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La voz sigue brillando

El cantante de Los Fabulosos Cadillacs presenta un nuevo disco en solitario; han pasado ya cinco años desde La salvación de Juan y Solo, junto a su legendaria banda
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Agustin Amicone

Vicentico

El pozo brillante

“Es horrible”, nos dijo Vicentico para describir su propia voz en uno de nuestros podcasts, pero, ¿a quién le importa? ¿De qué sirve una linda voz si carece de carácter e identidad? Eso, justamente, es lo que le sobra a la garganta de este argentino; y esos dos aspectos son la espina dorsal de su más reciente álbum como solista.

Esta voz inconfundible tiene la ventaja de dar coherencia a cualquier disco, y acá se suma a una producción en la que las ideas están bastante claras, ofreciendo un sonido maduro y sólido, que nos invita a imaginar (y anhelar) a la banda sobre un escenario.

Incluso en los momentos menos impactantes (Ahora 1, por ejemplo) logra plenamente su objetivo al moverse con toda confianza mientras coquetea con el pop, la música oriental, la salsa, el mambo, el tango, y otras sonoridades que recorren el mundo en El pozo brillante. Todo eso ofrece una plataforma inmejorable para una buena selección de letras inteligentes y reflexivas, algo habitual en el señor Fernández Capello.

En FREAK nos recuerda que siempre hay mucho tumbao y sabor en lo que hace, y nos hace olvidar por un momento esa extraña interpretación de Parao (de Rubén Blades), hecha junto a la gran Mercedes Sosa. A cualquiera le puede pasar, y lo justo es recordar que este caballero también cantó Demasiada presión.

Finalmente, sería absurdo no ovacionar la tremenda versión de No tengo, una adaptación de Ain´t Got No, de Nina Simone, que a su vez es una adaptación de una pieza del musical Hair. Solo esa canción hace que todo este disco merezca el aplauso; con enorme ventaja fue uno de los mejores sencillos latinos de 2020, dándole una buena pelea a la genialidad de Miss Simone.