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Fotografía por Samia Bohórquez

La luz universal de LosPetitFellas

En 777, su nuevo LP dividido en tres entregas, la banda bogotana atesora lo más esencial, se aferra al placer de la nostalgia y celebra por lo alto las penas y las glorias

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Cual monjes, en busca de inspiración, LosPetitFellas se confinaron en una casa en Carmen de Apicalá a tirar ideas para 777, su tercer álbum de estudio. Se escaparon del ritmo citadino y del estrés que azota a diario a Bogotá, un caos conocido para la banda. Con una PlayStation, docenas de cervezas, un par de hamacas, sus instrumentos y consolas, los cinco emprendieron una fuga para acercarse a esas musas que, de vez en cuando, bajan a susurrar poemas (sonoros y líricos) que se transforman en canciones.

Era cuestión de batear ideas, cada vez más alto, hasta consagrarlas al punto de que todos estuvieran satisfechos; una tarea ardua sabiendo su complejidad individual y grupal. La admiración mutua entre LosPetitFellas los impulsó a crear piezas por encima de una vara que han construido por años. Con esa confianza forjada por sus años de amistad, construyen desde una amable irreverencia que permite replantear las ideas de sus colegas. Aunque era un “parche creativo relajado”, sí se respiraba cierta responsabilidad y presión colectiva para comenzar a esbozar lo que sería el primer capítulo del disco.

INVITADOS DE PESO: Mosty, Lido Pimienta, Goyo, Slow y Paco Ayala de Molotov también estarán presentes en 777. Samia Bohórquez

En completo silencio, cada uno estaba en su cuento. Dos sentados frente al televisor para continuar uno de los tantos e interminables torneos de FIFA, otro rasgando una guitarra y los demás durmiendo en su cuarto o chapoteando en la piscina. De pronto, el bajista Daniel Pedroza y el baterista César Henao se ensimismaban grabando el golpe de una silla de madera con un micrófono, que terminó siendo la base de Buenos días.  Por su parte, Nicolai, el MC de la banda, cruzaba la casa tarareando “Tiene su cha cha, se reescribe si tacha” o “Si así te extraño sobrio, imagina cómo lo hago ebrio”, dos versos que le daban vueltas en la cabeza. Así recuerdan cómo cada día hicieron de la disciplina su musa favorita, experimentando y creando un universo musical y conceptual nuevo para la banda.

Del sosiego nació el sonido de 777 que, según Nicolai, “es otra manera de acercarse a la luz, a la energía o a Dios”, una búsqueda que se contrapone a la metamorfosis del lado oscuro que configuró su segundo disco.


En cierta medida, la carrera de LosPetitFellas ha sido un jamming prolongado. Su aventura, de casi ocho años, ha partido desde lo impredecible al sumar canciones a su repertorio que se suelen alejar de lo comercial. De por sí, la propuesta era un tiro al aire: un salpicón instrumental con un rapero y un grupo que tocaba jazz, rock, funk, hip hop y soul, todo al tiempo. Pero ese mismo sincretismo logró encantar al público por su ingenioso storytelling y sus explosiones orquestales.

Tras los primerísimos planos y detalles de su LP debut Historias mínimas y las vicisitudes en gran angular de Marco (interpretado por el escritor colombiano Mario Mendoza) en Formas para perderse o I.D.E.A.S., LosPetitFellas buscaron certezas en su tercer álbum. Con un cuidado literario más agudo que en sus anteriores obras, se interesan en lo sencillo sin apelar a la obviedad, casi como una responsabilidad con cada cosa que se dice y se vuelve canción.

“Esa canción que era tan bonita, se vuelve molesta. Y con un coro que no tiene sentido y no es correcto… ahora queremos ir a lugares más literales y más amables sin perder el contenido, el concepto y esa búsqueda permanente de formas más interesantes de contar”, confiesa Nicolai, quien se lamenta por versos que escribió hace unos años.

777, en esencia, es la búsqueda de la paz y el equilibrio personal dividida en tres partes: Buenos días, A quemarropa y República Independiente del F*cking Goce. Serán 21 canciones (cada entrega de siete temas) que navegan entre el misticismo, el humor, la crítica política, la admiración a las mujeres, el desamor y las situaciones disparatadas e infaltables que solo pudieron salir de sus cabezas.

