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Jack Antonoff está en todas partes: la entrevista ROLLING STONE

El incansable artista y productor profundiza sobre el nuevo álbum de Bleachers, su amistad con Bruce Springsteen y cómo ha ayudado a crear clásicos modernos junto a Taylor Swift, Lorde y Lana Del Rey
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Jack Antonoff.

Erik Tanner

Jack Antonoff siempre ha sido una persona seria que procura no saludar dando la mano y un típico viajero germófobo que limpia los asientos del avión, sin embargo, la llegada de la pandemia pareció no afectarle tanto. “Yo estaba bien”, dice él, “porque me estaba preparando para ello”. En vez de entrar en pánico el compositor, productor y líder decidió pasar un tiempo en casa de sus padres en Nueva Jersey y continuar haciendo música con un equipo de mujeres talentosas y famosas: Taylor Swift, St. Vincent, Lana Del Rey y Lorde, entre otras. Sin mencionar que además se encontraba terminando el tercer álbum de su propia banda, Bleachers, Take the Sadness Out of Saturday Night.

“Si realmente miran mi trabajo, no es tanto como se piensa. Simplemente estoy dedicándome de lleno a ciertas cosas”, aclara. Pero su trabajo es, indiscutiblemente, ubicuo: con el reciente éxito de Olivia Rodrigo, se podría decir que ya existe una artista que suena como si trabajara con Jack mismo, sin que sea así en realidad (a no ser que se cuente su interpolación en el piano de la canción de Swift y Antonoff, New Year’s Day). Lo que caracteriza a una producción de Antonoff es aún más difícil de descifrar pues él es conocido por emplear sintetizadores ochenteros, a los cuales no se puede resistir, pero recientemente ha preferido optar por un sonido más orgánico como el de la música en vivo. Antonoff ríe al recordar que se lo categoriza como ‘Maximalista’, término que difícilmente aplica a canciones como Liability de Lorde o The Archer de Taylor Swift.

Take Sadness Out of Saturday Night (lanzado el 30 de julio), va desde el pop acústico al estilo de Shin en canciones como 45, al estilo exuberante y a la vez callejero de E Street Band en How Dare You Want More, convirtiendo a este álbum en el mejor de los Bleachers hasta el momento. Con composiciones lo suficientemente robustas como para que el héroe que ahora es su amigo, Bruce Springsteen, preste su voz impregnada de sintetizadores a un himno rock, Chinatown, sin que se salga de la órbita del proyecto.

El productor, quien creció cómodamente en el Condado de Bergen, Nueva Jersey, tocó en una banda de punk llamada Outline, líder de Steel Train y más adelante se incorporó a Fun, donde fue uno de los compositores (más no el principal, como dice él) del éxito We Are Young. Él renunció a dicha agrupación para unirse a Bleachers (que es casi una banda de un solo hombre, excepto cuando toca con sus músicos de gira), mientras intentaba convertirse en un productor y compositor que solo escribe hits, una meta que ha alcanzado rápidamente.

Durante dos tardes a principios de mayo, Antonoff se sentó en el techo de los estudios de grabación Electric Lady, para hablar sobre su singular carrera. Su brazo estaba cubierto de rayones de bolígrafo rojo, gracias a las horas que pasó enviando adelantos de canciones para el álbum de Bleachers a 4,000 fans que voluntariamente enviaron sobres a su dirección; sus gafas de diseñador de gran tamaño estaban, como de costumbre, un tanto torcidas.

¿Cuál fue el comienzo de este trabajo discográfico? 

Estuve escribiendo por un largo tiempo. El proceso comenzó con el fin de mi relación [con Lena Dunham], y sentía mucha oscuridad y depresión dentro de mí. Me sumergí en ello, pero el momento cuando empiezas a abrirte y ves una luz en lo que estás escribiendo, es un lugar increíble para componer desde allí. Existe un gran sentido de desesperación en estas canciones y me di cuenta de que “Oh, ese es el mismo sentimiento de ser de Nueva Jersey, esa desesperación por querer huir de allí, de querer estar en un momento distinto en mi vida”. 

