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El blues real de Marcus King

Era un chico tímido y marginado, ahora es un guitarrista que lleva el rock sureño a una nueva generación
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Fotografía por Cameron Wittig

Hace seis años Marcus King se sentía perdido. Era un chico de pelo largo que fumaba marihuana e iba a la escuela en el pequeño pueblo de Piedmont, en Carolina del Sur. Luchaba para encajar, odiaba los deportes y faltaba a tantas clases que estuvo a punto de ser expulsado. “No tengo nada que bueno decir sobre Piedmont, no hay buenos recuerdos”, dice el guitarrista. “Trataban de encerrarme y meterme en un centro de detención para menores, intentaban afeitarme la cabeza y mandarme una cárcel. Yo pensaba que no había hecho nada, solo faltar a un par de días de clase”.

Sin embargo, todo se arregló. King comenzó a tomar clases en una escuela de música para estudiar jazz, y esto lo llevó a convertirse en uno de los guitarristas más emocionantes que han surgido en muchos años. Con una voz que ruge ronca y conmovedora, un profundo amor por Muscle Shoals y un estilo de guitarra fluido y rápido que recuerda tanto a Duane Allman como a Leslie West, King ha sido la sorpresa en eventos como el Crossroads Guitar Festival de Eric Clapton y se ha presentado por su propia cuenta en lugares tan importantes como el Beacon Theatre de Nueva York. Ahora está por lanzar un gran álbum, El Dorado, producido y compuesto junto a Dan Auerbach, de Black Keys, quien durante años había querido trabajar con él.

“Es asombrosamente bueno, su voz es una locura, puede lograr cualquier cosa con su guitarra”, dice Auerbach. King es un tipo grande y de voz suave, que habla con la sabiduría maltratada de un músico veterano en las giras (“Me encanta la comida del sur, pero no puedes comer esa mierda todos los días”). Él viene de una larga tradición de músicos en Carolina del Sur; su abuelo fue un guitarrista country que tocó con Charley Pride, y su padre era un héroe del blues local. “Su abuelo tenía una guitarra Gibson, su padre tenía una Gibson, y ahora Marcus tiene un Gibson, todo está arraigado en su cerebro”, añade Auerbach.


“Es asombrosamente bueno, su voz es una locura, puede lograr cualquier cosa con su guitarra”


King dice que la música “fue medicina para mi familia”, y resulta que dice esto literalmente: “Mi abuelo comenzó a tener úlceras realmente graves, entonces el doctor le sugirió que volviera a tocar, y no dejó de hacerlo hasta su muerte”. Marcus tocaba desde los tres años y su instrumento se convirtió en una herramienta importante cuando enfrentó problemas de salud mental. “He luchado con eso desde que era niño: depresión, algunos trastornos bipolares, trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad crónica, todo eso”, dice. El hecho de tocar lo ayudó especialmente a superar la muerte de uno de sus amigos cercanos en el bachillerato. “No tenía forma de sacarlo”, dice. “Necesitaba hablar con alguien, incluso si era conmigo mismo”.

King comenzó la Marcus King Band a los 15 años. Al poco tiempo Warren Haynes, de Allman Brothers Band, lanzó el primer álbum del grupo. Cuando Auerbach oyó a King pensó que su sonido podía llevarse aún más lejos y lo invitó a Nashville. Lo llevó a grabar solo y escribió canciones con él en guitarra acústica. “Creo que le encantó estar en el estudio y bajar la guardia, mezclarse con músicos diferentes”, dice Auerbach. “Escribimos tantas canciones como pudimos y simplemente dejamos que las cosas crecieran”.

“Me siento realmente orgulloso”, dice King sobre el nuevo álbum. Habla sobre otros aspectos destacados del año pasado, incluyendo su participación en el Crossroads Festival, donde conoció a Bill Murray, Bonnie Raitt y Eric Clapton, quien abrazó a King y le dijo cuánto le encanta su música. “Todavía no siento que eso haya sido real”, dice King.

El guitarrista estará de gira durante 2020, incluso abriendo algunos conciertos para Chris Stapleton. Mientras su carrera despega, uno de sus objetivos es generar conciencia sobre el cuidado de la salud mental, especialmente entre los músicos. “Te garantizo que Otis Redding nunca fue a una terapia”, dice King. “Muchos de nosotros tendemos a usar la música como terapeuta., pero a veces es bueno hablar con un profesional”. De todos modos reconoce el poder curativo de su guitarra. “A veces la música es como tu perro. Sientes que es lo único que nunca te ha hecho daño, la única cosa en que realmente puedes confiar”.

DATOS CURIOSOS

Un momento increíble para King: Hacer una versión de In Memory of Elizabeth Reed con la Tedeschi Trucks Band en la gira de 2018.

Verde limpio King está tratando de ser saludable: “Ha sido un año de sobriedad, con la excepción de las hierbas”, dice.