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IDLES, el alarido que hace falta

La banda británica lanza Ultra Mono, su tercer álbum de estudio para terminar de conquistar el mundo del rock con sinceridad, crudeza y amor
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Ultra Mono ya está disponible en todas las plataformas digitales

Tom Ham

Mierda, la cagué! Llevo dos meses sin equivocarme en esta. Vamos otra vez”, dice Joe Talbot durante la primera de las sesiones en streaming de IDLES desde los estudios de Abbey Road, mientras apenas está empezando Never Fight a Man with a Perm. “Semiprofesional para toda la vida”, añade al final del tema. 

El silencio entre canciones es extraño, hace falta la gente gritando, el sudor, saltar y poguear, pero la banda de Bristol, Inglaterra despliega su energía a través de la pantalla. Desde las casas nos servimos un trago más y le damos una patada al sofá, empujamos la silla, ¿qué más se hace durante un concierto online? 

Después de volverla a embarrar, el cantante comenta, “Kill Them With Kindness, toma dos”, al comienzo de la canción de Ultra Mono. Se trata del tercer disco de los británicos y el primer tema de este álbum que suena en los streaming. Es también la primera vez que sus fanáticos la escuchan, bueno, los que pagaron las £20 libras para ver este show, unos $95 mil pesos colombianos.

IDLES se formó en la ciudad de Skins cuando la serie estaba en la mitad de sus seis temporadas, con el encuentro entre Talbot y el guitarrista Mark Bowen. Después de un par de EPs, Welcome de 2012 y Meat de 2014, empezaron a trabajar en su primer disco, Brutalism, que salió en 2017. La madre del vocalista falleció mientras lo estaban grabando, por eso su foto aparece en la portada y Talbot le dedica varias líneas. También estaba cargado de ira, con un sonido crudo y frentero, y homenajeaba a los trabajadores del sistema nacional de salud del Reino Unido (NHS por sus siglas en inglés).

Al año siguiente llegó Joy as an Act of Resistance para dar una patada con botas punteras en la mesa en el punk (aunque la banda rechaza ser punketa) y el rock más guitarrero, con Talbot escribiendo canciones que critican al Brexit, la figura del “macho” y la xenofobia, mientras explora el amor por los demás y los problemas de autoestima, y homenajea a su hija (“Está bien hablar de tus sentimientos sobre perder un hijo, no hay nada de vergonzoso en hablar sobre la muerte de un hijo. Es usar ese luto como un vehículo para permitir que otras personas se sientan seguras”, dice el vocalista en entrevista con ROLLING STONE). Pero todo a través de un lente positivo; no es el no futuro.

En este extraño 2020, después de un 2019 repleto de conciertos por todo el mundo, IDLES presenta su tercer álbum, Ultra Mono. “Es el punto definitivo para nosotros porque ahora somos conscientes de nosotros mismos, somos mejores músicos, somos más unidos como familia, somos más fuertes como y entendemos cómo debería sonar nuestra música”, cuenta el cantante sobre este nuevo trabajo que sale el 25 de septiembre. “Somos más fluidos en nuestro lenguaje porque hemos trabajado muy duro en el sonido”.

Talbot es un tipo que habla con sencillez y honestidad, así esté sobre una tarima o en videollamada para una entrevista. Aunque vive en Cardiff, Gales, nuestra conversación es desde Kent, Inglaterra, donde está grabando una canción con Laurie Vincent de Slaves. Tiene un gorro color salmón y una camiseta blanca. “Este disco es lo mejor que hemos podido hacer hasta ahora, y creo que es uno de los mejores álbumes de rock que se han hecho. Lo amo. Es genial”, añade. “Estoy feliz de estar en IDLES. Amo IDLES, a los chicos y a nuestra música. Ultra Mono significa que, como vocalista de esta banda, soy lo mejor que puedo ser en este momento, y esa es una sensación hermosa. Ultra Mono es poder puro”.

