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La nueva normalidad de Kings of Leon

En su octavo álbum de estudio, la agrupación del sur de Estados Unidos busca la esencia del rock para grandes coliseos
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MATTHEW FOLLOWILL

Kings of Leon

When You See Yourself

El líder de Kings of Leon, Caleb Followill, es un idealista del rock para estadios, un firme creyente del poder que tiene un punto medio entre las grandes expectativas del rock & roll y los buenos negocios. “Como en una melodía mainstream / Oh, ¡quiero llevarte dentro!”, nos dice en su álbum Walls (2016), una insinuación que a la vez es una apreciación justa sobre por qué a millones de personas les gusta su música.

Así que, ¿qué hacen estos titanes del sur de Estados Unidos en tiempos donde no hay escenarios a reventar? De cierto modo, el octavo trabajo discográfico de la agrupación mantiene la esencia del arena rock al suavizar la fuerza de éxitos como Sex on Fire y Use Somebody, con las canciones que se despliegan sobre un orgullo más sutil.

Los hermanos Nathan y Jared Followill, junto con su primo Matthew, continúan ardiendo como nunca. El sencillo principal, Bandit, se eleva con las líneas de guitarra que van cayendo sobre algunos de los riffs más oscuros que el grupo haya publicado desde sus dos primeros discos a inicios de los 2000, Youth & Young Manhood y Aha Shake Heartbreak. Golden Restless Age es suave y sofisticada, y va acumulando guitarras punzantes que se entrelazan antes de desembocar en un coro brillante y enérgico. Y los riffs punk de Echoing son absolutamente violentos.

Pero si estás buscando ese toque fantasioso que los Kings hacen tan bien, este LP podría sorprenderte. Incluso en sus momentos más dramáticos, estas canciones cavilan y se desvían un poco, a menudo en direcciones interesantes. El tema que abre el álbum, When You See Yourself, Are You Far Away, es angustiante y sus magníficos arpegios de guitarra y su ritmo marcial la conducen hacia una epifanía, “Me dicen que los placeres de esta vida te escupirán en medio del camino”. En 100,000 People, Followill canta sobre el amor como un arma contra la desolación de hoy, sobre una pista lenta y suave que suena como si Coldplay se convirtiera en una banda ruda y sureña. La línea de bajo de Stormy Weather da la impresión de que es una tonada soul más varonil pero, en lugar de eso, se balancea reflexivamente a lo lejos mientras el vocalista interpreta a un hombre enamorado que está en apuros.

De principio a fin, el productor Markus Dravs (Coldplay, Mumford & Sons) le da a todo un toque especial, ya sea en la romántica Claire & Eddie o en la melancólica Supermarket, con su bajo gótico y una letra que comienza como una invitación a relajarse, pero termina con el deseo de estar sobrio y “completo de nuevo”.

Al final descubres que estos chicos pueden deleitarse en la ambigüedad con la misma intensidad con la que disfrutaron alguna vez de su juventud.