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Jessie Reyez: “Es más importante hablar del racismo que del video de una canción”

La artista colombocanadiense nos contó sobre la discriminación a la que se ha enfrentado y la importancia de manifestarse
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“Cuando uno ve que hay latinos que no dicen nada, es como si a ellos se les olvidara que nuestros propios padres tuvieron que sufrir el racismo”, dice la cantante.

Fotografía por Phillip Harris

Jessie Reyez ha sido una de las cantantes que más se ha movido para apoyar las protestas contra el racismo, animando a sus seguidores para que donen a fundaciones que trabajan por la equidad racial y saliendo a marchar en Toronto, Canadá, la ciudad donde nació, aunque su sangre es colombiana.

En el mundo musical ha colaborado con Eminem, Sam Smith, Normani, Kehlani, Romeo Santos, Lil Wayne, Carlos Vives y Calvin Harris. Claro que podríamos hablar de música con ella, pero esta vez no lo haremos. Ella misma lo dice, “Es más importante hablar del racismo que del video de una canción”.

En su cuenta de Twitter critica que todavía no hay arrestos por el asesinato de Breonna Taylor, anima a la gente que no se rinde y que sigue luchando contra el racismo, y le lanza dardos a Starbucks por prohibirle a sus trabajadores utilizar camisetas en apoyo a Black Lives Matter. 

En Canadá la han invitado a hablar en televisión sobre el racismo en la industria de la música. Allí ha pedido que las disqueras contraten a más personas negras y que tengan una voz de peso en la toma de decisiones, aclarando que músicos como Drake y The Weeknd tuvieron que irse de Canadá para encontrar un futuro en la música.

“Cómo esperan ver el potencial de un niño que está rapeando, que es negro, si no conocen la cultura. No los puedo culpar de no creer en él, porque no saben”, dijo. “Si un trabajador negro está levantando la mano y diciendo, ‘Yo creo en este niño, juguémonoslo por él’, pero tiene que pedir permiso porque no tiene un puesto en el que tome decisiones, pues va a pasar lo mismo, la gente se va a ir. Y después ves que estos músicos son los que ahora están generando más ingresos, los que mueven más plata para las disqueras”.

Reyez ha vivido la discriminación en carne propia, tanto por su origen latino como por su color de piel. Tiene un español perfecto y hasta acento caleño, así haya pasado “toda la vida” en Canadá; de eso se encargaron sus padres. Habla claro y sin tapujos, y desde Toronto nos contó sobre lo que ha tenido que vivir y la importancia de denunciar las injusticias.


Antes de preguntarte por lo que pasa ahora, quería empezar hablando de cómo era el racismo cuando estabas creciendo en Toronto, cómo lo viviste cuando niña.

La experiencia que tuve fue diferente porque en la casa nunca se hablaba inglés, yo empecé a hablarlo como a los cinco o seis años, así haya nacido acá. Entrar a la escuela, desde una casa colombiana, fue muy difícil. Era como entrar a otro mundo al pasar la puerta. Todo es diferente y a uno como niño eso le afecta.

Además yo tenía el acento totalmente marcado. Me hacían el bullying, como mucha gente que tiene esas historias. Lo bueno es que era en un área de Toronto donde había mucho inmigrante, mucho africano, haitiano, chino, gente de todos lados, entonces habían varios que no hablaban inglés. 

Después nos fuimos de esa área, porque mis papás rebuscándose buscaban una zona mejor, traducida también a un área más gringa. Esa fue la primera vez que en serio noté la diferencia, caí en cuenta que la experiencia iba a ser distinta. Por ejemplo en los equipos siempre querían tener representación y diversidad. Cuando yo era bailarina había un equipo de más de 30 animadoras, pero sólo había una negra y una trigueña. Y ellos lo decían con orgullo. 

Eso no es igualdad. Estas tipas tiene 30 oportunidades para entrar el espacio, pero todas las negras tienen un cupo y todas las trigueñas tienen un cupo. Eso me tocó. Poder tener la perspectiva optimista ayuda mucho, yo a la vez agradezco que mis papás se preocuparon por tenerme conectada a mis raíces.

Como a los 14 o 15 años me dio por hablar más inglés que español, quería hablar hasta en la casa, pero mi mamá se emberracó y me dijo, “No, mija, es que usted no se da cuenta que con su papá hicimos un sacrificio”. Ellos se esforzaron para que mi hermano y yo habláramos bien español. Pude ser una persona completamente diferente, desconectada de mis raíces, desconectada de la historia colombiana. No me dejaron perderme en la cultura de Canadá.

Reyez nació en Toronto, pero sus papás son de Cali. Fotografía por Phillip Harris

Unos años después te mudaste a Florida con tu familia. ¿Cómo comparas esa experiencia entre Florida y Toronto?

Uno se imagina que como hay más latinos en Florida va a ver menos racismo, uno cree que esa es la idea. Pero a mí me chocó, y por eso aprecio que pasé tantos años en Toronto. En Florida el racismo es tremendo, pero tampoco estoy alabando la sociedad en Canadá, faltan muchas decisiones para decir que hay diversidad honesta, no que hay diversidad con una negra y una trigueña. 