Talbot, en la primera presentación en Abbey Road, prefiere no hablar mucho entre temas. El grupo se despacha con una versión mucho más tranquila de I Wanna Be Sedated, el clásico de los Ramones. “Mierda, la cagué otra vez al final, ¿no? Bueno, esa no la vamos a repetir”, comenta Talbot al final. ¿Quién dijo que el punk, que el rock & roll, son perfectos? Antes de Mr. Motivator, mientras Bowen cuadra los pedales, el cantante se burla de él. “Perdón por la demora… y por el traje”, dice sobre los pantalones y la chaqueta naranja del guitarrista. Todos se ríen. Más allá de los errores, hay buen ambiente. Joe se da duro después de equivocarse, se golpea en la frente, pero el chat que está habilitado para comentar durante el concierto se llena de comentarios de cariño hacia el cantante.

Los fanáticos de IDLES adoran al grupo más allá de su música. Han formado una comunidad llamada AF Gang, que en Facebook tiene más de 30 mil integrantes. Se ha convertido en un grupo de apoyo para personas que se sienten identificadas con las canciones de la banda, y que ahí han encontrado un refugio donde pueden expresarse sin ser juzgados. En un artículo de la BBC, un miembro de AF Gang de Liverpool dijo que el grupo le ayudó a lidiar con sus problemas mentales porque podía hablar sin sentirse inferior a los demás, mientras que una mujer de Kent encontró que pudo desahogarse allí después de la muerte de un amigo cercano.

Aunque no fue creado por IDLES, sus integrantes le han dado legitimidad y un espaldarazo a las actividades que realizan. Para Talbot, “La sensación de que tu mensaje ha sido entendido y se materializa en algo que deseabas, se convierte en una gran parte de ti. Estar en una comunidad que has ayudado a construir es todo lo que había querido. Se siente como si fuéramos parte de algo más grande que nosotros. Me siento completo. Es hermoso”.

En la segunda sesión en Abbey Road, durante Love Song, Bowen agarra el micrófono para gritar y cantar. Mientras dice “Lee in the sky with diamonds“, Lee Kiernan, el otro guitarrista, se sube a unas escaleras y luego se lanza encima de su colega. A falta de público para flotar sobre los brazos, esto es lo que hay.

Antes de Danny Nedelko, Talbot hace una pausa para tomar agua. “No se preocupen, no volví a tomar ni a meter drogas, solo tengo un físico muy malo”, aclara, y luego agradece a los inmigrantes que han llegado a Inglaterra para mejorar al país. “No se imaginan cómo está mi pierna, estoy vuelto mierda”, dice al final, tirado en la alfombra del estudio, pero cuando se da cuenta de que la siguiente canción es Model Village, uno de los sencillos de Ultra Mono, se pone de pie a toda velocidad, emocionado por cantar. “Para los que no entiendan la metáfora, esa villa es Inglaterra o Internet o el periodismo. Realmente cualquier cosa que no me gusta en este momento”, aclara Joe.

IDLES debutó en el festival Glastonbury en 2019 con una presentación impresionante en el escenario The Park, donde el quinteto lo entregó todo. Ese show es una patada de energía que levanta a cualquiera, en el que Talbot deja claro la importancia del festival para la banda, mientras el público le sigue el juego con cada comentario, con cada salto. Cuando esa conexión se logra de esa forma, ahí hay algo especial. “Hemos esperado 12 años para tocar acá. Este es uno de los mejores lugares en la tierra”, dice Talbot con lágrimas en los ojos. “He estado de pie ahí llorando con Thom Yorke, Battles, The Horrors (…) He pasado mucho tiempo sintiéndome solo y deprimido, drogadicto y alcohólico. Pero venir aquí siempre me hizo sentir que era parte de algo más grande”.