Entonces fue allí cuando empecé a vislumbrar el punto de partida del álbum. Luego, algo realmente increíble sucedió cuando llegó la pandemia, fue como la pieza final del álbum porque todo de lo que estaba hablando en mis composiciones estaba basado en ese sueño sobre un porvenir. Por primera vez estábamos forzados a soñar con una energía, lo cual me recordó a lo que era ser un niño después de no contemplarlo por mucho tiempo, y soñar con tocar para miles de personas.  Esa energía es solo algo que puede suceder cuando no existe. Y entonces [traje a mis músicos de gira] al estudio. Llevamos la gira al estudio, de cierta forma. 

¿Qué canción llegó primero?

La primera fue Don’t Go Dark, la cual fue literalmente la descripción del final de una relación. Amo esa canción, Lana [Del Rey] me ayudó con ella porque estaba simplemente cantando, “Run, run, run, run with the wild” [Corre, corre, corre con lo salvaje] y entonces ella cantó, “Do what you want” [ Haz lo que desees]. Y entonces yo agregué, “Just don’t go dark on me”  [Solo no me ignores] . Fue uno de esos momentos que, si alguien lo hubiera estado filmando, habría sido muy especial. Y dije, “Maldita sea, ese coro es dinamita”. Por eso ella es compositora de dicha canción.

Hay un momento capturado en video cuando Taylor Swift y tú escribieron el puente de Getaway Car en 30 segundos. ¿Qué tan comunes son esos momentos? 

Es la única vez en mi vida que  pareciera que capturaste un rayo en una botella, un momento puro de escritura inusual que fue capturado en video. Es raro que simplemente saques una canción completa en un instante. Pero hay partes,  como el puente, donde estábamos gritándonos cosas de ida y vuelta. Es como “¡Wow! Dios mío, ¿qué acaba de ocurrir? ¿Puede suceder algo así?”. Esos momentos se sienten como de película. 

¿Cómo la canción que abre el álbum, 91, llegó a ser?

Escribir es algo fascinante. Porque estás vulnerable, lo cual es bastante gracioso. A veces estás tan metido en tu propia cabeza que te encuentras notando cosas como, “¡Oh! Este es un sentimiento extraño. No me gusta. Debería escribir sobre ello”. Y entonces 91 es aquella pieza fundamental para mí en la que estaba buscando hablar sobre mi madre, mirando aquella relación de la cual salí, contemplando mi futuro y tratando de juntarlo todo en piezas pequeñas. Originalmente se iba a llamar Mother’s Ex-Lover, pero cuando vi el nombre en el papel dije como, “esto es un problema [risas]. Entonces la llamé 91”. Es mi pieza favorita del disco, también porque Zadie Smith, a quien amo, me ayudó a terminarla. 

Espera, ¿Zadie Smith te ayudó personalmente o leer su trabajo te ayudó?

Sí, yo le estaba mostrando la canción a ella entonces me ayudó a guiarla. Lo cual es impresionante porque nunca había trabajado con alguien que no hiciera música. Esa canción es más una historia que tiene que ver con la vez que estaba en california, trabajando con The Chicks, y Nick Cave y The Bad Seeds estaban en el cuarto de al lado. Le mostré la canción a Warren Ellis [miembro de Bad Seeds] y él empezó a tocar el violín. La pieza final del rompecabezas fue Annie Clark, St. Vincent. Ella la escuchó y empezó a hacer arreglos de cuerdas. Entonces esta canción me hace sentir super apoyado por personas a las que admiro y respeto mucho.

¿Cómo te convertiste en amigo de Zadie Smith?

No lo recuerdo. Pero recuerdo que la última vez que la vi, nos topamos en una calle cerca de aquí. Luego ella vino y me estaba mostrando sus cosas en el estudio. Incluso había una melodía en la que ella tenía una observación de la que estaba completamente en toda la razón. Obtengo opiniones de pequeños grupos de gente que amo, respeto y quienes creo que son completamente honestos y poco cínicos, porque lo peor que le puede pasar a un artista es recibir opiniones de gente que se grita a sí misma en el espejo, ¿sabes? Esas conversaciones que tienes con personas donde solo hablan de sí mismas son disruptivas, eso es algo muy peligroso para un artista y vemos cómo álbumes se estropean por eso todo el tiempo. Cuando la gente empieza a comprarlos y esta persona dice esto, la otra dice aquello, de repente no estás obteniendo la aprobación de cierta persona. Tienes a todo el mundo gritándote sus opiniones y sentimientos sobre tu trabajo.

