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Steven Lyon, cortesía de Croteria Entertainment

Draco Rosa: “La meta es la vida”

El músico puertorriqueño recuerda en esta entrevista el procesa de creación de Mad Love, un álbum icónico que redefinió su carrera a comienzos de este siglo

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Desde la distancia, en su hacienda en Puerto Rico, Draco Rosa atendió a ROLLING STONE para hablar de la historia de Mad Love (2004), un álbum lleno de eclecticismo, fundamental en su discografía. Con éxitos como Más y más y Cómo me acuerdo, el disco abrió nuevas puertas al puertorriqueño, que exploró en él con múltiples sonoridades y ambientes.

Mad Love es un álbum profundo y muy elaborado, lleno de capas, sostenido y adornado por el trabajo de grandísimos maestros que acompañaron a un Draco muy inspirado por la genialidad de Miles Davis.

¿Qué recuerda en términos profesionales y personales de la etapa en que compuso y grabó Mad Love?

En esa época de Mad Love pasaron muchas cosas. Se ganó un buen dinero, el presupuesto de Mad Love fue bueno y, por crecer en la industria desde pequeño, sabía que a mucha gente le dan un presupuesto de 20, se quedan con 10, y gastan 10 para la producción. Yo gasté todo el dinero de la producción viajando, experimentando en Brasil, en Puerto Rico, trabajé con varios músicos de España, fue todo como una aventura.

Tardamos como dos años, y de ahí han salido grandes músicos; el guitarrista Rusty Anderson ahora es la mano derecha en el escenario de Paul McCartney; Frank Ferrer, después de Vagabundo me fui en vivo con él, y ahora está tocando con Guns n’ Roses. Y por otro lado, está el baterista Vinnie Colaiuta, que ha tocado con Frank Zappa y Sting, entre otros… Ese disco costó un dinero, y se escucha.

Es una pregunta bastante heavy, yo puedo profundizar por mucho; en vida personal, como dije, se ganó un buen dinero, mucho éxito y a la misma vez me crucé con la disquera en Nueva York. Al final del día, cuando hay éxito y si llega a la cima, a veces hay reglas y la disquera busca cierta cooperación, y creo que en ese momento yo me crucé intensamente con la disquera; ser libre y natural, a veces se cruza ahí. Hay muchas reglas, todo el mundo con reglas… ¿Cómo se hace para estar en los Grammy, para llegar a ganarse un premio? Entonces, está el ser libre y expresarte y no tener ninguna bandera, al contrario, móntame todas las banderas en la espalda que prefiero tener una vida completa, con plenitud, libre, y hacer lo que te da la gana creativamente, porque al final del día es tu vida. Muchas de las decisiones no funcionaron y otros se dieron porque se dieron, al natural, porque el destino, lo que manda, el universo manda. 

¿Qué aprendizajes le dejó ese proceso?

Me dejó mucho; en esa época yo era muy estricto en el estudio, y radical. Llegaba un músico y le decía, “No”. Y él: “No, espérate, no he tocado”. Y yo decía, “Pero tocaste ahí, improvisando, y ya no quiero saber de ti”. Me ha pasado mucho eso… aprendí con un libro pequeño que me encuentro ahí en el Sunset Lake, era un libro que decía Good Enough. ¿Qué tienes que hacer? Pues bien, que estés bien. Es difícil tratar de ser perfeccionista dentro de un mundo que realmente es imperfecto. No hay que preocuparse, hay que dejar fluir. Comencé a aprender eso en ese momento, a la hora de estar en el estudio y no ser tan radical. Pero el disco es una joya en la parte musical. Aprendí eso, dejar fluir un poco más y no ser tan radical.

En 2004 usted le habló a ROLLING STONE sobre la importancia que había tenido Bitches Brew, de Miles Davis, en la génesis de Mad Love, ¿podríamos profundizar en lo que representó esa influencia en aquella etapa?

Hay dos cosas bien importantes, Bitches Brew me llega en un momento bonito porque ese álbum a mí me vuela la cabeza, porque es muy libre, muy free; dentro de lo que es tener canciones, en ese disco se logró cierta libertad. Por ejemplo, cuando me junto con Van Dyke Parks para hacer California o Mad Love, hacer el arreglo de cuerdas es radical, es impresionante. Siempre pensando en Miles Davis, en tener la libertad; “Just go for it, go deep [Solo hazlo, profundiza]”, decía un maestro. Creo que Miles Davis me permitió eso.

