fbpx

El sentir latinoamericano de Rawayana

Conversamos con el vocalista Alberto ‘Beto’ Montenegro y el baterista Andrés ‘Fofo’ Story sobre las reflexiones que deja su cuarto álbum de estudio, Cuando los acéfalos predominan
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
“Luz y oscuridad”, así es como la agrupación venezolana Rawayana describe su disco más reciente.

Pedro Lollett

Desde hace un par de años Rawayana radicó su proyecto artístico en México, un país un tanto alejado de su natal Venezuela pero que de algún modo se sigue sintiendo cercano. “Viendo todo lo que le está ocurriendo en el resto del continente nos damos cuenta de que en verdad somos el mismo pueblo y tenemos más en común que [lo que] no”, dice el baterista Andrés ‘Fofo’ Story.

De hecho, esta es una de las inspiraciones detrás de Cuando los acéfalos predominan, el cuarto trabajo discográfico de la agrupación y el primero que ofrece desde 2016, año en el que publicó Trippy Caribbean. Fue tan grande el recibimiento que obtuvo su tercer disco que los músicos se embarcaron en una gira que, en conjunto con un proyecto adicional que lamentablemente tuvo que detenerse, no les dejó mucho tiempo libre para concentrarse en un álbum de larga duración.

Pero a pesar de esta limitación, este LP fue construyéndose indirectamente al alimentarse sus experiencias en los distintos lugares de América Latina. “Nosotros hasta hoy no hemos hecho música como que entramos en un estudio a ver qué pasa, sino que ha sido muy de cosas que nos lleguen, sintamos y que signifiquen algo. Y para eso también hay que vivir”, sostiene el vocalista Alberto ‘Beto’ Montenegro.

El resultado fueron 15 temas cuyas temáticas giran en torno al ambiente social y político que envuelve a las y los habitantes de esta porción del continente, sin olvidar que entre todo lo malo también se pueden experimentar cosas buenas. Hablamos con Beto y Fofo sobre este lanzamiento.

Cuando los acéfalos predominan tiene una especie de tinte político desde el título hasta las mismas canciones, ¿cómo se llega a este nombre?

Beto: Más que un tinte político es un tinte social. La intención realmente no es comunicarnos con los políticos y creo que de ahí sale el título. Esa sensación de que estas personas que tienen influencia sobre la sociedad han perdido la cabeza, o esta carencia de liderazgo es lo que nos incentivó a hacer un título de este tipo. [Surge] de entender que hay cosas que hay que cambiar y que depende también de nosotros, entonces no me gusta verlo como un statement político sino social, de preocupación como especie.

Es muy significativo que los artistas se tomen el tiempo de pronunciarse respecto a las problemáticas de la sociedad en la que viven. ¿Qué fue eso que les hizo crear un disco tan reflexivo?

Fofo: Simplemente el hecho de ser venezolanos y latinoamericanos. Incluso hoy en día viendo cómo está el mundo entero uno navega por la vida observando, absorbiendo, padeciendo y disfrutando, entonces de cierta manera eso te va cargando y te va dejando toda esta información y creo que el disco es un reflejo de eso. Más que una intención de hacer un statement de nuestra posición, es una fotografía de ciertas circunstancias, algunas lamentables y otras simplemente curiosas que nos tocó vivir a nuestra generación.

Vivir en América Latina es una bendición y una maldición al mismo tiempo, y justo en Welcome to el sur hablan sobre esto. ¿Cuál es esa carga casi que inherente que se tiene al nacer en esta parte del mundo?

Fofo: Lo que siento que nos hace falta entender es que, sobre todo cuando nos comparamos con otras partes del mundo, es que somos pueblos más jóvenes, estamos más inmaduros, estamos verdes socialmente. Entonces yo encuentro en gran medida, a pesar de lo lamentable, muy natural las cosas que padecemos porque simplemente nos faltan más millas, tenemos mucho que recorrer y mucho que evolucionar. Eso de cierta manera es un karma inherente al nuevo mundo y como consecuencia de ello hay un tema educacional que es base y que en verdad es una de las fuentes principales de todo lo demás. De ahí llegamos en esa jerarquía, partiendo de la falta de educación, que hay personas que aspiran a posiciones de influencia dentro de la sociedad, entonces nos encontramos constantemente permitiendo que quienes ejerzan ese liderazgo no sean las personas más adecuadas para hacerlo. Creo que es algo que compartimos todos los latinoamericanos.

Beto: A mí me encanta el flow que nosotros tenemos en base a este principio que dice Fofo, es que ser joven como continente, mezclado con el problema de educación global que existe, es una fórmula medio peligrosa. Yo sí me siento muy privilegiado del contexto de donde nací a nivel de acceso a la educación, valores y del entorno por donde la vida me llevó hasta donde estoy hoy, eso también genera esta parte optimista de que a pesar de que te vas a divertir hasta el final, tienes que aprender a mover las nalgas porque está todo por hacerse. Me entusiasma mucho participar desde la actividad donde nosotros estamos que es la música, de tratar de que las cosas sean mejor porque al final es eso, lo novedoso que se puede generar no hay nadie más que lo pueda hacer sino nosotros como generación.

A Rawayana le gusta añadir alivios cómicos en todos sus discos, siendo Camarones y viniles la canción que cumple esta función en Cuando los acéfalos predominan. ¿Cómo surge esta idea de incluir canciones divertidas y por qué?

Fofo: La banda nace como un proyecto de humor y en toda nuestra carrera hemos mantenido ese detallito que se manifiesta con alguna canción de humor, de chiste interno, que usualmente dejábamos para el final de la producción y lo hacíamos malísimo, pero así nos gustaba. En este caso resultó que la canción nos gustaba tanto que sí le pusimos ese cariño de producción y terminó siendo de nuestras canciones favoritas. Tiene mucho que ver con el concepto del disco porque está planteado conceptualmente también desde la importancia de reconocer no solo la luz sino la oscuridad. Es ver que sin esa oscuridad no hay espacio para la luz, y que la única manera de avanzar hacia esa claridad es enfrentándonos valientemente a la oscuridad. De cierta manera también hace falta, incluso como latinoamericanos y caribeños que somos, ese elemento de reírnos que es inherente a nuestra cultura.

Si hubiesen podido elegir dónde nacer, ¿habrían escogido otro lugar?

Fofo: Yo muy temprano me di cuenta de que no tenía ese arraigo nacionalista super intenso. Siempre sentí que hacía más sentido que somos parte de algo más grande que solo nuestro país chiquitico. Pero dicho eso, no cambiaría nada igual, cada sitio tiene sus complejidades, sus bondades y creo que venir de dónde venimos nos dio a nosotros un contexto y una información, una carga de consciencia que es básicamente el motor de por qué estamos donde estamos hoy en día. No creo que nada de lo que aprecio de mi vida hoy en día lo tuviese si no hubiese nacido donde nací. Y con eso todas las cosas bonitas de crecer en Venezuela. Hubo unas ventanas de tiempo dentro de la crisis del chavismo donde por diseño del mismo Gobierno hubo muchos respiros. Ellos tratando de que no hubiera más manifestaciones ni más fricción en la calle, hubo unos momentos que para un joven que no entendía nada de política fueron unos paraísos de país. Todo eso lo aprecio con todo mi corazón y lo recuerdo siempre. Tenemos un país muy bonito y por eso es que duele tanto lo que pasa, porque se quiere tanto. Sería buenísimo ser del super primer mundo pero seguro estuviese aburridísimo en Dinamarca.

Beto: Yo siento que igual. Yo estoy contento con lo que soy y es gracias al contexto donde nací.