Eso fue algo duro. Cuando yo estaba en Toronto ya estaba armando redes de gente que estaba conociendo en shows, en bares donde tienen el micrófono abierto para que cualquiera vaya a cantar. Yo iba con mis discos. No tenía plata para hacer sobres o copias legítimas. Las hacía en mi casa, agarraba el disco, lo envolvía en un papel, lo cerraba con cinta, le ponía mi nombre, mi número y le echaba la bendición. Andaba con 10 discos en la mochila.

Estuve años en esas. Yo no estudié, yo acabé el bachillerato y me puse a trabajar para guardar plata, así no iba a estar endeudada por si le pedía plata el Gobierno. Yo quería hacer música, y no tengo nada contra la escuela, pero no importa el diploma que tenga una persona creativa, si no tiene talento y berraquera, no llega.

Nosotros esperamos 16 años para tener el estado legal. Llegaron esos papeles y nos fuimos a Florida, pero por las redes que tenía en Toronto fue muy difícil cuanto aterrizamos. Llegó el punto en el que dije que lo hago porque lo hago, y no te miento, mandé un video como a mil personas en el que salía tocando guitarra. Y una de esas, terminó siendo mi empresario, que es paisa. 

Me contó de un programa en Toronto, que es para jóvenes y te dan nueve meses de beca, te dan la oportunidad de hablar con productores y artistas. Eso me cambió la vida. Lo bueno y lo malo, todo pasa por algo, pero si uno tiene fe, a los 10 añitos se da cuenta por qué las cosas pasaron de esa forma.

Preciso te quería preguntar de ese programa Project Remix. Has ido allá a hablar con los niños, ¿qué les dices, qué te gusta contarles?

Les digo que uno tiene que ver a diario todas las oportunidades que aparezcan, y si Diosito no se las pone al pie, que uno mismo se las haga. Yo les cuento esta historia cuando voy a hablar con estudiantes allá:

Estaba hablando con uno de los productores que eran amigos míos en Toronto, y sólo me quejaba. Eran quejas y quejas cuando estaba en Florida. Él me dejó desahogarme, terminé y me dijo que tenía que aprender a hacer lo que usted pueda, donde esté, con lo que tenga. Esas palabras nunca se me olvidan: “Usted tiene que hacer lo que pueda, donde esté, con lo que tenga”.

Ese día llamé a un amigo, él llamó un amigo de él, que se contactó con un conocido en Florida que tenía la cámara, que yo no conocía. Filmamos y esa noche le pedí que me diera la grabación, que no la editara. Si esperaba, ese man se demoraba dos semanas. Me la dio y, otra vez va a parecer una exageración pero no es mentira, 48 horas despierta en YouTube aprendiendo cómo hacer la edición para un video de dos o tres minutos. Ese video fue el que le mandé a mil personas, y una de ellas fue el empresario que me contó del programa, y ese programa me cambió la vida.

Uno nunca sabe cuál es la semilla que va a dar. Por eso toca estar pilas, por eso tiene que tomarle ventaja a todas las oportunidades. Si está cansado, nada; si usted no tiene fe, nada; si no tiene actitud positiva, nada; hágale, hágale y hágale. Algo tiene que dar, si uno da cien de pronto vuelve una, pero eso es lo que necesita, sólo una.

Y cuando ya te metes de lleno en la música, ¿con qué te encontraste? ¿Cuáles eran esas barreras?

Si uno es artista, empieza a cantar y no es gringo, no es de piel blanca con nombre americano, no le van a decir lo mismo. Te doy un ejemplo. Mira a Lil Nas X y lo que pasó con Old Town Road, un negro que canta country. A ese man lo embolataron porque no querían reconocer la canción como country, pero sí era. Si él fuera gringo le habrían dicho, “¡Qué canción progresiva de country! ¡Qué innovador!”. Pero no quisieron decirle eso y le pusieron reglas encima.

La única razón por la que ese man pudo seguir adelante en esa situación, fue porque el papá de Miley Cyrus, Billie Ray Cyrus, habló y dijo que no lo querían respetar. Él se montó en el remix para que lo reconozcan como country. Ese es un ejemplo. Si solo los oprimidos están peleando por justicia, ¿cómo van a cambiar las cosas?

Ese es el problema, que por años mucha gente se ha quejado, pero si alguien que tiene el privilegio, alguien del otro lado no habla ni levanta la mano para decir que esto es una injusticia, nada va a cambiar. Por eso ahorita estamos en el momento perfecto. El mundo está en pausa y no hay de otra que ver la pantalla, tienen que fijarse en lo que sucede.

La cantante colombocanadiense ha mostrado públicamente su apoyo a las manifestaciones. Fotografía por Phillip Harris

En tu cuenta de Instagram subiste una entrevista en la que decían que Drake y The Weeknd tuvieron que irse de Canadá para ser exitosos, y criticabas a las disqueras. En tu opinión, ¿cuáles deberían ser los cambios inmediatos?