Y creo que el tema de André Breton en la parte de la lírica me ayudó a ser también natural, a dejar fluir. Y claro, tú a veces dices, “Aquí no hay ninguna narrativa que pueda engancharme”; en otras sí, pero hay frases sueltas. Entonces, se dedicó tiempo a la experimentación, fue costoso, y gracias a Dios en ese momento con un presupuesto grande, cuando había dinero en esa época; te permite grabar una canción con tres bajistas y escoger, quedarte con una cosa o combinar. 

Bitches Brew, un disco clásico de Miles Davis, inspiró profundamente a Draco en la creación de Mad Love.

Más y más, el sencillo que promocionó principalmente a Mad Love, es una canción muy distinta en apariencia al resto del disco, ¿cómo la enmarca usted en el contexto de todo el álbum? ¿En qué forma la conecta usted con el resto de canciones?

Yo no le busco ninguna conexión a las canciones. O sea, la canción es la canción; a mí me encanta la música y siempre he tratado de no ser tan analítico, me ha ido bien, y estoy más cómodo con lo que digo. Ahora veo que están buscando contexto. ¿De qué libro vienen las reglas? ¿Por qué?, me pregunto, no sé. Tienes Más y más en un disco con Heaven Can Wait, eso era lo que estaba sintiendo en el momento, por otras circunstancias.

En aquel entonces estaba rodeado de grandes músicos, muy eclécticos, de un extremo a otro, entonces surge Mad Love, disfrutando un poco de Miles Davis, disfrutando el tema de André Breton, de lo surrealista y de no buscar tanto contexto, ni analizar lo que estoy haciendo… ¿para qué?, hoy lo hago menos.

En esa época pensaba que iba en contra de algo, porque me lo decían de afuera […] En la parte anglo, de Nueva York, yo me crucé con lo que me mandaban. Estaba Tommy Mottola, y ellos querían una cosa de mí… para Cómo me acuerdo tardé seis meses porque una persona de la disquera quería escuchar una cosa más. O sea, tuve que lidiar con eso lo mejor posible. Y me crucé con ellos, en un momento dado alguien de la disquera dice, “No, Draco, tú tienes que ser así, así. Las cosas son así y asá”. Y yo, me molesté, después de calentarme mucho, dije, “¿Sabes la diferencia entre tú y yo? Yo seguiré haciendo música, tú a lo mejor luego vas a trabajar para Procter & Gamble”. Y así es, muchos de ellos están trabajando para otras compañías y no están ni en la industria de la música.

Uno tiene que tomar esa decisión, haces esto porque quieres ser famoso o realmente quieres ser Van Gogh en su mejor momento, porque buscas calidad en tu vida personal, porque la meta es la vida, no es el premio. No es satisfacer, en este caso, a esta persona; si no se puede colaborar con la disquera, estamos jodidos. En aquel entonces, obviamente, me costaba mucho.

Últimamente me ha ido más o menos bien en la colaboración, pero sigue siendo complicado porque la industria jala para donde tiene que jalar, sea para lo urbano, hacia lo que está funcionando, es como todo, no ha cambiado eso, lo que fluye es ‘el dulce del momento’. Por eso uno tiene que tomar una decisión de irse de independiente o tratar de colaborar. Yo he tratado de colaborar por la aventura, yo estuve en Menudo y fue increíble. En otro momento, el tema de Más y más fue un momento muy Menudo, me lo disfruté, increíble dentro de todo. Y me parece muy punk-rock hacer lo que te permite el universo, musicalmente hablando.

Yo no tengo que representar esta idea de lo que es un rockstar, ni esta idea  de quién tiene credibilidad y quién no. ¿Quién define eso? ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo? Estamos acá, 7 billones de seres humanos… ve a  tu aire, disfruta la vida.

En 2004 usted se presentó en Rock al Parque, y mucha gente se sorprendió porque esperaba algo parecido a lo que había visto en el video de Más y más (tal vez lo habían conocido con esa canción), su show en vivo parecía tomar un rumbo muy diferente al del disco, ¿cómo definiría el espíritu de sus conciertos en esa época? 

