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La aproximación de Neto Peña hacia el éxtasis del amor y el vacío de la separación

Hablamos con el rapero mexicano sobre su último trabajo discográfico, Crónicas de un corazón roto, y sobre el panorama actual del hip hop en su país
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Neto Peña presentó su álbum conceptual Crónicas de un corazón roto, lleno de colaboraciones con artistas de México, Colombia y Venezuela.

Cortesía prensa

Ha pasado un poco más de una década desde que Neto Peña se adentró, empíricamente y sin más conocimiento que el que ofrecía Internet, en el mundo de la música. Este tiempo, que para unos puede ser corto y para otros ser largo, le ha sido suficiente para apreciar muy de cerca los cambios que ha habido dentro del hip hop en México en los últimos años. “Ahorita estamos en pañales, pero en una industria [que está] en otro nivel. Ya no somos unos vatos intentando hacer música, ya nadie nos puede enseñar a hacer música, ahora simplemente es ponernos al tú por tú”, dice.

Neto es originario de Guadalajara, una de las ciudades con una de las escenas más consolidadas del género en su país, y además hace parte de Alzada Records, un sello discográfico que a la vez es un crew conformado por algunos de los exponentes más relevantes del rap mexicano en la actualidad como Yoss Bones y Lefty SM (Santa Fe Klan hizo parte del equipo hasta el año pasado).

Este ambiente de camaradería de ‘Los de Alzada’ le ha permitido enriquecer su arte con líricas más personales y sonidos que quizás en otros tiempos no hubiesen sido considerados. De allí que la experimentación propia de la nueva escuela sea aquello que esté contribuyendo a impulsar la escena no solo en México, sino en toda América Latina. “Creo que a la gente sí le gusta lo innovador, pero tienes que hacerlo bien, que darle bien al tiro. Eso es lo que le hace falta al género, meterle más instrumentos, mejor calidad. Es una industria que apenas va empezando y que va para arriba, pero le falta perfeccionarse”, dice.

Fue así como dejó que una chispa interior lo impulsara a salir de su zona de confort, dando origen a Crónicas de un corazón roto, su álbum más reciente en el que mezcla sus beats con la música regional mexicana en Quítate la ropa, un poco de synthwave en A toda velocidad y pop en Nuestro silencio. En este último trabajo, el rapero deseaba narrar el proceso de una relación amorosa desde el inicio, cuando la vida toma colores vibrantes, hasta el final, cuando la ruptura es inminente y la mirada se nubla con un gris abrumador.

Neto Peña convocó a Nanpa Básico para No aguanto, la canción que cierra Crónicas de un corazón roto.

Para contar la historia que bien podría resultar en una experiencia casi cinematográfica si se escucha de corrido, la dividió en tres capítulos: El principio, La pelea y La despedida. Cada uno de ellos cuenta con la participación de talento latinoamericano de la talla de Danny Félix, Leonel García, Big Soto, su compañera Yoss Bones y Nanpa Básico pues, al final del día, para él las rivalidades y el ‘tirarle’ al otro quedaron varias páginas atrás en los anales del hip hop.

“Cada vez que yo convivo o colaboro con alguien de otro país o incluso de aquí, trato de aprender lo más que pueda”, asegura. “Trato de no compararme de mala manera o [de] envidioso, sino al contrario. Voy agregando a mis buenas costumbres y voy quitando las malas”.

Desde la concepción de la idea, pasando por los sencillos y videos musicales hasta el producto finalizado, el rapero considera que Crónicas de un corazón roto es uno de sus discos más destacados y que siempre será “una estrellita” en su carrera musical. “Si llegamos a otro nivel haciendo rap tumbado, rap mexicano o lo que sea, sé que esa estrellita siempre va a estar como quiera en mi currículum”, sostiene.

Dicha “estrellita” puede que adquiera un significado más grande dentro de la nueva ola, donde desde hace un par de años se ha estado gestando el futuro del hip hop y donde según él mismo, los representantes del género han seguido tendencias para llevarlo a las grandes ligas. No obstante, Neto opina que pese a ello aún falta mucho camino que recorrer, más experiencias por vivir y más trabajo a conciencia. “Trabajar no es una canción al mes, trabajar es despertarte y dormir pensando en tu proyecto, pensando en qué me falta, qué voy a hacer”, afirma. “Eso es lo que está pasando en México y es lo que nos va a llevar a otro nivel, y creo que lo tenemos para romperla muy duro, pero todo lleva su tiempo y mucho trabajo”.

Por ahora, no sabe a ciencia cierta qué es lo que le deparará el futuro, pero de lo que sí está seguro es que actualmente, tanto él como sus colegas, tienen un potencial artístico enorme que de ser aprovechado les pondrá a la altura de artistas como Drake o Eminem, cada uno a su modo. “Uno tiene que moverse, así es la vida”, comenta. “Habrá a quien sí le lleguen las cosas solas, pero hay quienes sí tenemos que trabajar y esforzarnos demasiado por lograr nuestros sueños. Pero aun así sé que todo es posible”.