Mark Bowen únicamente tiene puestos unos boxers apretados negros y sudados; es lo que más piel le cubre junto a ese bigote grueso bajo la nariz. Fue dentista del NHS hasta después de la gira de Brutalism, aunque ahora se dedica únicamente a IDLES. Imagínese a su odontólogo de Bogotá tocando en Rock al Parque o Estéreo Picnic con una banda de rock. Se nota que prefiere estar allá arriba frente a miles de personas, con una guitarra colgando de su hombro… y no mucho más.

“Siempre he amado la música, siempre he amado la serie de emociones que puedes tener con ella, me parece impresionante”, dice en entrevista con ROLLING STONE. Desde que vio a Albert Hammond Jr. tocando con The Strokes para promocionar Is This It supo que quería dedicarse a estar en ropa interior frente a miles de personas. El éxito que ha tenido IDLES en los últimos tres años le ha cambiado por completo la vida. “Habíamos sido una banda por una década antes de que todo esto sucediera, siempre nos dijeron, ‘Lo sentimos, la música de guitarra se terminó’”, comenta sobre el crecimiento del grupo. “Yo creo que eso tiene que ver con el colapso de la industria musical alrededor de Internet, el streaming, la gente descargando música gratuitamente. Las personas no querían arriesgarse. Pero también porque hay mucha música de mierda ahí afuera”.

Para Bowen, el sonido de Ultra Mono se acerca más a Brutalism que a Joy as an Act of Resistance. El segundo tuvo mucho más trabajo de producción en el estudio, mientras que el primero apenas lo grabaron en cuatro días y en vivo, lo que capturara los micrófonos se quedaba. No había mucho maquillaje para arreglar los errores, ni espacio para experimentar con los sonidos. 

Al referirse al nuevo álbum, el guitarrista dice que, para él, el título es sobre creer en uno mismo y vivir en el presente, empezando en un plano individual para luego trascender esta visión a la comunidad y el mundo que nos rodea. Esa idea la aplicaron a la música. “Intentamos crear un sonido en el que haya unidad. Si escuchas Brutalism te das cuenta de que las guitarras son muy dispersas, cada una se va por su lado y luego regresan”, explica Bowen. “Mientras que en este álbum estamos tocando casi que lo mismo, al mismo tiempo, pero en diferentes sitios. Muchas veces yo me quedo en la parte baja del instrumento, casi al lado del bajo, y Lee está con las notas más altas, pero le damos variedad usando muchos efectos. Queríamos sonar como una misma criatura, en lugar de ser un monstruo disperso”.

IDLES es una banda que toca “entre 160 y 180 veces al año” según los cálculos del guitarrista. Se les nota que el lugar donde se sienten más cómodos es sobre la tarima. Por eso es extraño que no hayan podido, por ahora, tocar las canciones de Ultra Mono en vivo, que seguramente serán coreadas por miles de personas una vez regresen los conciertos.

Una de las canciones que más se podrían gritar es Anxiety, un tema que parece escrito para los días de encierro y tapabocas, aunque el disco fue grabado en septiembre. “Es muy raro”, dice Bowen. “Es sobre sentirse solo y aislado en un mundo lleno de ruido, que viene de la cabeza de Joe, y ahora la gente la puede escuchar y sentirse acompañada. Todos estamos experimentando la soledad, la ansiedad, pero creo que es bueno que lo estamos compartiendo al mismo tiempo, y algo que nosotros tratamos de captar con IDLES es que siempre hemos querido que todos sientan que estamos juntos en esto”.

El concierto Live at Le Bataclan fue grabado en diciembre de 2018 y lo primero que suena es Colossus, el tema que abre Joy as an Act of Resistance. La canción está dividida en dos partes, la primera se va poniendo poco a poco más pesada, con guitarras largas y densas, y la batería aumentando su intensidad con cada golpe. En la mitad, Talbot empieza a hablar.

“Hicimos este álbum y esta gira sobre el amor y la compasión. Lo que hagan hoy, si están en este público, se cuidan entre ustedes, se respetan, demuéstrense su amor y el amor que le tienen a la música en vivo”, dice el cantante antes de que empiecen los remolinos entre la gente.

