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El abogado defensor de Britney Spears, acusa a James Spears de vigilar a su hija sin su consentimiento

El lunes pasado, entre las pruebas presentadas a la corte Britney Spears y su abogado presentaron pruebas que acusan a James Spears de no tener escrúpulos al espiar el cuarto de su hija
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Axelle/Bauer-Griffin/FilmMagic/Getty Images

En junio de este año Britney Spears solicitó suspender a Jamie Spears, su padre, como su guardián y responsable legal. A principios de este mes, el señor Spears afirmó que quería lo mejor para su hija y si ella se sentía capaz de enfrentar la vida por sus propios medios él iba a apoyarla. Sin embargo, y a pesar de las buenas intenciones, esa petición trajo consigo más disgustos  pues el abogado de Britney Spears, Mathew Rosengart, y ella encontraron pruebas de que su padre invadió su espacio y sus derechos. 

Es por eso que el lunes pasado Rosengart presentó, en la corte en Los Ángeles, los documentos y evidencias que acusan al señor Spears de un comportamiento espeluznante y poco ético. Se encontró que el señor Spears había contratado a una empresa de seguridad para vigilar, con micrófonos, la habitación de la cantante. Este comportamiento ocurría desde el 2016 cuando Jamie Spears era el guardián legal y representante financiero de su hija. Los micrófonos grabaron conversaciones de la cantante con sus hijos y su anterior abogado, Samuel Ingham. 

Esto salió a colación en el documental de The New York Times  -que fue estrenado en FX/Hulo el viernes 24 de septiembre- en el cual un ex-empleado de la empresa, especializado en ciberseguridad, cuenta cómo y cuál fue el proceso para instalar esos micrófonos. Si bien esas afirmaciones no son prueba suficiente Rosengart afirma, en las evidencias presentadas y a las que Rolling Stone tuvo acceso, que Jamie Spears debe ser investigado porque su comportamiento “cruzó todas las líneas y es preocupante.”

“Las grabaciones no autorizadas y el monitoreo de la vida privada e íntima de Britney, en especial lo relacionado con su abogado y su situación legal, es una violación al derecho a la privacidad y es uno claro ejemplo la privación de sus libertades civiles. Además, el hecho de que estos micrófonos hayan estado en la habitación de Britney le dan más fuerza a los testimonios y declaraciones anteriores ”. Eso afirmó Rosengart en un comunicado a Rolling Stone el lunes. En ese mismo comunicado Rosengart explica que  las leyes en California requieren del consentimiento de las dos partes y Britney no estaba enterada de la existencia de esos micrófonos. 

Para Rosengart estas acusaciones solo refuerzan su argumento de remover definitivamente al señor Spears como el guardián de Britney antes de la audiencia del 29 de septiembre. Pues, esto demuestra que Jamie Spears no tiene como prioridad el bienestar de su hija quien, además, merece vivir una vida plena con todos sus derechos, libertades y deberes para una vida digna. Jamie, por su parte, solicita más plazo para poder comprobar que esas acusaciones son absurdas e injustas.

La empresa de seguridad que supuestamente espió a Britney publicó un comunicado en el que niega haber actuado de mala fe. “Ni el señor Yemini [el jefe de la empresa] ni Black Box Security actuaron de mala fe. Siempre hemos trabajado dentro con profesionalismo, ética y bajo los parámetros legales. Y podemos afirmar que, durante los años que llevamos trabajando junto a ella,  hemos hecho todo lo posible para mantener, y proteger, la seguridad de la señora Spears.”

A la fecha de publicación de este artículo Vivian Lee Thoreen, la abogada de cabecera de Jamie Spears, no hizo ningún comentario. Sin embargo, en ocasiones anteriores Thoreen ha afirmado que Jamie ama a su hija y solo quiere lo mejor para ella. La audiencia programada para el 29 de septiembre va a determinar si, luego de 13 años, Jamie Spears seguirá siendo el guardián legal de Britney, si habrá más exámenes médicos para determinar su independencia, y las condiciones bajo las cuales Britney podría cambiar o su guardián legal.

Brenda Penny, la juez que lleva el caso, decidió en Julio que Britney estaba en condiciones de escoger su propio abogado pero todavía no se ha pronunciado respecto a las pruebas 

psicológicas y psiquiátricas a las que Britney, de 39 años, no quisiera someterse otra vez.La cantante, que se comprometió con Sam Asghari, afirma que quiere tener su vida de vuelta para así poder casarse y, quizá, expandir su familia.