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Loyal Lobos le aúlla a la música de su vida con Everlasting

La cantante colombiana lanzó su álbum debut, un disco lleno de texturas por explorar
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Andrea Silva, la voz detrás de Loyal Lobos.

Fotografía por Sydney Yatco/ Cortesía Cosmica Artists

Hace dos años se estrenó la película Vox Lux: El precio de la fama, protagonizada por Natalie Portman. La ganadora del Óscar interpretó a Celeste Montgomery, una estrella pop con una vida personal llena de drama. En una de las escenas más emotivas de la cinta, Celeste es apenas una niña que canta una canción que escribió después de que un compañero de colegio matara a su profesora en plena clase y le disparara a ella en el cuello. De ahí, pasa de ser la chica que cantaba en el colegio, a ser una figura en la industria de la música.

La historia del cineasta Brady Corbet, por momentos, me acordó a la carrera de Loyal Lobos, una cantante colombiana que desde hace unos años se la está jugando con su propia música en Los Ángeles. Su verdadero nombre es Andrea Silva, y hace parte de una camada de artistas jóvenes con lazos latinoamericanos que están moviéndose en la escena del pop californiano, como Kablito con sus raíces ecuatorianas o Alaina Castillo con su familia mexicana.

Andrea creció en La Calera y desde muy pequeña conoció el conflicto armado, cuando la guerrilla de las Farc se tomó el municipio a mediados de los 90. Unos años más tarde, cuando las redes sociales estallaban de popularidad entre los adolescentes, pasó por una situación de ciberbullying que nadie merece vivir, aunque hoy le ha dado la vuelta con el nombre Loyal Lobos. Al igual que Celeste, era la mejor voz del colegio y todos los años tenía los reflectores encima durante los conciertos de Navidad o fin de año.

A pesar de eso, realmente nunca armó una banda con la cual buscara hacer toques en Bogotá, pero siempre tuvo el canto. Se graduó y lo único que quería era irse del país. “Me sentía atascada en Colombia”, dice desde su casa en Los Ángeles, donde vive en un barrio latino. “Me quería ir a toda costa. Yo estaba brava”.

Sin embargo, cuando le llegó el momento de elegir una carrera, se inclinaba por el derecho. “Siempre estaba el tema de la plata, pero dije cuál es el miedo de hacerlo. Y pues sí, uno vive quebrado, pero no me imagino en otras”, confiesa entre risas. “Terminé en MI (Musicians Institute) porque fue la primera universidad que me respondió”.

Se fue sin conocer a nadie en Los Ángeles, como una loba solitaria, y terminó encontrando a su manada. Ante su decepción académica con MI, acudió al viejo truco universitario de ir a la menor cantidad de clases, pero sin perder por fallas. El resto del tiempo se la pasaba escribiendo canciones y grabando demos, así como buscando dónde presentarse. Y lo estaba haciendo desde cero, aprendiendo sobre la marcha porque en Colombia nunca había hecho eso.

“Mi problema ha sido el estereotipo latino. Tengo que decir que soy latina, pero no hago esa música. Aquí el género latino no es en realidad algo musical, sino una agrupación étnica. Tu ves las playlists de latinx y no tenemos nada en común en la música, solo que somos de ascendencia latina”, explica. “La comunidad latinx me ha recibido, pero lo que yo hago no es lo que ellos escuchan. Y la gente que no es latina, me ve como latinx”.

Curiosamente, empezó escribiendo canciones en inglés antes que en español porque “me siento más vulnerable, más expuesta”. El nombre Loyal Lobos se le ocurrió a un amigo de ella de una banda de punk en Los Ángeles, y aunque al comienzo simplemente le gustó cómo sonaba, con el paso del tiempo ha encontrado un significado. “La loba juega con la figura maternal, que perdona y cría, pero al mismo es la perra que se viste provocativo”, explica.

Después de lanzar un EP en 2018 titulado The Fall, le entró el bicho de un LP para reunir toda la música que hasta el momento tenía en las entrañas. Desde las canciones de Mercedes Sosa y Silvio Rodríguez que escuchaban sus papás, hasta esas agrupaciones que llenan sus temas de capas y sonidos.