Brutalism, por su parte, comienza con Heel/Heal y un grito que dice “NO SURRENDER!” [Sin rendirse]. El bajo corre al lado de la batería mientras Talbot canta con su voz carrasposa, antes de que su garganta estalle. Las guitarras y las segundas voces le añaden un golpe de crudeza a esta bienvenida.

Los de IDLES saben abrir sus conciertos, como saben empezar sus discos. Ultra Mono también tiene una carta de presentación llamativa con War. “Siempre las hacemos como canciones de opening. y fue el primer tema que escribimos”, explica Talbot. “Había esta energía, fue un renacer, el primer paso, es todo lo que es esa canción. El sonido y la letra tratan sobre un conflicto interno, la guerra que hay dentro de ti, la guerra que había dentro de mí como artista en ese entonces, me preguntaba, ‘¿Qué hago ahora?’. Sólo tenía que lanzarme. Y eso es War, por eso es tan buena, porque tenía que ser esa canción. Es lo más transparente y honestos que podíamos ser, es el sonido de IDLES vomitando”.

El vocalista le declara una antiguerra a la guerra diciendo, “This is war/ anti-war” [Esto es guerra/ antiguerra], describiendo la unión que hay entre la banda y su gente, un ejército que canta de frente y en la cara. Acá en Colombia también se quiso acabar con la guerra, pero en los últimos dos años han aumentado las masacres y los asesinatos de líderes sociales, mientras mandan a la policía y el Esmad a reprimir a punta de gases lacrimógenos y bolillazos. War debería sonar en la Casa de Nariño, allá dicen que les gustan las guitarras.

En el nuevo disco hay momentos en los que los instrumentos pierden el control y transitan por la desesperación, por la locura. Más de uno describiría a Bowen como un maniático sobre el escenario, pero sus seis cuerdas son fundamentales para crear esta bola de energía. Una buena porción del disco es a punta de downstrokes, a lo Johnny Ramone, que es evidente en A Hymn, uno de los sencillos que adelantaron.

“Hay algo peligroso de tocar solamente hacia abajo, porque es difícil de lograr. Entonces hay una sensación de que se va a arruinar, de que se puede desbaratar en cualquier momento, y realmente me gusta, es mucho más poderoso”, dice el guitarrista sobre su forma de tocar en el álbum. “Creo que puedes escuchar esta energía porque sientes que tu antebrazo se va a explotar, y eso te devuelve a los Ramones y The Stooges, a esos primeros días del punk, y justo esto te recuerda esa esencia, esa energía que puedes obtener de los downstrokes”.

De vuelta al show en Le Bataclan, antes de cantar Mother, Joe grita “¡Soy feminista!”. Luego dice unas palabras para agradecerle a todas las enfermeras y doctoras que trabajan en el sistema de salud, un discurso que se ha repetido bastante en los últimos meses de pandemia (y esa es la única mención al coronavirus que encontrarán acá).

Durante Exeter, mientras Kiernan y Bowen vuelan sobre la cabeza de las personas, el público se vuelve protagonista. Joe invita al escenario a una chica en silla de ruedas y sus amigos, luego a un tipo y a otra mujer. A ella le entregan una guitarra y le muestran el acorde que debe seguir. En primera fila, Lee le deja su instrumento a otra mujer de pelo crespo y gafas, le pone la correa y le explica lo que tiene que hacer; ella saca sus brazos por encima de la barrera y agarra el pick. El cantante sigue invitando a la gente a la tarima, mientras Kiernan reparte el micrófono entre el público. Bowen regresa y agarra unas baquetas para darle a la batería al lado de Jon Beavis. Entre él y el muro de parlantes, alejado de las luces, el bajista Adam Devonshire no para de sonreír con sus cuatro cuerdas.

