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Lamb of God encarna “el grito americano” en su nuevo álbum

Entre los demoledores riffs de guitarra y los guturales, Randy Blythe escribió su propio discurso de Estado de la Unión, y no le gusta lo que ve
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Lamb of God se torna político en su octavo álbum.
Travis Shinn

Lamb of God

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A pesar de que 45 minutos de agresividad por parte de un hombre blanco y maduro pueden sentirse fuera de lugar en la coyuntura actual, el líder de Lamb of God, Randy Blythe, siempre ha escrito más letras inclusivas y de mente abierta que muchos de sus colegas, solamente tienes que entrenar a tus oídos para darle sentido a sus palabras.

Cuando grita con voz ronca sobre “el grito americano” en Checkmate, una de las 10 poderosas canciones del octavo álbum de la banda, no es únicamente un desprecio al mundo, sino también una crítica feroz a Trump: “Make America Hate Again” [Hagamos que América odie otra vez], dice Blythe sarcásticamente. De igual manera, el título New Colossal Hate sugiere por sí mismo un arrebato de un adulto (y ciertamente la poderosa batería induce a uno), pero un vistazo más cercano a las letras revela que tratan sobre las políticas de inmigración de la administración actual de Estados Unidos, con el vocalista vociferando, “The melting pot is melting down / The coddled masses slam the golden door” [El horno fundidor se está derritiendo/ las masas amontonadas golpean la puerta dorada].

Pero sin las letras enfrente, es fácil malinterpretar el disco al llamarlo de la misma forma que la agrupación, con 10 nuevas declaraciones de descontento. Mucho de Lamb of God contiene ese tipo de riffs apilados y redobles dignos de una medalla olímpica que la banda ha perfeccionado durante los últimos 20 años, haciendo fácil que sus fans que están poco involucrados en la política disfruten de su música.

Dicho eso, el grupo suena mejor cuando toman riesgos a nivel musical. El cantante invitado, Chuck Billy, vocalista de Testament, añade armonía en Routes, y encuentran un balance entre el caos metalero y la osadía musical en la canción progresiva del final, On the Hook (sobre los “hipócritas” detrás de la crisis de opioides), que contiene más riffs que todo el resto del disco junto, pero tocados de una manera decidida y contundente. Memento Mori comienza con un preámbulo turbio y gótico, de manera que Blythe puede hacer su mejor imitación de Peter Murphy, mientras que Resurrection Man tiene una ruidosa melodía de guitarra cuando inicia, aunque aquí la letra da un paso en falso, pues utiliza la clásica introducción de Mercyful Hate, “I was born in a cemetery”. Sin embargo, después de estos breves momentos que endulzan el oído, la banda rápidamente regresa a sus ritmos que producen migrañas, los cuales a veces se fusionan entre sí. (Advertencia: las baladas no hacen parte del repertorio de Lamb of God, así que trae tu propio protector de cuello).

Después de todo, la verdadera esencia de Lamb of God es la brutalidad como un medio para hacer catarsis total. Así que, independientemente de si quieres separar o no la intención del clamor de Blythe, el grito americano es universal.

Memento Mori es la primera canción del nuevo álbum de Lamb of God.