fbpx

El collage musical de Lee Ranaldo

El icónica guitarrista de Sonic Youth profundiza en Names of North End Women, su último disco
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Raúl Refree y Lee Ranaldo.

Fotografía por Ari Marcopoulos

La carrera de Lee Ranaldo es algo que cualquier músico envidiaría. La gran mayoría de fanáticos del rock asocian su nombre con Sonic Youth, lo cual es lo más normal. Junto a Kim Gordon y Thurston Moore fueron la inspiración de un puñado de bandas que en los 90 estallarían a punta de guitarras pesadas reunidas bajo el grunge. Los temas más conocidos de la banda son, como podría deducirse, los más digeribles.

Teen Age Riot y Kool Things son clásicos del rock gracias a álbumes que tuvieron éxito comercial a finales de los 80 y comienzos de los 90, como Daydream Nation y Goo. El grupo se mantuvo vigente hasta entrado el nuevo milenio, como lo demostró en 2006 con Rather Ripped y ese sencillo que todavía se escucha en algunas emisoras: Incinerate.

Pero si viajamos a lo más viejo de Sonic Youth, como Confusion is Sex e incluso Bad Moon Rising, es evidente que la experimentación instrumental a cargo de Ranaldo, Gordon y Moore era un cuento muy distinto a sus éxitos comerciales. La influencia del músico de avante-garde Glenn Branca era evidente. Es por este lado que Ranaldo dirigió su proyecto como solista tras la disolución de la banda en 2011, después de que el matrimonio entre Gordon y Moore entrara en una etapa llena de dificultades que terminaría en su divorcio en 2013. Para ese entonces, el regreso de Sonic Youth ya era solamente un sueño.

Pero Ranaldo, a pesar de todo, siempre se mantuvo creativo. Sus trabajos como solista son una muestra de que ese espíritu experimental con el que nació Sonic Youth en realidad nunca lo abandonó. Con Electric Trim visitó Colombia por primera vez en Rock al Parque 2018. Esa presentación llevó a los asistentes por las montañas de Marruecos en un viaje que pocas veces se había visto en el festival.

Eso es lo que mejor sabe hacer este músico: viajes sonoros. En su nuevo álbum, una colaboración con el español Raúl Refree (que ha trabajado con Rosalía, El Niño de Elche, Nacho Vegas, Enrique Bunbury, la Mala Rodríguez, entre otros), quien antes había sido su productor, es un paseo de 45 minutos a través de su poesía, que esta vez se aleja de la guitarra.

Ranaldo conoció a Refree en 2013, cuando estaba trabajando en Acoustic Dust. El español empezó a su lado como productor y “desde ahí decidimos trabajar en algo nuevo, en hacer música nueva”, dice el músico desde su casa en Nueva York.  En Electric Trim solamente fue productor, pero Names of North End Women lleva el nombre de ambos. “Estaba claro que en este disco no teníamos una relación artista-productor. Éramos un dúo, escribíamos y hacíamos las canciones juntos. Parecíamos una banda nueva”.

Al ex Sonic Youth le llamó la atención que Refree venía de un mundo musical muy diferente. Trajo a su trabajo ritmos de flamenco, mientras que Lee estaba estudiando el gamelán, una música de Indonensia proveniente de las islas de Bali y Java, en la que los xilófonos son los protagonistas, aunque también los gongs y las flautas de bambú cobran relevancia. Esa mezcla, la unión de dos universos que difícilmente podrían relacionarse, es lo que mueve la música de Lee Ranaldo.

La segunda canción del disco es la muestra de ese sonido. Words Out of the Haze tiene elementos del gamelán con los instrumentos que Sonic Youth llevó a Estados Unidos de Indonesia en los 90 y que brillan detrás de un sintetizador, pero hacia la mitad del tema entra esa percusión flamenca acompañada por una guitarra acústica. A esto además se le suma después un solo con todo el aire del rock & roll, lleno de efectos.

Una de las partes más interesantes de Names of North End Women es la poca presencia de las guitarras, sobre todo teniendo en cuenta que esto viene un tipo que se hizo un nombre a punta de brillar con las seis cuerdas. Es todavía más curioso que llegó con más de 10 demos grabados al estudio, todos basados en este instrumento. Esa fue la raíz, aunque al poco tiempo la improvisación se convirtió en la actriz principal de este acto.

“Empezamos a crear sonidos en el estudio y los uníamos. De algún modo parecía que estuviéramos haciendo un collage y terminamos fue creando todo en el momento”, confiesa Ranaldo. “Al final prácticamente desechamos todos los demos para enfocarnos en el trabajo de estudio”.

Una canción que grababan un día, a las 48 horas ya era un tema completamente diferente. Le quitaban pistas, las modificaban, le metían nuevos sonidos. En Light Years Out incluso tomaron una grabación en casete que Ranaldo tenía guardada, que había hecho a punta de lanzar sillas a una pared con una grabadora que la Librería del Congreso de Estados Unidos había creado hace décadas para las personas ciegas, y la incorporaron al sencillo.

Un aspecto en el que se enfocaron fue en crear un álbum en el que se sintiera el vacío, que creara la sensación de un espacio amplio. “Muchos discos de rock comienzan con la guitarra y no para hasta el final de la última canción. Eso es muy normal. Acá queríamos hacer otras cosas, la queríamos usar de otro modo. Aparece en un solo una locura o de forma acústica, pero dándole belleza”, comenta.

El gran problema de todo este laboratorio de experimentos musicales es llevarlo a un show en vivo. “Todavía estamos pensado cómo hacerlo”, confiesa mientras se ríe. Pero con este confinamiento mundial tienen tiempo para resolverlo. Más allá de lo que pase en un concierto, Ranaldo y Refree demuestran que en una industria llena de fórmulas, aún hay tesoros escondidos por encontrar. Names of the North End Women es uno de ellos.