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Festival de la Tigra: un evento realizado a pulso por amor al arte

“La música lo atraviesa todo, nosotros somos un parche” comentó Edson Velandia, músico y fundador de este evento
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La quinta edición de este festival es abrazada nuevamente por su ferviente público.

Festival de la Tigra

“El verdadero capital del festival son sus artistas, pues ellos lo cofinancian con su talento” aclara Edson Velandia, quien desde hace varios años se encarga de convocar a diferentes proyector artísticos para colmar de música, teatro, cine, educación, espectáculos infantiles, talleres y tertulias,  lugares que una vez fueron ocupados por la intermitencia y el silencio. Desde 2017 el Festival de la Tigra reúne a un público entusiasta en Piedecuesta, un sitio que se ha convertido en un espacio apto para el diálogo y ampliación de voces comunitarias.

La región había estado, de alguna manera, sujeta a cierta efervescencia irregular, sin alcanzar un verdadero crecimiento para su escena artística local, por eso la necesidad de este tipo de espacios parecía urgente. A partir de eso, este festival abrió una puerta que viene expandiendo las fronteras culturales y temáticas, prestándose para la discusión de temas relacionados al Proceso de Paz, la desmovilización, lo medioambiental, los Derechos Humanos, y los distintos tipos de liderazgo social, ya que: “la música lo atraviesa todo” según Velandia.

Por otra parte, después de convocatorias de concertación del Ministerio de Cultura, en medio de una comunicación esporádica con el gobierno, como consecuencia se generó que el evento esté financiado esencialmente por los artistas (quienes también son partícipes), patrocinadores amigos (ajenos a grandes capitales) y escasas ayudas económicas por parte de organismos estatales. “La plata pública es plata que nosotros mismos hemos puesto”, señala Velandia, aclarando que la ‘Economía Naranja’ no ha sido precisamente una gran ayuda; lo más seguro es que deje por fuera este tipo de iniciativas al no verlas como algo rentable ni productivo para sus indicadores, ni para la popularidad del gobierno.

Por las tarimas del Festival de la Tigra han pasado ya figuras como 1280 Almas, La Muchacha, Las Áñez, Los Pirañas, Adriana Lizcano, AcidYesit, y muchos otros proyectos, consolidándolo como una de las grandes ofertas culturales por fuera del establecimiento comercial. Velandia lo define como “una integración de artistas y colectivos culturales” que se unen para agitar, fortalecer y proyectar con solidez la escena en la región.

“Hacemos posible el festival subiéndonos a tocar, todos aportan desde sus servicios”, comenta el polifacético artista, quien se une a un rugido social que convoca a los amantes de la música y el arte a ‘parchar’ desde el 10 de septiembre hasta el 12 junto a Kaipimikanchi, El León Pardo, El Kalvo, Musicxs de Segunda Línea, La Muchacha, y Velandia y La Tigra, entre otros, en un evento que reunirá distintos movimientos sociales en un mismo sitio, la Plaza de la Libertad.

La diversidad y la integración del arte a la sociedad han sido las claves de un proyecto cultural que “nunca ha intentado ser una empresa, nunca se cobra la entrada, siempre es al aire libre, en la calle, nunca ha intentado ser un emprendimiento, es más bien una ceremonia, un encuentro, un ritual”, concluye Edson.