la nueva música es que, cuando escucho lo mejor de la nueva música, hay muchos hombres y pocas mujeres. Pero ahora hay muchos grandes músicos. Es un buen momento para escuchar. Siempre estoy escuchando y aprendiendo.