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Eric Church da un golpe triple

El rebelde de Nashville hace su manifiesto más grande y osado
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Joe Pugliese

Eric Church

Heart & Soul

Tal vez Eric Church parezca un hombre duro y rudo que se guía por sus propias leyes, pero su verdadero don ha sido manipular las reglas a su voluntad. Ningún artista de country de los últimos tiempos ha manejado el sistema de Nashville de manera tan satisfactoria, manteniéndose fiel al poder de componer éxitos incluso después de haber ayudado a expandir los parámetros del género para incluir de todo: desde un conjunto de baladas soft rock en Carolina (2009), pasando por un sonido estridente al estilo de U2 y Metallica en The Outsiders (2014), hasta las referencias al rock clásico con un toque de Wilco en Mr. Misunderstood (2015).

Lo más reciente de este músico es su proyecto  más ambicioso: un álbum triple de 24 canciones que fue
lanzado en el transcurso de una semana en tres segmentos. Heart, & y Soul perfeccionan la narrativa melódica y apacible en la que tanto destaca Church, ofreciendo un conmovedor compendio de lo que ha hecho bien a lo largo de sus 15 años de carrera. Aquí se pueden encontrar discursos audaces que recuerdan a irreverentes comienzos (Stick That in Your Country Song), canciones que mezclan el rock y el soul tal como si Elton John se fusionara con Meat Loaf (Heart of the Night), y el roots rock de Hell of a View.

Ilustración por Tony Rodriguez

Cada uno de estos discos tiene una premisa poco definida (muchos de los temas en Heart son de amor, y Soul posee un funk rock con tinte a R&B): si los juntamos, Heart & Soul resulta siendo una especie de álbum conceptual sobre el poder duradero de la música, aquella que él hace y que ama, y que abarca una gama que va desde The Doors y Bobbie Gentry (Ron and Roll Found Me), hasta Elvis y Guns N’ Roses (Heart on Fire).

Church siempre ha pasado un buen rato homenajeando a sus héroes, como lo hizo en 2006 con Pledge Allegiance to the Hag. Pero el músico de 43 años ahora está mitificando su propia música con algunas referencias. Parte de la tensión en Russian Roulette proviene de la desesperación del narrador por encontrar una “melodía sin un recuerdo” o, en otras palabras, por evadir el tipo de tonada que apela a la nostalgia ejemplificada en su canción insignia de 2011, Springsteen (“Es gracioso como una melodía suena como un recuerdo”). Through My Ray-Bans hace una mención a su éxito Drink in My Hand y es un retrato emotivo de, bueno, asistir a uno de sus conciertos. Pero tiene un significado mucho más profundo, ya que se inspiró en su experiencia al tocar en el festival de Las Vegas en 2017, donde se produjo el peor tiroteo en Estados Unidos.

Su sentido brillante de autoconsciencia le proporciona una nueva perspectiva, pero no es suficiente para distinguir cada uno de estos discos. Algunas canciones como Crazyland, en donde emplea la técnica de convertir las emociones en personajes como en Kill a Word, se sienten como un reencauche. Puede que esto se deba a que lleva mucho tiempo colaborando con el mismo grupo de compositores blancos, y también puede deberse a que ha pasado el punto de su carrera en el que la innovación sustituye a la creación de canciones.

No obstante, en los mejores momentos, Church suena renovado. En Doing Life with Me, donde se imagina como un trovador que está envejeciendo y contando sus bendiciones, guarda lo más importante para el final: “Las notas, las palabras y las canciones que interpreto”.