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Pearl Jam y la madurez del grunge

El primer álbum de la banda en siete años ofrece un potente balance de rabia y madurez
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Pearl Jam en su versión más madura.
Fotografía por Danny Clinch

Pearl Jam

Gigaton

Roger Daltrey de The Who, uno de los ídolos de Eddie Vedder, una vez dijo que el secreto para mantener My Generation con esa frescura sobre el escenario luego de medio siglo no era atinarle al ritmo, sino canalizar su furia. Es un sentimiento que Vedder realmente incorpora; la rabia del frontman de Pearl Jam siempre ha brillado (es un tipo que llegó a cantar con furia para que las personas escucharan más música en vinilo). La furia juvenil que propulsó la era dorada del grunge ha crecido con él, convirtiéndose en una especie de indignación de la mediana edad. Ahora, en Gigaton, el primer disco que la banda publica durante el gobierno de Trump, PJ mezcló la angustia de Jeremy y Alive con un poco de ternura y algunas luces de esperanza.

Aunque Trump no es el foco del álbum, Vedder (que ha definido este gobierno como “una tragedia de errores”) le da bastante protagonismo. En Quick Escape, un himno con un riff al mejor estilo de U2, Vedder describe su travesía “para encontrar un lugar que Trump no haya jodido aún”. En Seven O’clock, él habla de los líderes indígenas Sitting Bull y Crazy Horse, los míticos insurgentes que enfrentaron al gobierno estadounidense y llama al presidente “Sitting Bullshit” [Sentado en mierda]. Alaba al personaje principal en la novela satírica de Sean Penn inspirada en Trump, Bob Honey Who Just Do Stuff, con unos poderosos riffs en Never Destination y pinta un paisaje desolador en el tema con influencias de gospel en River Cross, describiendo cómo “el gobierno vive del descontento… beneficiándose y haciendo proselitismo mientras nuestra voluntad casi desaparece”.

Sin embargo, donde el Vedder de hace 20 años hubiera gritado y aullado de dolor, ahora en Gigaton mantiene la calma. Who Ever Said, la canción que abre el disco, es un mantra de esperanza con licks de guitarra inspirados en Pete Townshend y un solo de guitarra de new wave: “Quien sea que haya dicho que todo está dicho, renunció al placer”, La música puede ser sorprendentemente animada, desde el ritmo electro-bailable en Dance of the Clairvoyants hasta el grunge que recuerda a Soundgarden en Take the Long Way, compuesto por el baterista Matt Cameron, hasta llegar al rock de garaje divertido de Superblood Wolfmoon con letras sin sentido al estilo de Louie Louie.

Siendo el primer álbum de la banda desde Lightning Bolt de 2013, se nota la atención al sonido y a los detalles emocionales, con un enfoque en el claroscuro musical que refleja la larga gestación del disco. El LP está organizado con las canciones más rockeras al comienzo y las más lentas y profundas hacia el final, es como si la banda exhalara. Come Then Goes es un elogio acústico para un amigo que se ha ido (tal vez Chris Cornell), y en River Cross, Vedder nos pide que “compartamos la luz” sobre una línea de órgano. Gigaton es un testamento sobre la forma en que Pearl Jam muestra su descontento con más fuerza que nunca.