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Lucy Dacus pone el drama

Una de las mejores cantautoras jóvenes nos da un LP que parece evocar grandes recuerdos
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Marin Leong

Lucy Dacus

Home Video

En 2018, Lucy Dacus comenzó su álbum Historian con una confesión sorprendente: “La primera vez que probé la saliva de alguien más, me dio un ataque de tos”. Esa frase fue seguida por seis minutos de letras desgarradoras y riffs de guitarra, convirtiéndola en un momento imponente del indie rock a la altura de lo mejor de Paul Westerberg y Liz Phair, y solo era la primera canción del álbum.

Dacus continúa dominando el arte de las primeras frases en su excelente tercer disco, Home Video, ya sea con “En el verano de 2007/Estaba segura de que me iría al cielo” (VBS) o “Cuando te invité por un café/¿Te diste cuenta de que no me gusta?” (Partner in Crime). Pronuncia estas palabras a su propio paso y bajo sus propios términos, ejecutando cada una con voz densa y suave que se desliza  junto a su guitarra. En un momento en el que muchos de sus colegas indie se han inclinado hacia el folk, Dacus opta por no seguir estas tendencias, y está más que feliz de permanecer en el solitario camino del rock, aumentando la distorsión.

Home Video es su mejor trabajo hasta la fecha, una colección cohesiva y emotiva de anécdotas de sus años de adolescente en Virginia. Estas historias están tejidas como una colcha, con varios parches oscuros que recuerdan a The River, de su héroe Bruce Springsteen. “Estar aquí me sonroja/Sangre caliente en mis venas”, canta en el abrebocas Hot and Heavy, mientras una corriente nostálgica y palpable la golpea: “Recuerdos densos que pesan en mi cerebro/ Calientes y pesados en el sótano de la casa de tus padres”.

Ilustración por Jody Hewgill

Dacus navega a través de sus primeros romances, contempla la religión, y protege ferozmente a sus amigos, todo con una madurez inocente y la autenticidad de una chica que viene de una ciudad pequeña. Aunque estos son recuerdos del pasado, los sitúa en el presente como si leyera de un diario y los recreara con valentía frente a una multitud. Es la clase de narrativa aguda que los compositores se pasan toda la vida persiguiendo y Dacus, que también es miembro del aclamado supergrupo Boygenius, junto con Phoebe Bridgers y Julien Baker, lo está haciendo con tan solo 26 años.

En la devastadora balada Thumbs, Dacus desglosa un día en la universidad cuando acompañó a una amiga a ver a su padre. Poco a poco narra el encuentro (“Él pidió ron con coca cola/Ya no puedo beber ninguno de los dos”) y comienza a fantasear con asesinarlo. Baja un poco la intensidad en Christine, pero mantiene una postura apasionada sobre la amistad, especialmente cuando su amiga se está conformando con menos: “Pero si te casas, yo me opondría/Tiraría un zapato al altar y perdería tu respeto”, admite.

El disco termina con el tema de casi ocho minutos, Triple Dog Dare, en el que desenreda un amor queer forjado con inocencia y anhelo. Concluye un álbum que se muestra como los recuerdos de su juventud, donde cada canción parece un capítulo delicado y tenemos la suerte de vivir en sus últimas páginas.