¿Quién más está en tu grupo de trabajo?

Los mejores discos son hechos con grupos pequeños de personas que realmente creen en algo. Mi grupo consiste en mi mánager, mi A&R que ya ni siquiera trabaja con la disquera, simplemente es alguien muy cercano a mí, y yo. Luego mi familia y algunos artistas como Lana. Siempre trato de mostrarle avances a Ella [Lorde] y Taylor, claramente.

Bruce [Springsteen] también cabe dentro de ese grupo. Le mostré todo el disco el otro día, manejamos un poco y lo escuchamos. Si estuviera haciendo un álbum que fuera del agrado de todos entonces se lo pediría a todo el mundo, pero estoy tratando de hacer un álbum para mi gente. Tocándolo solo para ellos. 

¿Qué clase de retroalimentación te dan?

Es incontable. No estaba completamente seguro de abrir el álbum con 91. Bruce me dijo, “No, esa es la movida”. Taylor fue la encargada de darme un empujón para lanzar I Wanna Get Better. Le estaba mandando canciones para el primer álbum de Bleachers. Pensé de pronto que Rollercoaster debía ir primero, lo cual habría sido una pésima idea, era una jugada demasiado segura.

I Wanna Get Better es una jodida historia de vida contada en tres minutos,y yo le hice caso [a Taylor] porque realmente la respeto. Todos en ese mundo son iguales de cierta forma. La opinión de mi madre es muy importante también.

Bruce canta en Chinatown y pareciera como si te hubieras transformado en alguien muy cercano a él y su esposa, Patti Scialfa. ¿Cómo es esa relación? También he escuchado que has ayudado a Patti con algunos proyectos.

Lo de Patti ha sido un ir y venir. Ellos son artistas extraordinariamente vitales, pero también tienen vidas reales. Ellos me dan mucha fe en las relaciones y en que escoger ese camino para convertirte en tu mejor versión, tanto en la vida como en tu arte, es ser lo más honesto posible. Han sabido superar muchos obstáculos y la verdad es que nos divertimos muchísimo cuando pasamos tiempo juntos.

Así que estábamos compartiendo tiempo juntos el otro día en su casa y todo el mundo estaba tocando música. Yo tenía esta versión muy cruda de Chinatown y dije “Vamos al estudio”. Si yo hubiera pensado como, “Oh, quiero una canción con Bruce”, no habría funcionado de la misma forma. Lo que me tomó por sorpresa fue lo bien que resultó. Él llega y simplemente lo hace increíble, pero a la vez se siente como si fuera parte de mi banda y como si un amigo estuviera cantando en la canción, esa para mí es la parte más especial: es mi amigo cantando. El chico con el que disfruto de pasar el rato y con el que hago chistes, quien entre aquellas bromas me cuenta las historias más hermosas sobre la vida y el arte. Además, hombre, él está mejor que nunca. Sus últimos álbumes han sido hermosos. 

How Dare You Want More parece tener un mensaje realmente entrañable en ella. Parece haber mucha culpa allí.

Es como, “Ten cuidado, no tientes al mal de ojo. No trates de tener una buena vida”. Quiero vivir la vida a lo grande, tener una familia gigante y un amor colosal, e incluso mientras digo eso hay una voz dentro de mí, literalmente, que dice, “¿Cómo te atreves a querer más?”.

La idea de tentar al mal de ojo es un concepto muy común de Europa Oriental o la comunidad Judía.

Es un pensamiento muy relacionado con el Holocausto, la mentalidad depresiva y además está en mi linaje. Esa es una ruta muy extraña en la cual adentrarse porque las historias que has escuchado de tus ancestros son como, “Nosotros pasamos por toda esta mierda solo para que tú pudieras tocar la música que te plazca”. Dos generaciones atrás, la forma más palpable del éxito era no ser asesinado. Entonces tú vas y luchas por todas las personas que no pudieron hacerlo. ¡No te engrandezcas!

Se siente como si la producción tanto para ti mismo como para tus colaboradores últimamente se ha vuelto aún más orgánica .