Grabar en un estudio es una cosa… Yo nunca aprendí las reglas del juego, que grabas un disco para después presentarlo y que sea como un programa de televisión; vas en la idea de repetir lo que tiene éxito. Pero entiendo, porque buscamos la tribu y buscamos representar a la tribu bien.

Ni cuenta me di de las percepciones. No me di cuenta de que yo tenía que llegar de tal manera. Cuando vivo los momentos, son momentos. Y creo que todo el mundo tiene esa posibilidad, tienes ese derecho de ser tú en ese momento. Ahora, si otra persona piensa que tú tienes que llegar de tal manera, es problema de esa persona. No sé cuánto tiempo tomé de grabar el video [de Más y más] a llegar en 2004 a Rock al Parque; uno llega viviendo el momento, y Rock al Parque fue ese momento.

Rock al Parque para mí es una joya, una de las grandes medallas, porque gracias a mi primer Rock al Parque, me dieron esas ganas de seguir haciendo música. Porque fue Colombia la que me apoyó por primera vez en mi carrera, donde el rechazo era across the board [generalizado], pero no en Bogotá.

Sí, llegó el 2004, hago canciones más light, trabajo con orquestas, aquí no hay reglas, aquí las reglas las pone la industria. Pero para el arte no deben existir las reglas. Uno se tiene que arriesgar, eso es hacer arte. Desafortunadamente, la parte comercial quiere que uno esté amarrado, atado a un peñón en el desierto.

Puede ser que no vayas a ganar la misma cantidad de dinero, no vas a estar en la primera fila, no vas a ser la portada de estas revistas… en esta idea del mundo de celebridades, un día estás encima, otro estás abajo. Aquí la meta es vivir, esa es la gran meta, no estar en tu revista, no estar detrás de los premios. No te digo que no es lindo ganar, ¡claro que sí! Se pasa bien, y están todos los colegas, y se celebra, es bonito. Pero la hora de entrar a un estudio a grabar música, esas cosas no pintan nada, ni las revistas, ni los premios, no pintan absolutamente nada. Y si pintan algo, pues es una persona que está buscando eso. Lo cierto es que no he visto estas cosas suceder, y gracias que no, imagínate, estaría intentando complacer a tanta gente. Es imposible, es imposible.

Portada de la nueva edición de Mad Love, una obra del maestro Richard Santiago.

¿Qué motiva el relanzamiento de Mad Love?

Para mí es importante relanzarlo porque Bob Ludwig es un maestro a la hora de la masterización, Chris Lord-Alge mezcló el disco, es un tremendo, un capo, un maestro. Varios maestros en todo ese disco. La idea es tenerlo en vinilo, es importantísimo para mí en lo personal. A veces me encontraba acá en la finca donde se va la luz, se va el agua, ahora hay terremotos, huracanes, coronavirus, mil cosas. Uno está encerrado. Ahora tengo por fin, después de 50 años, un generador pa’ apoyar el tocadiscos. Por eso tenemos ahora Mad Love, y podemos tener una tarde linda y escuchar a quien sea, Pink Floyd, Diamante Eléctrico, Draco Rosa…

Es lindo tener en tu casa siempre música; no podemos depender del streaming, ¿y si se va la luz? Estamos tan cómodos pensando que el streaming siempre va a estar ahí… Deezer, Spotify, me encanta, pero que la vida no dependa tanto de eso… siempre podemos regresar a la biblioteca y agarrar un buen libro. 

Por eso lo hago, y por ofrecer también el arte con Richard Santiago, un maestro de acá, tremendo pintor. Hay dos joyas como This Time, Lie Without a Lover, no hay un por qué detrás, y se tomó esa decisión en tres minutos o algo así… “Ah, esa versión, increíble, vamos con esa”. 

Finalmente, ¿qué lecciones cree que nos dejará esta pandemia a los seres humanos como especie?

Yo, en lo personal les puedo decir, y lo he contado mucho… Cáncer dos veces, y la segunda vez a mí me llegó un despertar personal, un despertar al sentir cierta gratitud porque voy entendiendo que, de nuevo, la meta es la vida. A veces te pasan cosas personales y no te llega. Ahora, posiblemente vamos a ver si esto es un despertar social, no se sabe, porque eso es muy personal. No sé, yo tengo que tener cuidado, pero espero que todos entiendan eso, que la meta mía es muy simple, es la vida misma. Ojalá podamos entender eso.