Juliana Botero

Buenos días, que se estrena a mediados de julio, es un llamado a lo más esencial y a lo que no puede comprar el dinero, y también es un viaje a sus propias raíces. En su gira por México y Colombia junto a The Guadaloops (recomendada, si les gustan LosPetitFellas), visitaron a Paco Ayala de Molotov para finiquitar la introducción del álbum. De esos días salió Sin miedo, una patada de rock n’ roll alejada de cualquier expectativa de los fans tras el ataque jazzero de I.D.E.A.S.. “Nació de una reflexión unos días después de las protestas”, cuenta Nicolai sobre el abrebocas. Las multitudinarias marchas en noviembre contra la reforma tributaria, la reforma pensional y el costo de la educación, entre otras peticiones, le dieron el nombre al primer batacazo instrumental del álbum. “Uno todos los días se prepara para morirse”, se escucha al comienzo, un extracto de una conferencia en Cali del abogado, periodista y humorista Jaime Garzón en 1997.

Luego surgieron Sálvate tú y Candela muchacha junto a Mosty, un productor colombiano que ha trabajado con Juanes, J Balvin, Piso 21 y Ximena Sariñana, entre muchos otros. “Mosty es un genio. Sin banda, solo con el sampler, había vainas que sonaban tremendas. Sacaba y sacaba capas… Su power para mezclar canciones es muy alto y entendió el universo rítmico de la banda”, recuerdan.

Sálvate tú es un himno de gratitud a la vida, a brindar por el pasado y tener claro que todo tiene su final, sobre unas trompetas de ska y una percusión minimalista. “¿Qué pasa si nos llenamos de fe, de luz y de energía más bonita, y dejamos de ver todo con el ceño fruncido?”, se cuestionan en el estudio. Por otro lado, Candela muchacha es un homenaje a todo lo que adoran de una mujer. “Es una reflexión desde nuestra posición de cómo echarle aguante a las chicas. Que no se dejen chimbear de nadie”, dice el rapero. Se preguntaban cómo podían ayudar a las mujeres para evitar los silencios, dejar de permitir la opresión y darles fuerza por medio del arte, sea a través de unos audífonos en un Transmilenio o de un pequeño parlante en la privacidad de sus propios cuartos. “Quiero que se puedan agarrar de la fuerza de esos versos y caminen frescas por las calles… no podemos permitir que las achicopalen más. Quiero quitarles un poco de esa angustia”.


“Es otra manera de acercarse a la luz, a la energía o a Dios”, confesó Nicolai sobre el nuevo LP.


El guitarrista Sebastián Panesso comandó la producción de dos canciones: De Dios o del Diablo y Buenos días. En De Dios o del Diablo cuentan una anécdota fantasiosa sobre una conversación entre Nicolai y un extraterrestre que toca la puerta de su habitación. Mientras intentan descifrar qué necesita el misterioso ser (le ofrecen fumarse un porro, jugar fútbol e incluso le preguntan si nos quieren colonizar), reflexionan sobre qué es la humanidad y se divierten en el ejercicio único y original de explicarle qué somos a ese individuo ajeno a nuestra realidad. La cantante colombo-canadiense Lido Pimienta los acompaña para darle un toque más místico a la canción, con un viaje sonoro que suena a nuestro origen, que suena a África. Con De Dios o del Diablo muestran su cara más divertida en medio de tanto caos, respondiendo con experimentación a esa pregunta tan amplia: ¿qué nos caracteriza a los seres humanos? Y en Buenos días precisan un llamado a que la gente no se afane por la ausencia del dinero, acudiendo al carisma y a la esperanza con un estilo góspel. En las primeras frases agradecen y apaciguan al bolsillo de sus padres. “Mamá, deja de buscar en tu monedero”, recitan.

No podían hablar de lo esencial sin mencionar a su amante de toda la vida: la música. En Una de dos se fusionan con Chocquibtown (Goyo en la voz y Slow como productor) y el rapero venezolano Apache, y le declaran su amor a ese ser supremo e intangible. “De esos amores por los que uno se muere”, cantan.

Se nota que LosPetitFellas están intentando salir de la zona de confort y evitar metáforas y palabras que puedan envejecer mal, escribiendo más enfocados en el futuro y descartando ideas convencionales que quizás se tergiversen con los años. La intención y el carácter de sus interpretaciones son más claras. “Se debe tocar con convicción y personalidad. Ahí está la toma más sincera, que puede salir con errores, pero queda esa sensación del momento con el instrumento”, comenta el tecladista Nane.