Sí, eso es seguro. Son etapas diferentes, cosas diferentes. Hace cinco años amaba más que nada coger muestras de canciones y ponerlas en mi MPC [centro de producción]. Esa cosa ya ha estado guardada en mi armario por dos años. Ahora creo que una de las mayores razones por lo que hay un equipo de personas con las que puedo trabajar bien.

Cuando haces algo, estás en tu estado más vulnerable, como si estuvieras buscando algo pero no logras encontrarlo. Y aquello que no encuentras se convierte en esa banda de Nueva Jersey cuyo sonido logra mezclarse con la forma en la que compongo yo. 

Me sentía así, Lana se sentía así, Taylor se sentía así. Y el álbum de Lana y Folklore son más orgánicos, más que este disco de Bleachers. Pero se encuentran en un plano similar de, “Hagamos lo que nadie puede hacer en este momento. Toquemos juntos en una misma habitación”. 

Erik Tanner para Rolling Stone

Hasta que Taylor te dejó producir, te decían que nunca podrías convertirte en un productor, ¿cierto? Era como querer ser un guionista que quiere ser director. 

Literalmente hicimos Out of the Woods, puse mi maldito corazón y alma en esa cosa. En el momento en que esperaba que alguien con más experiencia llegara a trabajar con ella, dijo “¡No puedo esperar a que esto salga!”, y yo le dije, “¿Enserio te parece así?”, entonces ella contestó, “Sí, es perfecta”. 

De un día para otro se te permite producir música, y eso me llenó de alegría y resentimiento porque eso mismo me recordó por qué me mantengo tan alejado de la industria. Es un recordatorio de que todas estas nuevas personas que se empiezan a interesar por ti son gente sin escrúpulos. ¿Dónde están sus oídos? Ha pasado una y otra vez, cada uno de los álbumes importantes en los que he trabajado se han convertido en algo muy grande. Quiero decir, las historias que te podría contar de lo que esas mismas personas han dicho cuando han escuchado mi música por primera vez…de repente todos quieren chocar las manos conmigo. 

No es solo el hecho de que trabajes con artistas femeninas. Cuando estabas creciendo, muchas artistas eran importantes para ti, lo cual no resulta ser el caso para otros músicos masculinos.

Sí, nunca fue de esa forma. No me gusta mucho el cock rock. Cuando crecí en los noventas todo tenía que ver con Fiona Apple y Björk. Amo a Smashing Pumpkins, pero no había nada precisamente masculino por parte de ellos. Yo he tenido esta conversación en el estudio muchas veces y eso tiene que ver con lo que dices. Y finalmente he sido capaz de entender que todo resulta estar conectado a la diferencia entre lo que se entiende por macho y el concepto de rudeza. Por un lado, es algo mágico, por el otro, resulta ser algo terrible. La rudeza es algo increíble, lo considerado como macho es fatal. Fleetwood Mac es rudo. Kiss es macho.

Cuando tocabas con Steel Train escribiste Better Love, canción que llama a tu ex de secundaria, Scarlett Johansson, por su primer nombre. Ella ya era famosa, entonces todo el mundo sabía quién era. Eso parece ridículamente sorprendente. ¿Por qué lo hiciste? 

Creo que ese fue un momento muy inmaduro, donde no entendía nada. No sé. Tal vez parte de mí quería soltar esa bomba frente a todo el mundo. En este momento no comprendo aquella parte de mí que quería simplemente nombrarla porque sí.

¿Quizá solo querías atención?

¿Tal vez? Tal vez estaba disociando. O sea, tenía 19 años, era algo surreal en su tiempo. Escribí canciones para ese álbum que eran realmente específicas, incluso sobre la muerte, ahora me incomoda muchísimo escucharlas. No era un trabajo que te invitase a escucharlo realmente. 

Alguien elaboró un PowerPoint de una teoría sobre tu vida personal [Presuntamente Antonoff había sido acusado de haber tenido un romance con Lorde]. Eso se volvió viral. ¿Es raro para ti que la gente crea saber algo sobre ti de esa forma?

No creo que las personas que escuchan mi música crean saber eso sobre mí. Existe otro tipo de audiencia aparte, personas que tienen opiniones muy fuertes, pero que quizá no sean tu audiencia precisamente. Te podría dar una charla de cinco minutos sobre por qué la teoría de aquel romance es absurda, pero mejor vuelvo a mi trabajo.