En una sesión de escritura y composición, Andrea conoció a Evan Voytas, productor de Everlasting, su álbum debut. La manada ya estaba formándose. “Él vivía en un apartamento chiquitico, de 25 metros cuadrados. Me senté en la cama y él en el escritorio. Así empezamos a hacerlo, con un micrófono casero y ya”, cuenta.

Evan conocía a la productora Teddy Geiger (Niall Horan, Sean Paul, Shawn Mendes), quien les prestó su estudio y luego entró como productora ejecutiva. Grabaron, pero Andrea no tenía plata para mezclarlo. “Ahí empezamos todo. No tenía mánager, agentes, nada. Pero yo decía que tenía que hacer este álbum, me picaba y sabía que iba a funcionar”, relata la cantante.

Las canciones de Everlasting ya han sonado en vivo en los conciertos de Loyal Lobos en el último año, que ha sido telonera de Mon Laferte y CLUBZ. Pero la versión de estudio, con una cantidad inmensa de capas y sonidos, como a ella le gusta, es una experiencia para perderse con buenos audífonos.

El titulo viene de una canción del disco que lleva el mismo nombre. “Para mí se trata de lo romántica que es una relación pasajera. Es sobre una relación en la que yo pensaba que puede que terminemos mañana, pero en el momento sentía que podía durar toda la vida. Vivir en ese sentimiento, pensando en el futuro sin miedo, estando en el presente creyendo que puede ser para siempre”, explica.

Everlasting tiene un equilibrio difícil de definir entre la Andrea que ha pasado su vida adulta en Los Ángeles y la colombiana que se fue del país buscando un futuro musical. Su desarrollo creativo y como artista vienen de su experiencia, principalmente, en Estados Unidos, pero, para ella, en el fondo de los temas, encuentra a la niña que cantaba en el salón de música del colegio con su guitarra, aguantándose los balonazos en las paredes de madera de los que jugaban fútbol.

Eso está, principalmente, en su forma de componer. Aunque hay cortes en los que se nota el trabajo de estudio, con muchas capas de sonidos y un trabajo de producción fuerte como Spring ’17 o Heaven Adores Us, la raíz de todas las canciones está en las seis cuerdas acústicas. “Ahí siento que estoy a los cuatro años tocando y cantando Mercedes Sosa”, dice.

El tema que abre el álbum, Whatever It Is, es una muestra muy clara que cómo une su guitarra con el trabajo de producción. Comienza con tranquilidad, acordes en acústica y una percusión. Poco a poco se van sumando sonidos y juegos con la voz, hasta que en el coro estalla con unos sintetizadores densos y un bajo potentísimo. Luego regresa a la calma, y hasta el final se mantiene en ese juego entre la pasividad y la intensidad. You Were Bored, por su parte, es un paseo que empieza con los arpegios de una guitarra y a lo largo de cuatro minutos se transforma en un synth pop con efectos de voz. Esos malabares entro lo orgánico y lo sintético es de lo mejor que tiene el álbum.

La parte más latina está en las tres canciones en español. Si te portas mal (Be bad), que juega con un beat mucho más movido que el resto del disco y con el ritmo como protagonista; Papel, en la que Andrea carga su voz de nostalgia con frases como “Incendio las memorias que cuentan el cuento/ a veces una canción que se queda sin aliento”; y Rosas negras, en la que repite la fórmula de una guitarra suave como introducción, para luego llenar la canción de capas inesperadas.

En su primer disco, Loyal Lobos explora paisajes sonoros muy variados. A partir de acá, en un segundo álbum que ya está escribiendo, podría tomar casi que cualquier camino. La barrera del debut ya fue derribada con un Everlasting lleno de sonidos que funcionan como una exploración a la mente musical de Andrea. Al mismo tiempo, los artistas latinos siguen haciendo ruido en el mercado musical al norte del continente, creando música con una visión más amplia y un abanico de influencias que van desde Tierra del Fuego hasta Alaska. En el medio, Loyal Lobos demuestra que seguir los instintos tiene buenos réditos. Ahora solo falta ver cuánto crece su manada a partir de ahora.

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