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Happier Than Ever prueba que Billie Eilish no se detiene ante nada

En este segundo álbum Eilish mantiene su osadía musical y se adentra en sus miedos y traumas
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Kelia Anne MacCluskey*

Billie Eilish

Happier Than Ever

En el 2019 y con diecisiete años Billie Eilish lanzó su primer álbum titulado When We All Fall Asleep, Where Do We Go? Y de la noche a la mañana este álbum, cocreado con su hermano Finneas, la transformó en un ídolo musical.  Eilish se convirtió en la adolescente más popular de Internet y debido a ello recibió muchos comentarios misóginos y violentos. No obstante, hoy por hoy, ella es el tipo de artista que recibe premios Grammy de la mano de Smokey Robinson y Ringo Starr. 

Tras el éxito de su primer álbum Billie Eilish se sigue retando a sí misma. Ella va por más y eso lo demuestra en Happier Than Ever -su segunda producción discográfica-. Este álbum  se caracteriza por su crudeza: es un álbum difícil que recorre los traumas, la fama y los secretos que ella quiere contar. Eilish rompe el papel asignado de ser la hermana excéntrica y va por más. Al igual que Taylor Swift se aleja de usar su risa en Evermore y Folklore Billie evita usar su icónico “duuuh!” en sus canciones. 

En Getting older se ven las influencias musicales de Julie London y Björk. Ahí profundiza en cómo la vida se ha complicado al entrar en la década de los veinte y lo difícil que ha sido alejarse de la confusión adolescente. “Things I once enjoyed/Just keep me employed now” (Las cosas que disfrutaba ayer son lo que me da empleo hoy) se compara con el desencanto de Nirvana y su canción In Utero “Teenage angst has paid off well/Now I’m bored and old.”  (El temor de la adolescencia me ha pagado bien pero ya me aburrí) esa sensación resume todo el álbum. 

A pesar del tono lúgubre del álbum Eilish mantiene la esperanza. En My Future afirma “I’m in love with my future/Can’t wait to meet her.” (Estoy enamorada de mi futuro, no puedo esperar a conocerle) varias canciones del álbum son cartas de amor a su versión futura. Para ella y para Finneas se ha ampliado el repertorio musical desde techno-folk, música de café noventero hasta llegar a la sensualidad y suavidad del jazz y la guitarra. Eso lo muestra en “Billie Bossa Nova” una versión groovy de la samba que juega con castañuelas digitales. 

Entre los temas que toca el álbum aparecen canciones como NDA, Male Fantasy y Your Power que tratan sobre la mirada y la influencia masculina que ha tenido Billie en su vida desde acosadores y porno hasta el abuso de confianza que vivió con un hombre mayor. Quizá otra canción que cabe en esa descripción es Happier Than Ever que narra cómo fue sobrevivir a una tusa que le hizo sentir “I don’t relate to you/Because I’d never treat me this shitty.” (Ya no me quiero relacionar contigo porque yo nunca me trataría tan mal como lo hiciste tú). 

La Billie que saludó a Ringo con un “¿Qué tal todo, Ringo?” al recibir el premio Grammy de Álbum del año sigue siendo la artista del principio, un alma sensible que entiende cuál es el  propósito de las canciones. Ella sigue siendo una fangirl que aprende de sus artistas favoritos. Y sus posturas sobre la misoginia y el trauma son tan acertadas que  nada en  Happier Than Ever feels se siente como una repetición o un cliché. 

Para todos sus seguidores es obvio que el éxito de Billie no solo se debe a sus excelentes habilidades como compositora. También se debe a que queremos que ella triunfe porque nos identificamos con sus sentires y su autenticidad. Y es por esa autenticidad que Happier Than Ever no se adapta a su audiencia, la audiencia se adapta a ella. Billie vino por más y lo dejó todo en este álbum.