Cuando Ella [Lorde] te subió al escenario en el Barclays Center, algunos escritores para portales web trabajaron en construir esas teorías de nuevo.

¡Tocamos una canción juntos! [Lorde] y yo tenemos una amistad brillante y una relación creativa. Es como, “Leí en una pared cubierta de mierda que no eres un chico tan amistoso. ¿Te molestaría hacer algún comentario?”, “Fui al fondo del océano. Solo había una colonia de personas allí que se comían entre sí. Eran mitad pez y mitad humano. Ellos dijeron que tú comías como un basurero. ¿Te molestaría comentar al respecto?” [Ríe].

Melodrama de Lorde fue la primera vez en que tú trabajaste en un álbum completo con un artista. ¿Qué te llevaste de esa experiencia?

Era la primera vez que yo hacía un álbum en donde estaba… que era completamente mío. Y eso es algo en lo que soy el mejor. Hay una historia completa sobre cómo recientemente las personas me permiten ser la mejor versión de mí. Ya sea Taylor o Ella, es un tipo de persona que toma un riesgo conmigo, porque no había algo certero aún.

Estábamos encontrándonos mutuamente en Melodrama. Ella se encontraba en un lugar de su vida realmente fascinante. El segundo álbum es un monstruo, es una montaña. Ella tenía todas estas presiones añadidas sobre lo que se suponía había ocurrido con su primer disco, pero también tenía una versión muy clara de lo que quería. Yo estaba concentrándome en mi rol como productor y creo que ambos sacamos lo mejor de nosotros. Creo que mi vida sería significativamente diferente si no hubiera trabajado en ese álbum.

Escuché que pasaron una eternidad trabajando en Liability

Sí, pasamos mucho tiempo en ello. Para tomar la decisión de que la canción se enfocaría en la parte vocal y en el piano, estas partes debían ser perfectas. Y cuando digo perfectas me refiero a hacer todo lo que esté a tu alcance para evocar un sentimiento específico. ¿Están esas partes vocales respirándote en la cara? ¿Hay una leve reverberación en la voz en ella que representa a la soledad? Si usas un piano de cola esa mierda empezará a sonar un poco más seria de lo que debería.  Si grabas algo un tanto lo-fi, va a sonar como si te estuvieras disculpando por una canción hermosa y lo que transmite. Es un balance muy interesante

¿Qué hay sobre Green Light?

Esa es otra canción con un balance realmente interesante, donde la canción pide mucho de ti. “Ok, entonces quieres que escuche esta historia pero, ¿al mismo tiempo quieres que haga una pirueta y baile hasta el cansancio?”. Es un recorrido genial, eso no lo convierte en algo mejor o peor. Hay ciertas cosas con las que sabes qué hacer, es mucho por hacer. No tiene nada que ver con cuántas canciones haya en él, tiene que ver con lo que la canción pida de ti.

¿Te sorprendió lo exitoso que fue Folklore?

Estaba sorprendido del nivel que logramos con él. Pensé que era hermoso. Amaba lo que ella [Taylor] estaba construyendo con Aaron [Dessner]; amaba el trabajo que ella y yo estábamos haciendo.

Antonoff con Aaron Dessner y Taylor Swift durante los premios Grammy en marzo.

Pensé que hablaría con su equipo. No sabía que se convertiría en lo que terminó siendo. Fue casi que simplemente la intención de ella de tomar el estribo y decir “probemos con algo diferente”. Ese es el algoritmo en el que me enfoco, el que está en mi cabeza como, “Si haces cosas que realmente ames, encontrarás a tu gente para ello”. Esa es mi experiencia con Bleachers, no estoy tratando de conseguir a todo el mundo. ¿Hay 10,000 personas en cada ciudad o un millón? No lo sé, de eso se trata esta experiencia al máximo: de encontrar a tu gente. De otra forma serías alguien muy grande pero a nadie le importaría un carajo. ¿Recuerdas lo exitosa que fue Fun? No me estás preguntando sobre ello. Al final del día, la conversación no fue lo suficientemente larga como para que algo significativo quedara en ti

Reputation fue la primera vez que escribiste con Taylor en la misma habitación, antes simplemente le enviabas las pistas. ¿Qué te llevaste de esa experiencia?