Yo creo que la legislación tiene que cambiar. Todo el mundo ya ha visto estas protestas, no son nuevas. Hace cinco años pasó, hace 10 años pasó, hace 30 años pasó y nada cambia. En el momento le ponen una curita, dan plata, donan y todo eso, pero nada cambia realmente. Yo creo que son las leyes lo que se debe modificar, para ver un cambio que dure más, que se vea después de que los noticieros se cansen de hablar de esto. Es para poder garantizar que, así el jefe no crea que es algo necesario, si es ley, lo va a tener que respetar.

Has estado muy activa en redes sociales, te han entrevistado en Canadá, has hablado del racismo en otros medios. ¿Cómo te has sentido hablando de este tema, en lugar de charlar de música o el disco que sacaste hace poco?

Eso es con corazón pesado. Quién iba a creer hace 20 años que esto iba a seguir siendo un problema. Estoy contenta porque todo el mundo se está enfocando en esto, porque hay mucha gente preocupada, porque hay personas que están hablando y quieren ser aliados del movimiento, pero ojalá sea de verdad.

Siento que estamos en un momento en el que es más importante hablar del racismo que del video de una canción que saqué. Muchos artistas y gente que está en el público, creo que está de acuerdo, por eso el mundo entero está siguiendo una guía que dice que esta vez sí vamos a ver cambio, que esta vez sí va a ser de verdad, porque lo estamos haciendo juntos.

Las noticias que nos llegan acá se enfocan en el racismo y los afroamericanos, pero los latinos también han sido oprimidos allá. ¿Cómo ves esa relación y el apoyo entre negros y latino?

Como latino, es importante reconocer que dentro de nuestra comunidad también existe el racismo, eso es lo primero. Porque cuando uno ve que hay latinos que no dicen nada, es como si a ellos se les olvidara que nuestros propios padres tuvieron que sufrir el racismo cuando llegaron, tuvieron que sufrir al llegar a una ciudad completamente nueva donde no le reconocen los estudios ni la cultura. Olvidan lo que es estar en ese lado de la discriminación. 

Si no se olvidaran de eso, reaccionarían mucho más rápido para hablar y decir, “Es que eso no está bien, lo sé porque familia estuvo allí”. Si hablaran así de mi papá y yo no estuviera viva, ojalá alguien tuviera la berraquera de hablar y defenderlo, porque estamos en el mismo bote, pasamos por lo mismo. Y además hay mucho latino con sangre negra, y a varios se les olvida eso. Es que es algo tan común.

Y lo otro es que no importa que yo no tuviera ni una gota de sangre negra, lo que importa es que todos somos seres humanos. Es que si yo veo a alguien que está sufriendo, que necesita ayuda, y yo tengo la capacidad de ayudar, ¿por qué no voy a hacerlo?

Hay gente que admiro porque está hablando públicamente, donando y en las protestas, pero también hay mucho latino que parece que se olvidó que nosotros también hemos sufrido la discriminación y el racismo, que también tenemos familiares negros.

¿Has hablado con personas, por redes o en la calle, que no están de acuerdo con las protestas para explicarles la situación, contarles por qué están equivocados?

En Internet, por redes sociales, cuando puedo parar y pensar, lo hago. Si tengo un fan racista, que no sé cómo un racista llegó a mí música y le gustó, pero el man me dice en un comentario que apoya la música, pero está cansado de la política y los negros, puedo hacer dos cosas: me emputo y lo bloqueo, o aprovecho que tengo la música como un puente para llegar a su ignorancia. 

Porque hay gente que no entiende el privilegio, que no entiende que es algo que ha pasado por años, que no entiende lo que es tenerle miedo a los policías. De vez en cuando aprovecho y respondo públicamente, les pregunto por qué se sienten así. Y después leo con calma lo que dicen, a veces hasta les recomiendo libros y películas que me han ayudado a entender.

¿Qué películas has recomendado?

13th, es una película que le abre los ojos a uno. Habla de la historia de lo que es el sistema carcelario y cómo ha afectado a las familias negras.

Uniendo lo que acabas de decir sobre la música que sirve como un puente para conectar y lo que recomiendas en los comentarios, ¿qué crees que puede hacer el arte para combatir el racismo?

Dos cosas. La primera es unir. La música es como las matemáticas, eso lo entienden en la India, en China y un marciano. Esas explicaciones si son transmitidas por canciones, es probable que la gente en el lado opuesto entienda esa perspectiva. Y segundo, en el peor de los casos, si nosotros no acabamos siendo la generación que pudo cambiar las cosas, si podemos usar el arte, la música y las películas como una cápsula del tiempo para mostrar de verdad qué pasó en esta época, qué hicimos mal como sociedad, qué hicimos que sí sirvió, de pronto en 10 o 20 años, los hijos de los hijos van a tener toda la información que necesitan para acabar definitivamente con el racismo.