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El legado de Freddie Mercury

Teatral, brillante y excesiva. Nunca ha habido una banda como Queen o un frontman como Freddie Mercury
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A 29 años de su fallecimiento, el legado de Freddie Mercury sigue intacto.

Richard E. Aaron

El 13 de julio de 1985 en el mítico Live Aid, Freddie Mercury comenzó por sentarse frente al piano para tocar la canción más famosa de Queen, Bohemian Rhapsody, frente a más de 70 mil personas. Ese sería el inicio de la que quizás es su presentación más icónica. Hoy, a 29 años después de su muerte, su legado continúa. 

Antes de ser Freddie Mercury fue Farrokh Bulsara, un joven nacido en la isla de Zanzíbar, Tanzania, en un hogar de padres que practicaban el zoroastrismo. Cuando cumplió ocho años fue enviado a una escuela privada en India donde llegó siento un niño increíblemente tímido, siendo consciente de su dentadura prominente (rasgo que al final le ayudaría a crear el sonido característico a su voz).

Muchos lo recordarían como alguien solitario en la escuela. “Aprendí a cuidar de mí mismo y crecí muy rápido”, diría el músico años más adelante. Cuando algunos profesores comenzaron a llamarlo Freddie de cariño, él adoptó ese nombre instantáneamente. 

Su familia lo inscribió a clases de ópera, pero él estaba desarrollando el gusto por los sonidos de occidente, especialmente el rock de Little Richard y el R&B de Fats Domino. En 1958 conformó una banda con algunos de sus compañeros de escuela, The Hetics. En el libro Freddie Mercury: la autobiografía definitiva, Gita Choksi una estudiante de una escuela cercana mencionó que cuando se encontraba arriba del escenario, se olvidaba de toda su timidez: “Era un performer extravagante y estaba en lo suyo”.

En 1963 regresó a su hogar en Zanzíbar y un año más tarde su familia se mudaría a Inglaterra. Llegaron justo en la época del Swinging London, los Beatles y los Rolling Stones. La vida se estaba abriendo ante sus ojos y él planeaba demostrarlo en el futuro.

Como Freddie, los otros hombres que crearon Queen, Brian May y Roger Taylor, eran estudiantes universitarios. May se estaba convirtiendo en un guitarrista visionario y junto con su amigo Tim Staffel, estaba buscando un baterista para su banda Smile que tocara como Ginger Baker o Mitch Mitchell. Allí fue cuando Taylor atendió al llamado. “Tan solo el sonido de Roger practicando con la batería era mejor de lo que había escuchado antes”, le dijo May a Mojo en 1999.

En ese entonces Freddie ya no era tan tímido. Tenía cabello largo, era atractivo y tenía cierta cadencia al caminar. Luego de que él viera a Smile, su ambición fue ser su cantante principal. Incluso a veces en sus presentaciones gritaba, “Si yo fuera su vocalista, les mostraría cómo se hace”. Sin embargo, a principios de los 70 la banda se disolvió y Taylor, May y Mercury formaron su propia agrupación; y en 1971 John Deacon se uniría a la formación.

Freddie comenzó a persuadir a los demás para que se vistieran de una forma más dramática. También insistió con crear el nombre perfecto para el grupo. May y Taylor sugirieron Rich Kids y The Grand Dance, pero Mercury propuso Queen. “Era un nombre poderoso y universal. Tenía mucho potencial visual y estaba abierto a múltiples interpretaciones”, comentaría el cantante poco después.

Pero primordialmente, el vocalista de Queen ya no era Freddie Bulsara. Ahora Era Freddie Mercury, haciendo referencia al dios Mercurio de la mitología romana. “Creo que cambiar su nombre era parte de su nueva personalidad. Pienso que le ayudó a ser la persona que quería ser. El Bulsara seguía ahí, pero para el público él iba a ser este otro personaje, este dios”, destacó May en un documental del 2000.

De allí en adelante se convertiría en este cantante excéntrico y andrógino con un estilo que se asemejaba a David Bowie, T. Rex, Roxy Music y Mott the Hoople. 

Aunque los primeros álbumes de Queen serían un éxito, en el escenario la presencia de Freddie era la atracción principal. Con cada presentación estaba creando un vínculo especial de la banda con las personas que coreaban cada una de sus canciones. “Lo que ustedes deben entender es que mi voz proviene de la energía del público. Entre mejor sea, mejor voy a cantar”, destacó.

Más adelante, cuando la banda grabó Bohemian Rhapsody, el representante John Reid dijo que la canción no podría ser el primer sencillo de A Night at the Opera si no era recortada. No obstante, la obra se convirtió en el primer tema de Queen en llegar a los primeros lugares de las listas en Reino Unido y Estados Unidos. En los años venideros, fue considerado como uno de los mejores y peores sencillos, pero eso nunca le importó a Mercury, “Muchas personas criticaron Bohemian Rhapsody pero, ¿con qué otra cosa la puedes comparar?”.

A partir de allí lo que sucedió es historia: discos exitosos, giras multitudinarias y una de las fanaticadas más grandes que ha existido. Hacia el final de su carrera, Mercury ya había alcanzado el punto más alto de sabiduría. Y aún en sus últimos días de vida nunca perdió la luz que lo caracterizó y que hizo que fuera recordado hasta el día de hoy como uno de los mejores vocalistas que ha pisado este planeta.