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If I Can’t Have Love, I Want Power de Halsey explora los matices de la maternidad

La cuarta producción de la artista, que fue hecha en colaboración con Trent Reznor y Atticus Ross, promete ritmos de pop alternativo y juega con las dicotomías
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Lucas Garrido

Halsey

If I Can’t Have Love, I Want Power

A principios de este mes, Halsey publicó un vídeo que muestra un adelanto de la estética e influencias que tiene su nuevo álbum If I Can’t Have Love, I Want To Have Power. En el vídeoclip aparece la artista caminando por los pasillos del Museo Metropolitano de Nueva York mientras observa la sección de arte barroco. En esa sección se encuentra la pintura de Jean Fouquet titulada “La virgen y el niño rodeados de ángeles”, la cual inspiró la imagen promocional del álbum que muestra a Halsey, con un bebé en brazos,que usa un vestido blanco que muestra su pecho izquierdo.

Este álbum no es solo un proyecto musical, también es un producto audiovisual. El clip muestra, y lleva más allá, la dicotomía entre la mujer santa y la mujer fácil. Aunque ese tema no es nuevo y es una paradoja recurrente que tratan las artistas de esta generación como FKA Twigs con su LP del 2019 Mary Magdalen o Madonna que juega con el deseo y la gentileza de la figura femenina. Lo que convierte el enfoque de Halsey en algo fascinante es la manera en la que ella aborda el tema desde lo corporal. Haber quedado embarazada le permitió contar en este álbum cómo pasó de ver su cuerpo a través del lente del otro a verlo desde el suyo. En Instagram la artista afirmó que “La idea de que soy un ser sexual y que mi cuerpo también es un recipiente de vida y cuidado me permitió aceptar que esa dicotomía co-existe y es natural”.

If I Can’t Have Love, I Want To Have Power es un álbum arriesgado por dos motivos: 1. No se publicó ningún single hasta que se lanzó el álbum y 2. El álbum viene de la mano de una película dirigida por Colin Tilley en donde se usan las canciones como soundtrack y se muestra a Halsey como una reina embarazada que tiene aventuras y desencuentros en diferentes escenarios medievales y grandiosos. La única información disponible era que Trent Reznor y Atticus Ross habían producido el álbum. A pesar de los riesgos, la emoción por el álbum no disminuyó, al contrario, mantuvo la atención de los seguidores que hacía hipótesis sobre el sonido y la intensidad de las canciones. 

El álbum comienza con una sensación de ominosidad con la canción The Tradition. Luego, se pone oscuro con el ritmo amenazador de Bells In Santa Fe. Aunque el álbum comienza con un tono siniestro, Halsey no se aleja del pop, de hecho explora diferentes matices experimentales del pop. En Easier Than Lying,Halsey intenta replicar el tono de los Nine Inch Nails y en Girl Is A Gun comienza la propuesta de pop alternativo. En Honey, con la presencia de David Grohl, y en Darling, con Lindsey Buckingham,  se consolidan las credenciales de Halsey como creadora de pop alternativo.

Las creaciones de Halsey han sido conceptos: desde Badlands -distopía- o Hopeless Fountain Kingdom -el amor de Romeo y Julieta en la modernidad hasta Manic -el álbum confesional de su historia de vida hasta el momento y su primera creación como Ashley y no su alter ego Halsey-. Todos tienen en común que describen sentires opuestos amor-tristeza, odio-resiliencia, alegría y decepción- y esa narrativa se mantiene en I f I Can’t Have Love, I Want To Have Power.

Halsey promete que el álbum no tendrá final feliz, y lo cumple con Ya’aburnee -la expresión árabe que se define el deseo de morir antes del ser amado- la canción es delicada pero también es impactante en la medida en la que es una oda al amor madre-hijo. Es una canción evocativa más que directa, y al igual que el resto del álbum está abierta a la interpretación. I Can’t Have Love I Want Power no es una afirmación absoluta de la maternidad, Halsey no piensa así sin embargo ella muestra la belleza y la monstruosidad de esas experiencias.