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Ennio Morricone: el sonido de las películas

Un homenaje al compositor italiano que cambió la forma en que los cinéfilos escuchaban el Lejano Oeste, y quien también nos dio unas de las bandas sonoras más memorables de todos los tiempos
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Ennio Morricone conduciendo una sesión en Reino Unido en 2001. El compositor italiano falleció a sus 91 años.

Robin Little/Redferns/Getty Images

Con más de 500 bandas sonoras de películas y series a su nombre, al igual que más de 100 obras de música clásica, el compositor italiano Ennio Morricone (quien murió a sus 91 años) escribió, orquestó y viajó sin cesar, refinando y expandiendo su repertorio para acomodar sus diferentes visiones en el siempre cambiante panorama musical. A pesar de su eclecticismo (o tal vez, a razón de este), la música de “El Maestro”, como muchos lo llaman, fue transparente desde su primeros intentos. Su nombre se convirtió en sinónimo del Lejano Oeste, particularmente colaborando con el director Sergio Leone en películas como El bueno, el malo y el feo, Trilogía del dólar y Érase una vez en el Oeste. Pero también prestó su talento para otros grandes cineastas, incluyendo Bernardo Bertolucci, Dario Argento, Don Siegel, Brian De Palma, John Carpenter y Quentin Tarantino, con quien ganó un Premio Óscar a mejor banda sonora original por Los ocho más odiados.

Morricone nació en Roma en 1928 y nunca se fue de Italia, con una resistencia tan fuerte a sus orígenes que nunca habló un inglés fluido. (Su discurso de aceptación tras recibir un Óscar honorífico en 2007 contó con la traducción de Clint Eastwood, la estrella favorita de Leone). Morricone escribió su primera composición cuando tenía seis años, y demostró que tenía un don cuando entró a la Accademia Nazionale di Santa Cecilia a sus 12 años y logró pasar un curso de armonía para trompeta de cuatro años en seis meses. En sus inicios, Morricone escribió piezas orquestales y tocó para una banda de jazz, pero su extraordinaria maleabilidad como artista eventualmente lo llevo a RCA, donde se convirtió en un gran arreglista de estudio y compuso música para artistas muy populares. Una evidencia de la amplitud de su trabajo es que hubo canciones que escribió para Pet Shop Boys, k.d. Lang, Andrea Bocelli y Sting, entre otros. 

A comienzos de los 60, Morricone pasó a las bandas sonoras trabajando para comedias light, pero dos eventos en 1964 determinaron el curso de su carrera. Primero, su unión al Gruppo di Improvvisazione Nuova Consonanza (o “Il Gruppo”), un colectivo de compositores de música clásica dedicados a incorporar la improvisación y las técnicas vanguardistas en sus obras. Luego, fue contratado por Leone para escribir la banda sonora de Por un puñado de dólares, comenzando su colaboración con el director, como Bernard Herrmann y Alfred Hitchcock o John Williams y Steven Spielberg. Todos los elementos de la música de Morricone estaban alineados: una melodía simple y memorable, apoyada en arreglos, como el sonido de una pistola, el galope de un caballo, el sonido metálico de una campana de iglesia y una línea de guitarra robusta. 

La música de Morricone transformó el género western gracias a sus colaboraciones con Leone, dándole un ambiente majestuoso y poético a las escenas en campos abiertos. Todos recordamos los aullidos, los cantos a la tirolesa, los chiflidos y el azote de los látigos en la canción principal de El bueno, el malo y el feo de 1966. The Ecstasy of Gold, una exquisita fusión entre el piano y los vientos que cabalgan in crescendo junto a unas cuerdas, una batería y una solista femenina, se reproducen mientras vemos planos de Eli Wallach corriendo a través de un cementerio. The Trio tiene unas trompetas explosivas que le dan un desarrollo lento y tenso a una escena que es inolvidable por su gran calidad, en todo sentido. 

Cuando Tarantino aceptó el premio Globo de Oro por el trabajo de Morricone en Los ocho más odiados, y con quien además también trabajó en Kill Bill y Bastardos sin gloria, lo comparo con Beethoven, Mozart y Schubert, pero quería que fuera apreciado afuera de las películas. Pero uno de los sellos característicos de la música de Morricone es que se adhiere inmediatamente a la esencia de la película. Morricone usaba efectos especiales como si fueran instrumentos y asociaba riffs específicos a diferentes personajes, como en Érase una vez en el Oeste, en la que vinculó una solitaria armónica al personaje de antihéroe de Charles Bronson, o sus delicadas melodías para The Mission, que mostraba a Jeremy Irons como un sacerdote jesuita tocando el oboe. 

Más allá de Leone y el Lejano Oeste, Morricone compuso una gran variedad de trabajos hermosos. Dentro del manual básico de sus grandes éxitos están The Mission y Cinema Paradiso, que son cintas con momentos románticos y melancólicos. Además, la funky Danger: Diabolik de los 60, los tambores y gritos de protesta de La batalla de Argel, y los gritos tribales de Navajo Joe. En efecto, Morricone producía música extraordinaria. Su legado también se extiende con grandes estrellas de la música como Jay-Z, Metallica, Radiohead, The Ramones, Muse, Gnarls Barkley y muchos otros que usaron sus sonidos como samples o como influencia, o ambos. Era un compositor que inspiraba a los demás talentos y vendió más de 70 millones de discos a lo largo de su carrera. 

Ennio Morricone fue el sonido de las películas. Ennio Morricon fue las películas. Pon una banda sonora de Morricone, cierra los ojos y te transportarás al paraíso de un género lleno de acción, tiroteos, erotismo y una belleza sorprendente. Puede que El Maestro haya cerrado sus ojos, pero el sonido de su carrete se reproducirá para siempre.