Antes de terminar con Rottweiler, Joe dice que se viene una canción antifascista, un tema que se repite en este nuevo álbum. “Son tiempos extraños para lanzar un disco pero siento que es importante darle a la gente algo para anhelar”, dice Bowen sobre el propósito de Ultra Mono, “es un mensaje de fortaleza y unidad, que son muy importantes para las personas en un mundo de COVID-19, pero también en la subida de dictadores fascistas en lugares en los que no te esperarías que los hubiera, como Estados Unidos y el Reino Unido”. Ojo con esos perros.

Esto también resuena en Colombia. En las redes y los medios se ha visto, casi que en vivo y de frente, la violencia en la que se ha sumido el país y las excusas patéticas con las que sale el Gobierno, como la manipulación del lenguaje de la que habló en una columna Jorge Gómez Pinilla en El Espectador entre “masacres”, “homicidios colectivos” y, qué tal esta joya, “homicidios en concurso múltiple y simultáneo”. También lo escribió María Jimena Duzán en Semana al referirse a esa “toma de nuestro Estado que busca arrasar con las libertades individuales, con la independencia de los jueces, con el derecho al disenso, a la oposición y con la voz de los pocos periodistas que todavía incomodamos”.

El concierto en Bogotá está pendiente, pero es fácil imaginar a la policía mirando de reojo a cualquiera que ande con chaqueta de cuero y botas en el Transmilenio, a algún borracho afuera del toque y los alaridos del público cuando Talbot dice con el micrófono en su mano, “¡Hola Bogotá!”.  

Joe escribió las canciones del nuevo álbum mientras promocionaban Joy as an Act of Resistance y los medios no hacían más que hablar de IDLES. Había presión por un tercer trabajo que estuviera a la altura de las expectativas. “Fue un momento en el que me dije a mí mismo que debía cambiar el rumbo y dejar de enfocarme en lo que los demás pensaban sobre nosotros”, explica. “Ultra Mono fue una frase que inventé para tratar de encarnar la autoaceptación, para ser tu mejor versión. Esa aceptación siempre será una fortaleza y un poder. Queríamos plasmar eso en el sonido y en las letras”. 

El cantante cita a El libro que ojalá tus padres hubieran leído: (y que a tus hijos les encantará que leas) de Philippa Perry para hablar de la empatía, construir buenas relaciones, ser productivo y sentirse seguro. “Con este álbum está bien sentirse solo y perdido, y querer amor y ser parte de una comunidad. Está bien sentir ira y resentimiento por un mundo que no te está escuchando ni queriendo”, dice. “Hay personas allá afuera que necesitan esa sensación de unión para sentirse fuertes y ser lo suficientemente seguras para ser, hacer, vivir y tener una relación valiosa con alguien”.

Esa sensación de unión que busca la banda, hace que Ultra Mono y sus dos trabajos anteriores sean relevantes más allá de una fecha o de una situación sociopolítica. “No importa en qué momento de la historia escribimos este álbum, siempre va a haber políticos de derecha, racismo y capitalismo, pero siempre va a haber necesidad de una comunidad, de cuidarnos los unos a los otros”.

Mientras los policías asesinan personas en Estados Unidos, Colombia o Filipinas, mientras familias enteras piden desesperadas comida a gritos en los andenes de Bogotá, mientras los políticos se agarran entre ellos y protegen sus propios intereses, IDLES canta por la unión. Si ellos allá están en sus despachos llenos de corruptos, el resto está luchando para sobrevivir a su desinterés en sillas vacías. En el equipo de sonido Talbot grita en contra de la guerra y la guitarra de Bowen se convierte en un arma para levantar la voz. 

“Es una plataforma para conversar y pensar “, dice el cantante sobre Ultra Mono. “Todo el mundo se ha sentido más aislado, perdido, ignorado y a la merced de las circunstancias como la economía, las pocas posibilidades de ser una persona, de los gobiernos que no están preparados y a los cuales no les importa”. Acá está la banda sonora de los alaridos en las calles, de la construcción después del incendio. Talbot lo pone mejor en Grounds, “¿Escuchan ese trueno/ Es el sonido la fuerza en números/ Yo soy yo/ Unificar”. ¿Si están oyendo?