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El vuelo de Sr. Pablo y Thomas Parr

Tras el lanzamiento de Levitar, su nuevo EP, los dos raperos colombianos cocinan con recetas más bailables y experimentales
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Son vueltas tratando de salirse del boom bap clásico, de la batería rapera. No son rap, pero son muy rapeables”, asegura Thomas Parr sobre sus nuevas producciones.

JuevesDoce

Una sociedad así era un poco impredecible. Sr. Pablo descargaba un estilo romántico y metafórico, surfeando sobre beats violentos (Hatori Hanzo) y jugando con la métrica (Jazzstance). En cambio, Thomas Parr mostraba una sensación más oscura e incluso suicida con su álbum Pity, una cachetada de punchlines desesperanzados y bañados de realidad. 

En 2017 lanzaron A tiempo, una colaboración que evidenciaba el acople. Luego, el abrebocas de Levitar, su nuevo EP de 2019, debutó por lo alto. Con una estética grisácea y azulada, Sr. Pablo y Thomas Parr se abrieron paso entre la niebla para presentarnos el video de Polar con una producción pulcra, sin pretensiones y directa al grano. Ambos descargan sus skills y se montan en una instrumental con un tinte peligroso y callejero, y una melodía pop en segundo plano con sus voces en autotune. 

“El primer tema de Levitar fue el punto de inflexión”, cuenta Sr. Pablo sobre Siempre, la canción que abre el EP. “El coro nos gustó y decidimos armar un disco”. Se conocían de hace unos años, parchaban y se echaban “los chorros” de vez en cuando, pero nunca para trabajar. Por ahí se respondían las historias de Instagram, hasta que Thomas comenzó a compartir música. “Ese marica es muy pendiente de los subgéneros del hip hop de Reino Unido y Estados Unidos”, cuenta Pablo. Entre canciones de Masego y Kojey Radical, encontraron una afinidad musical que mezclaba el dancehall, el hip hop y el neosoul. Bajos gordos, voces angelicales en el fondo, una caja y un bombo con un ritmo más bailable y un MC que escupe sus rimas con flow. “Son vueltas tratando de salirse del boom bap clásico, de la batería rapera. No son rap, pero son muy rapeables”, asegura Thomas. 

En el EP, como en su título, los instrumentales dan la sensación de levitar, de desprenderse del piso y sentirse un poco en las nubes; flotando, pero sin miedo a caer. Vértigo da ganas de bailar en una oscuridad íntima y muy cercana; la voz de PabloMG le da un toque afrobeat al coro de Mar de leva, un tranquilizante perfecto antes de los golpes de los dos MCs; no dejan pasar la oportunidad de retratar el desamor con tristeza y depresión en Bésame mucho; y tallan el coro pegadizo de Nunca en la inconsciencia del oyente. 

Levitar representó un punto de giro en la carrera de Sr. Pablo, un cambio en el que dejó atrás el miedo de cantar, entonar y atreverse a darle un nuevo color a su voz. “Con el EP quebramos el molde, se partió en pedazos, porque ya no nos regimos por un solo estilo.”, opina Thomas. La idea es hacer música, sin quedarse en la caja de un género y, más bien, darle una mirada general a su propio arte. Un plano muy general, como rapean en uno de sus versos: “Todo se ve mejor por encima de las nubes”.

Levitar marcó un precedente en su sociedad, al punto de querer trabajar un LP entero de Sr. Pablo. El próximo álbum se titulará Pablo, con una producción del 90 % a cargo de Thomas. “El disco presentará y dará a entender quién soy, mis vivencias, la manera en cómo percibo la vida. Es muy autobiográfico”, cuenta. Por su lado, Thomas también planea lanzar un EP llamado Venecia 1966, una referencia a una inundación que ocurrió en la ciudad italiana hace más de medio siglo. Un tsunami de beats y rimas a cargo de Parr. 

El dueto y su individualidad brillan por sí solos. Y parece que, como la espuma, se elevan por su cuenta y con más fuerza en comunión. Sr. Pablo y Thomas Parr no se detendrán en su búsqueda de trascender.