21 TEMAS, UN DISCO: La numerología es evidente en 777, el nuevo álbum de LosPetitFellas, que contará con tres entregas, cada una con siete canciones. Juliana Botero

Después de verse obligados a aplazar el lanzamiento por la propagación del COVID-19, LosPetitFellas le siguen dando vueltas a pequeños detalles e ideas que no se han acomodado del todo. “Somos muy complejos”, confiesa Panesso sobre los procesos creativos que atraviesan. Problemas comunes, sobre todo en una época en la que la individualidad, el egoísmo y los solistas priman en el mainstream. Aun cuando hay choques, malentendidos de momento y periodos de terquedad, los mantiene juntos una fuerza que ellos mismos no entienden muy bien. “En esta banda hay un ángel, porque siempre encontramos la comunión entre los cinco. Eso hay que atesorarlo y agradecerlo”, cree Nicolai. Bailando entre obsesiones positivas y negativas, las ideas convergen.

Para acercarse un poco a los fans y calmar sus ansias, LosPetitFellas lanzaron el 1 de abril un proyecto llamado El Museo de la Testa, que recuerda y celebra sus memorias en tiempos de cuarentena. Con fotos, videos y material inédito, cuentan parte de su intimidad, publican clips de ellos mismos tocando en sus casas (Suspense, Volveré mamá, Sálvate tú y Candela muchacha) y desentrañan el significado de sus canciones con curiosidades del proceso creativo. 

A quemarropa, la segunda parte de 777, se lanzará en febrero de 2021 y tendrá un tinte más nostálgico; un sentimiento azul, una añoranza alegre más cercana a la saudade. De esta entrega ya estrenaron ¿Qué nos pasó?, un sencillo -con un final salsero épico- que habla sobre el amor con madurez, sin rencor y agradeciendo lo vivido y lo aprendido. Y República Independiente del F*cking Goce, que se lanzará en septiembre de 2021 como cierre de 777, se dirige al festejo, la fiesta y la celebración. “Es vacilarse, reírse de la desgracia y aprovechar esa fortuna de encontrar espacios de luz”, opina Nicolai. Volveré mamá, la única canción que conocemos de República y el último tema del álbum, es una oda a las madres que repite, como si predijeran la pandemia: “A veces lejos, pero cerca de ti”.

MEMORIAS DE CUARENTENA: LosPetitFellas crearon un proyecto en medio del aislamiento llamado El Museo de la Testa, en el que recuerdan sus conciertos y cuentan historias inéditas de sus canciones. Samia Bohórquez

Con apenas dos sencillos publicados de Buenos días que ya suman más de dos millones de reproducciones en YouTube, su reciente nominación en los Premios Latin Grammy a mejor nuevo artista y un registro de 230 mil oyentes mensuales en Spotify, la banda se postra -aunque ni ellos mismos lo crean y bajen cabeza cuando escuchan esos números- como una de las más grandes en el país. LosPetitFellas tienen claro que su responsabilidad artística hoy es abismal. “Todo ha tomado una responsabilidad más áspera: qué necesita pensar la gente, qué no necesita pensar la gente. Además, aquí nos criaron con odio a toda hora, como prevenidos y predispuestos. Es bueno pensar que tenemos valores y nos vamos puliendo”, sentencia Nane.


Mientras escucho Formas para perderse o I.D.E.A.S. es inevitable revisitar lugares oscuros, a veces en esos infiernos rutinarios que describe Mario Mendoza en Marco. Su discurso es la descripción de una desgracia que sueña salir con vida de un hoyo y poder relucir de una buena vez en el mundo.

CINCO INSEPARABLES: “En esta banda hay un ángel, porque siempre encontramos la comunión. Eso hay que atesorarlo y agradecerlo”, confiesan LosPetitFellas. Juliana Botero

“Creemos que la vida de la banda es un libro y los capítulos son los discos”, nos contaron LosPetitFellas en una entrevista con Rolling Stone en 2017. Ahora pasamos al siguiente capítulo, Buenos días de 777, y es más fácil encontrar esas respuestas que zafen las ataduras negativas para encontrar la llamada “luz” que quieren avivar. LosPetitFellas caminan a la paz y crecen para un fin más colectivo y universal, con la única intención de trascender a través de moralejas en forma de canciones. Con 777 nos muestran cómo aprovechar esa tanda de enseñanzas, porque ya llegaron los Buenos días, vendrán los golpes nostálgicos A quemarropa, y se celebrarán las penas y las glorias en la República Independiente del F*ucking Goce.

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