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Los Foo Fighters organizan una fiesta llena de pop en Medicine At Midnight

El décimo álbum de estudio de los grandes del alt-rock, tiene la música más animada que jamás hayan hecho
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Cortesía

Foo Fighters

Medicine At Midnight

Los Foo Fighters han sido un referente confiable del alt-rock durante más de 25 años. Pero Dave Grohl y compañía siguen avanzando alegremente y publicando discos sólidos y excelentes, satisfaciendo a su enorme base de fanáticos con shows en estadios increíbles y manteniendo las cosas frescas para sí mismos con conceptos interesantes (como su serie documental de 2014, Sonic Highways) y colaboraciones descartadas con amigos como Justin Timberlake, Rick Astley o Serj Tankian.

Desde el primer tema, Making a Fire, el décimo álbum de los Foo es más brillante y optimista que cualquier otra cosa que hayan hecho. Mientras Grohl toca riff loquísimo de guitarra que asciende hacia los cielos, un coro de mujeres canta un alegre estribillo, antes de que una sección gospel llene de energía su última confesión lírica, “He esperado toda una vida para vivir “. Los “na-na-na”, no son de un coro, sino de la invitada más notable del LP, la hija adolescente de Dave, Violet, que grabó sus propias armonías. Ya sea por un sentimiento de orgullo paterno o pura determinación, Grohl suena revitalizado, y ese entusiasmo es la luz que guía a toda la agrupación en el disco.

Aunque Grohl ha pasado gran parte de su carrera posterior a Nirvana emulando a sus ídolos del rock de la radio de los 70, Medicine at Midnight muestra una vena pop que solo había insinuado antes. Al igual que con su último álbum, Concrete and Gold de 2017, Foo Fighters se asoció con el productor de Adele y Kelly Clarkson, Greg Kurstin, quien les ha ayudado a perfeccionar su musicalidad en cuanto a melodías. En la canción principal, mezclan loops de discoteca funk y guitarra acústica sin perder su norte, y la balada Chasing Birds tiene una melodía que perdura mucho después de su acorde final.

Incluso las canciones de rock más pesadas rebosan de dulces melodías. La banda prueba el cencerro en Low Rider, en Cloudspotter incursiona con sonidos láser de videojuegos y voces gospel en el tema punky antibélico No Son of Mine e intenta un eco vocal similar al de Freddie Mercury y ritmos extravagantes en Holding Poison. Cuando Grohl canta: “Tiene que haber más en esto… porque necesito más”, en el lento desarrollo de Waiting on a War, el corte más rockero del disco.

La banda terminó Medicine antes de la pandemia de Covid-19, lo que puede explicar su estado de ánimo optimista. El sencillo principal es el único corte relativamente deprimente del álbum, Shame Shame, se siente fuera de lugar, y hay momentos más que suficientes para compensarlo; solo basta con escuchar, Love Dies Young el tema con el que acaba el disco. Es uno de los muchos recordatorios de que los conceptos y los trucos tienen su lugar, pero Grohl está en su mejor momento cuando se suelta y simplemente rockea.