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El poder del llanto según Ximena Sariñana

En su lucha por una industria musical en la que exista la paridad, la artista mexicana está preparando un álbum musical creado de principio a fin únicamente por mujeres
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Ximena Sariñana en A no llorar.

Karla Ximena Cerón

Cuando Ximena Sariñana habla es inevitable contagiarse de su serenidad, una cualidad difícil de adquirir y mantener, razón por la que muy pocas personas la poseen. Esta tranquilidad que la caracteriza y que en ocasiones podría ser vista como un punto débil, es una herramienta que ha utilizado sabiamente para difundir diversas causas sociales.

Desde hace un tiempo ya, la cantante y actriz mexicana ha aprovechado el alcance de su plataforma para contribuir a la lucha por la igualdad de género, especialmente aquella que se ha librado por tantos años dentro de la industria musical. Esta fue una de las motivaciones que la llevaron a realizar un campamento musical junto a otras mujeres que están dentro del medio como Paty Cantú, Natalia Bautista y Camila Moreno.

“Es muy extraño que sea tan raro que en un estudio solo haya mujeres. Eso nos hizo ver que la inclusión en la industria de la música es un tema muy urgente y hay que tomar cartas en el asunto”, cuenta Sariñana sobre una de las enseñanzas que le quedaron a raíz de esta experiencia.

De este proyecto han surgido varios temas entre los que se encuentran Una vez más y A no llorar, siendo este último uno en la que Sariñana además de hablar sobre las lecciones que quedan al final de una relación, canta sobre la necesidad de derribar ese prejuicio de que demostrar vulnerabilidad debe ser motivo de vergüenza.

En ROLLING STONE conversamos con ella sobre esta canción que será incluida en su próximo trabajo discográfico y sobre la necesidad de que cada vez la industria sea mucho más diversa e inclusiva.

En A no llorar te apropias de algo se ha visto como una debilidad y lo transformas en algo positivo. ¿Por qué es tan importante usar las armas de los opresores en su propia contra?

Las emociones y el llanto en específico siempre nos los han querido hacer ver como una debilidad y creo que es todo lo contrario. Cuando uno se muestra vulnerable y se da la oportunidad de llorar y de mostrarse tal como uno es, hay mucha fuerza en eso. El mostrar tus emociones y compartirlas es algo que está muy ligado al aspecto femenino de la sociedad y vivimos en una sociedad machista que trata de oprimir justamente estas partes femeninas que todos llevamos, por eso también es muy importante cambiar la narrativa y decir que en el llanto hay mucha fuerza. Es tan así que lo vemos ahora en los gritos y los llantos que tienen los movimientos sociales, movimientos feministas que son los que inspiraron mucho la creación de A no llorar.

¿Cómo es hacer música con enfoque feminista en uno de los países latinos más inseguros para las mujeres?

Se vuelve un tema mucho más importante y mucho más urgente, creo que todos debemos hacer algo desde nuestra propia trinchera. En mi caso soy música y lo hago desde mi ámbito, tratando de hacerlo no solamente en los mensajes que hago sino también en el proceso. Es un proceso cada vez más inclusivo y de crear más referentes femeninos para invitar a más mujeres a que pertenezcan a la industria.

En países de habla hispana las artistas están marcando un nuevo paradigma porque están haciendo lo que les nace y no lo que se les impone. ¿Cómo ves el panorama actual de la mujer en la música tanto dentro de la cabina de grabación como fuera ella?

Todavía nos falta mucho camino por recorrer porque justo cuando intento hacer este álbum muy inclusivo y tratar de que haya mujeres involucradas en todas las partes del proceso, me doy cuenta de que todavía hace falta una representación muy fuerte de la mujer en muchos ámbitos de la industria y seguimos siendo una super minoría. Eso ya tendría que cambiar desde ya. Pero por otra parte conozco nuevas generaciones y me voy dando cuenta de cómo ya ni siquiera vienen con ese chip de, “Tengo que mostrarme diferente”. Eso lo único que me dice es que se ha logrado mucho con respecto a cómo las mujeres se pueden percibir dentro de la música y es gracias a los referentes que cada vez somos más y más distintos.

Algo que he podido percibir es que últimamente las mujeres también han tomado la delantera en la escena independiente…

No solamente en la independencia sino también en el mainstream. Un ejemplo muy claro es la colaboradora de A no llorar, Paty Cantú, que su género es a lo mejor un poco más pop, pero el control que tiene sobre su carrera, sus decisiones, su producción, sus videoclips… yo estoy convencidísima de que todas las decisiones se toma en su carrera pasan por ella y son tomadas por ella. Eso habla de que hay una fuerza muy grande en todos los ámbitos de la mujer en la música, nos hemos vuelto en las creadoras de nuestros propios caminos marcando nuestras propias reglas.

Ya que estamos hablando de la desigualdad dentro del medio, ¿cuál consideras que es ese granito de arena que estás aportando desde tu arte?

Yo creo que definitivamente hay una desigualdad muy grande en la música, aunque en mi experiencia siempre he sido muy afortunada. Siempre he tenido un equipo de trabajo que me ha apoyado en todas las partes de mi vida y en mi propia búsqueda con mi definición de la feminidad. También creo que no es el caso para la mayoría de mujeres. El granito de arena que yo pongo es este proyecto, querer hacer un disco muy inclusivo, querer tomar una participación activa en la creación de referentes femeninas para la industria de la música porque siento que los referentes son super importantes en su proceso musical. Te necesitas agarrar de un norte cuando estás empezando como para decir, “Ok, yo quiero ser como tú “, y, “Yo sé que si hago ciertas cosas puedo llegar a ser como ella”. Qué increíble poder tener esos referentes positivos en todos los lugares de la música.

Colombia y México siempre han tenido que lidiar con problemáticas sociales que en parte son similares. Aquí con el estallido social muchxs artistas hicieron pausas en sus agendas para dirigir su atención hacia lo que aún continúa sucediendo. ¿Cuál crees que sea la responsabilidad de las y los artistas en momentos como estos?

Los artistas en ese aspecto tenemos una responsabilidad muy clara con la sociedad de hablar sobre lo que nos rodea y sobre lo que vivimos, y creo que al final son experiencias colectivas. Por eso me parece muy importante que haya artistas ahorita evidenciando lo que está pasando en Colombia, pidiendo que se hable de lo que se tiene que hablar y solidarizándose con la gente que está ahí al frente.