Yo estaba como, “Oh, mierda, también podemos trabajar así”. Mi relación creativa se siente como si no tuviera límites. Yo no trabajo con un listado de personas extenso. Entonces hay relaciones creativas que tengo que son muy especiales. Y esa es obviamente una de ellas.

Reputation es un álbum genial, muy infravalorado, o al menos así lo fue en un inicio. 

Una vez más, es la diferencia entre las personas que forman parte de un público, y quienes simplemente pasan por allí y tienen algo por decir. Estaban pasando tantas cosas a nivel cultural que era fácil comentar sobre esto o aquello. Pero lo amo, recientemente lo escuché de nuevo y lo amé.

¿Qué has aprendido de trabajar con personas como Lana Del Rey? Ella parece ser alguien muy diferente a tus otros colaboradores.

Es muy diferente. Es algo difícil de contestar porque veo su trabajo y el mío como en una zona diferente, o algo así. A veces ni siquiera recuerdo muchas de las cosas que suceden porque todo el mundo tiene un proceso diferente. Por eso luego cuando estamos juntos, me siento como si pudiéramos, no sé molestar un poco y tocar algo de música. Pero sí aprendí a no hacer algo con ella que no esté listo para ser lanzado antes de que salgamos del estudio, porque si ella está sintiéndolo eso, esa puerta se cerrará. Es una persona muy guiada por las vibras.

¿Cómo surge Venice Beach, que es de casi 10 minutos de duración?

Había una versión rítmica de casi tres minutos. Mi proceso con ella no es super pulcro, no lo es hasta que lo es. Recuerdo que ella estaba como, “¿Y qué tal si tocas la batería en esta canción?”, Y yo estaba como, “Ok, bueno, yo toco la batería pero, ¿qué tal si hay un outro largo?”. La forma en la que toco la batería es muy similar a como lo haría un fanático de la música. Paso mucho tiempo con los audífonos puestos escuchando discos, entonces solo estaba tocando y pasándola bien. Yo estaba como, “Esta parte es más ruidosa, esta es un poco más baja, esta parte es más descabellada, esta parte es más ácida”. Lana es divertida porque ella calificará a las canciones como “hermosas” o “desagradables”

Te han preguntado varias veces sobre el por qué prefieres trabajar con mujeres. ¿Has llegado a nuevas conclusiones sobre este tema?

Nunca he llegado a conclusiones por mi cuenta fuera de las entrevistas que me hacen.

La respuesta más simple y posiblemente absurda sea que es alguien que perdió a una hermana y está buscando…

Yo no llamaría a eso una respuesta absurda, yo lo llamaría un análisis básico. No tengo una respuesta concreta para este tipo de cosas. Hay cierta especulación que rodea ese tema, creo que es algo que beneficia al proceso.

Como todo el mundo, no eres sin el ego

[Risas]. Gracias, Brian.

Pero lo que iba a preguntarte es, ¿cómo pones a tu ego de artista a un lado para convertirte en un gran colaborador y aceptar que no todo es sobre ti?

Si estás componiendo bien, es difícil sentir que es algo que solo se trata de ti. Creo que es una idea errónea común. Viene de años de artistas que están exhaustos de no saber en qué canción quieren trabajar después y deciden reemplazar esa sensación con ego. Ninguno de nosotros tiene el control. Ser un compositor es levantarse cada mañana y rezar por que hagas un hit ese día. A veces lo sientes y no puedes lograrlo, es algo que te enloquece. Y a veces lo logras y trabajas en ello por siempre, siempre y siempre. Es como este loco rompecabezas que no puedes resolver y trabajas en él por un año.

Y luego un día, estás almorzando con un amigo y te llega una idea en una fracción de segundo que es mejor que todo en lo que llevas trabajando todo el año. Pero la forma en la que me hace sentir mi trabajo y el de los demás es la misma. Una mezcla casi salvaje de, “Sé cómo hacer esto, es parte de mí”,  y también de mi curiosidad. Y si puedes encontrar ambas cosas en algo, entonces deberías perseguirlo hasta que ese sentimiento se vaya.