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Leon Bridges va más allá

El tercer LP del versátil cantante de soul es su trabajo más ambicioso y poderoso hasta la fecha
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JUSTIN HARDIMAN

Leon Bridges

Gold-Diggers Sound

Leon Bridges es un artista chapado a la antigua que se niega a dejar quieto el pasado. El cantante y guitarrista tejano debutó en 2015 con Coming Home y un sonido que evocaba al soul de la primera mitad de los 60, pero en una versión alternativa en la que era libre de cantar a grito herido una canción llamada Brown Skin Girl. El disco de 2018, Good Thing, incluyó al productor Ricky Reed, quien ha trabajado con artistas como Halsey y Maroon 5 para un sonido que logra que los 70 resuenen en la actualidad.

Reed está a bordo del tercer LP de Bridges, el más moderno y exploratorio en su catálogo, y que trata la historia del pop como plastilina sónica y pegamento emocional. Born Again comienza con sintetizadores que evocan al Stevie Wonder clásico, con trompetas y un ritmo tenso y deslizante, mientras canta sobre la alegría del renacer constante y el alivio de volver al lugar de donde vienes: una manera perfecta de presentar un disco que puede sentirse como música tradicional sin raíces. Bridges dice que es un álbum psicodélico, pero no en el sentido del incienso, sino en la sensación de que cualquier indicio de pertenencia está en constante cambio, terrenal y lisérgico.

En Motorbike, su guitarra se agita a la distancia como una ilusión, mientras canta sobre su viaje como una metáfora para llegar lejos y sentir “lo que quieras”. La música sigue esa señal. Steam es un magnífico paisaje de ensueño de los 80, y baladas como Why Don’t You Touch Me y Sho Nuff se sienten más convencionalmente contemporáneas, pero se interpretan con un ligero toque de victoria, como si fuera un John Legend de bajo perfil.

El músico encuentra su mejor punto cuando se esfuerza por dejar claros los fundamentos sociales y políticos de su música. La más destacada es Sweeter, cantada con la voz de un hombre afro que se enfrenta a una muerte prematura. “Alguien debería acusarte de un delito grave porque me robaste mi oportunidad de ser”, canta con una urgencia lastimera, sobre una pista elegante, lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de su temor. La canción fue lanzada el año pasado, después del asesinato de George Floyd, y Bridges la interpretó en la Convención Nacional Demócrata.

Momentos así hacen que el resto del disco parezca más profundo que apenas una serie de ágiles cambios de género. Se manifiesta en la forma en que el título de Magnolias evoca al Sur, haciendo que su libertad sensual sea meritoria en un momento de trascendencia y tranquilidad; y en la forma en que la cálida y terrenal Don’t Worry se convierte en un gesto de consuelo tanto universal como personal. El resultado es música que extiende sutilmente nuestro mundo.