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La alquimia musical de Tash Sultana

En Terra Firma, su nuevo álbum, le australiane de 25 años demuestra la influencia de los cinco elementos en su proceso de evolución personal
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Fotografía por Ian Laidlaw

Agua, aire, fuego, tierra y éter son los elementos que conforman nuestra propia existencia y lo que nos rodea. Esto fue lo que inspiró a Tash Sultana para crear su segundo trabajo discográfico, Terra Firma. “Para mí significa mi lugar y mi hogar en la tierra. La historia del disco captura momentos del presente y del pasado, y cómo me siento para recordarme que siempre debo regresar a casa cada vez que sienta que voy por un mal camino”, explica sobre el título.

Desde 2016, cuando logró alcanzar reconocimiento mundial gracias a Jungle, sencillo de su EP Notion, no ha parado de crecer. Dos años más tarde llegaría su álbum debut, Flow State, en donde reunió temas en los que había estado trabajando durante varios años y que vieron la luz en lo que resultó ser un trabajo impecable. Allí, Sultana terminó de demostrar lo que habíamos visto anteriormente: su gran capacidad de composición y su increíble habilidad para tocar cualquier instrumento que vea necesario.

A partir de ese momento, lo que le quedaría sería seguir escalando y reuniendo miles de fanáticos alrededor del globo, cuya admiración llegó a tal punto de lograr agotar la boletería de conciertos (cuando todavía existía tal cosa) con aforos de hasta cinco mil personas. Sin embargo, la vida de giras y presentaciones no es para todo el mundo, y el estar lejos de su hogar le hizo desear hacer otro disco e inmediatamente tomarse un descanso.

CON LOS PIES SOBRE LA TIERRA: Con su nuevo álbum, Tash Sultana quiso recordar que nunca está de más regresar al hogar para encontrarse. Fotografía Por Ian Laidlaw

Luego llegaría el 2020, año que cambió todo como lo conocíamos. A estas alturas resulta más que agotador continuar hablando sobre la pandemia y es por eso que al preguntarle cómo fue crear un disco en medio de toda esta locura, lo primero que contesta es, “No hablemos más de eso, hablemos de la vida real”. Y la realidad es que necesitaba tener un respiro para poder volver a entregarse a las personas “de una manera más auténtica”.

El detenerse y poder estar presente en su hogar por más de tres semanas, le dio la oportunidad de hacer música más tranquilamente, sin afán alguno. Y pese a que tuvo que posponer el lanzamiento por casi un año ya que las canciones todavía no estaban terminadas, manifiesta que esta vez no se sintió “como la mierda al componer”. “No puedes acelerar ese tipo de cosas. Me daría un golpe si lo hiciera”, comenta.

Así como los alquimistas manipulaban los elementos para transmutar, Sultana los utilizó para plasmar la transición de la juventud a la adultez en Terra Firma, en un proceso que es explicado en cada uno de los sencillos que ha lanzado hasta el momento en que se escriben estas líneas. “Pretty Lady representa el agua, y eso es movimiento; Greed representa la tierra, que es poner los pies sobre el suelo; Beyond the Pine representa el aire, y eso es creatividad y nuevos comienzos; Willow Tree representa el fuego, que es transformación; y el quinto sencillo representa el espíritu y el karma”, profundiza sobre las que también son las lecciones que guían su vida.

Fotografía por Ian Laidlaw

Sultana es una persona muy reservada que se limita a responder lo que le preguntan sin extenderse mucho en detalles, pero dando la suficiente información para comunicar sus pensamientos. Este aspecto también permea en su vida artística ya que siempre ha preferido encargarse de tocar cada instrumento por cuenta propia; es aquí donde la mutabilidad de Terra Firma también toma partido. A través de todos sus años de carrera había mirado con recelo la posibilidad de involucrar a otros músicos en su proceso creativo, pero al comenzar a colaborar en proyectos ajenos, se percató de lo fructífero que puede resultar. “Pienso que cada vez que un artista tiene un bloqueo y no sabe qué hacer consigo mismo, es muy bueno reunirse en un lugar con un grupo de personas creativas. Esa es la mejor manera de obtener nueva energía, estilo, influencias e inspiraciones. Eso impulsó mi álbum de una manera muy positiva”, agrega.

No obstante, pese a que en otras ocasiones ha mencionado la necesidad de incorporar músicos de sesión, quiere dejar en claro que cada acorde, nota y armonía que se escucha en el LP, ha salido de sus propias manos y garganta. “[Los músicos] estarán allí cuando salga de gira para hacer que esas canciones cobren vida porque no tengo suficientes brazos para tocar todos al mismo tiempo”, dice entre risas pero aún con un poco de frustración ante la interpretación errónea que se les ha dado a sus palabras.

Terra Firma solo es la continuación de una carrera que llegó repentinamente. Sultana pasó de cantar en la calle a tocar en grandes festivales como Coachella y Lollapalooza, y aunque a veces extrañe salir con tranquilidad a las calles australianas, no deja de sentirse feliz por lo que ha logrado hasta ahora. Por el momento, mientras espera el lanzamiento y el regreso a los escenarios que parece tan lejano, seguirá domando las olas con su tabla de surf. Tal parece que el agua es su elemento.