fbpx

La dura verdad de Julien Baker

Una de las mejores cantautoras del indie empieza a pensar en grande
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
Cedrick Jones para Rolling Stone

Julien Baker

Little Oblivions

“Me puedo ver en tus ojos rojos”, canta Julien Baker en su excelente tercer disco, “Y me pregunto si tú te puedes ver en los míos”. Es un momento de pura intimidad, que toca el corazón de esta joven de 25 años. Con dos notorios álbumes en solitario, y como miembro del supergrupo independiente Boygenius (con Phoebe Bridgers y Lucy Dacus), se ha establecido como una de las principales cantautoras femeninas de su generación, tanto por la grandeza silenciosa de su música como por las letras que parecen sumergirse en el caos emocional.

En 2019, Baker se tomó un descanso de la música para terminar la universidad, pero surgió como una artista mucho más proficiente. Después de hacer sus anteriores discos principalmente en guitarra y piano, Baker grabó el último, que también produjo, con una banda completa, creando un sonido grande y memorable, más consciente del pop que nunca.

La grandeza de su música en ningún momento diluye la franqueza de sus letras. “Inconsciente en fin de semana / ¿Me golpearías así de fuerte si fuera un chico?”, pregunta en la primera canción del disco, Hardline, contra las cuerdas de unas estruendosas guitarras. “Mira, no necesito que me defiendas / Porque es el tipo de cosas que disfruto”. Concluye el tema con una pregunta que persiste a través de cada canción que le sigue: “Dices que no es definitivo, que no es blanco y negro / ¿Y si todo es negro todo el tiempo?”.

Ilustración por Bijou Karman

Baker nos lleva a través de bares, fiestas y viajes en taxi en su tortuoso camino a casa, una dolorosa noche tras otra. Deja fichas de sobriedad en vestidores y la sangre se convierte en cicatrices. La batería entra y sale, mientras entrega frases siniestras que perduran mucho después de su llegada. “Estaba cayendo en espiral”, confiesa en Heatwave, “Pero antes de llegar al suelo / Envolveré el cinturón de Orión alrededor de mi cuello y patearé la silla”. Como compositora, Baker parece sacar poder de esa oscuridad, como si estuviera saliendo de una casa que está en llamas, completamente ilesa. Su resistencia es su armadura, y la lleva muy bien.

Little Oblivions no es solo sangre y tripas en el piso del baño, el disco también tiene sus momentos delicados y más tranquilos, aunque apenas son menos viscerales e intensos. “Me gustaría beber por ti y no solo por mí”, canta sobre un piano en la desgarradora Song in E. “Así podría echarle la culpa a algo lo suficientemente doloroso como para no hacerme ver más débil”. Las compañeras de banda en Boygenius aparecen en Favor, con sus coros dando a las palabras sombrías aún más peso. “¿Quién me puso en tu camino para encontrarte? / ¿Y qué derecho tenías de no dejarme morir?”

El resultado de todo esto es una declaración artística completamente elaborada sin una canción que quieras saltarte, incluso si unas cuantas se desvían un poco hacia el final. Es casi como si Baker supiera que la avalancha de energía catártica deja a todos un poco agotados, incluyéndola a ella. Y eso está bien, porque Little Oblivions tiene suficiente realidad para toda una vida, sin mencionar lo que representa para un solo disco.