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Fotografía Por Daniela Castañeda

Manuel Medrano a su manera

El músico colombiano presenta Eterno, su segundo trabajo de estudio, donde a través de una amplia fusión de géneros y sonidos establece su verdadera esencia como artista. Medrano hace un recuento de los altibajos de su carrera y lo que tiene preparado para dejar como legado

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“Ese día dije, ‘Si me muero mañana, me muero feliz’. Mi sueño más grande hasta ese momento era recibir reconocimiento por mi trabajo como cantautor, porque eso es lo que yo soy”, dice Manuel Medrano durante una tarde lluviosa en una de las oficinas de su sello discográfico. Se refiere a la noche en la que su vida cambió al ganar dos premios Grammy Latino. Luce una camisa de colores, unas gafas de sol, unos jeans oscuros y unas medias moradas que contrastan con el blanco de sus zapatillas. Tras algunos años de probar nuevas sonoridades, nuevas formas de abordar el trabajo que significa ser un artista, Medrano regresa para presentar su segundo trabajo de estudio, Eterno, un álbum orgánico en el que está plasmada la identidad del músico colombiano a través de una mezcla de géneros musicales que se encuentra amarrada por muchos detalles y el amor de sus amigos. “El primer día que escribí una canción que me hizo llorar, yo dije, ‘Quiero hacer esto el resto de mi vida’, y empecé a trabajar para lograrlo”.

Manuel Medrano nació en la ciudad de Cartagena, y a sus tres años de edad se mudó con su madre a Bogotá, allí terminó de criarse y desde temprana edad estuvo expuesto a una amplia diversidad de estilos musicales, como el vallenato, la salsa y el rock en español. Su amor e interés por la música lo llevó a conocer a profundidad la obra de grandes compositores y cantautores como Silvio Rodríguez, Draco Rosa y Gustavo Cerati, entre otros. “Cuando llegó la música a mí, vino un proceso de pensar qué cosas le iba a decir a la gente con mis canciones. ¿Quién soy yo para los demás? La sensibilidad que me estaba otorgando escribir y la inspiración que me estaba dando, me llevó a pensar que podía escribir cosas tan poderosas que lleguen al corazón de las personas y transformen su vida y podamos tener un mundo mejor”.

Al poco tiempo comenzó a luchar por ese sueño, tocando los fines de semana en un bar en el centro de Bogotá, renunció a su trabajo de vendedor de instrumentos musicales y decidió emprender el largo y complicado camino que se requiere cruzar para convertirse en un verdadero artista. “Cuando comencé a sentir y a ponerle un poco más de atención a mis emociones, descubrí que escribir era la mejor forma de transmutar esos sentimientos, y al final, haber tenido una escuela de cinco años escuchando cantautores latinos dió sus frutos”.  Para ese momento, Medrano solamente se había dedicado a interpretar canciones escritas por otras personas, pero tomar la pluma y desahogarse le dió un significado completamente distinto a lo que él veía en la música. “Yo vengo de la escena local bogotana, que es muy alternativa, así que considero que mi música tiene algo de alternativo, cosas muy bogotanas sobre todo en el sonido, las letras son muy a mi estilo, pero yo no soy de ninguna parte. No tengo arraigada una cultura porque no puedo pertenecer a ninguna de ellas, así que intento encontrar mi identidad en la colombianidad, yo amo este país, creo que Bogotá es mi ciudad favorita y de resto está el mundo, que es ese espacio donde quiero que viva mi música, pero yo vivo feliz acá”, dice con una sonrisa en el rostro.

Encontrando al verdadero ser: “Lo que me hace ser Manuel Medrano auténtico es ser yo: la letra que yo escribí, con los acordes de guitarra con que la escribí, y eso es este nuevo disco.”
FOTOGRAFIA: DANIELA CASTAÑEDA @INDIVIDUAPH; STYLIST : CAMILA ROZO @ MARIAKMILAROZO; MAKE UP : MARCELA REYES @MARCEREYESMAKEUP; ASISTENTE FOTOFRAGIA: SANTIAGO BARCO @SANTI.RONES95; JEAN: BERSHKA @BERSHKA

Y es precisamente esa colombianidad la que se ve reflejada a lo largo de los 12 cortes que componen Eterno. Dentro de él se encuentran fusiones de rock, bambuco, boleros e incluso champeta con el carácter que permite que Manuel Medrano sea Manuel Medrano: letras carismáticas pero directas, coros poderosos y la sensación de que cada una de las canciones fue compuesta en una guitarra acústica. Algunos podrían llegar a pensar que aventurarse con este tipo de géneros musicales en pleno 2021 es una locura, pero este álbum es una declaración de principios, una forma de decir, “este es quien soy, y así suena mi música”.

Para 2014, Manuel Medrano se estaba transformando en un fenómeno nacional; las canciones que había grabado y subido a YouTube estaban comenzando a volverse virales, y eran las mismas versiones que sonaban en la radio por petición de los oyentes. ‘Afuera del Planeta’ estaba por todas partes y Medrano decidió grabar su primera colección de canciones, esta vez en compañía de un amigo y productor musical que conoció tocando en un bar al norte de la ciudad, Juan Pablo Vega. En 2015 publica Manuel Medrano, un álbum debut con el que resulta nominado a tres categorías en los premios Grammy Latino, ganando el reconocimiento en la categoría de Mejor Álbum Cantautor y Mejor Nuevo Artista. Medrano era ahora toda una sensación en Latinoamérica, y cuando se bajó de la tarima tras recibir su segundo premio, supo que las cosas ya no serían igual que antes.

“Luego de eso hubo muchos momentos, algunos con muchos conciertos y giras, en 2016 decidí cambiar de management y me quedé un tiempo solo, en ese lapso viajé por el mundo, escribí mucho, tuve una novia, descansé un poco del concepto de management que a veces puede ser un poco hostigante, y le hice los videos a las canciones que siempre quise que lo tuvieran, como ‘Afuera del Planeta’, ‘Si Pudiera’, y un remix de ‘La Mujer que Bota fuego’”.

Para esa misma época, Medrano le presentó los demos de lo que sería Eterno a su disquera. “Ya estaba casi todo hecho y me lo devolvieron, dijeron que eran canciones muy personales”. Tras esto, siguió algunos consejos y trabajó de la mano con nuevos músicos y productores como Mosty, Andrés Torres, Mauricio Rengifo o el legendario Nile Rodgers, con quien compuso ‘Cielo’. Estos cambios lo llevaron a acercarse a sonidos más urbanos en los que previamente no había incursionado.

El corazón da el primer acorde: “Se nota el amor que le imprimieron a todo. Todo se grabó de una manera tan técnica y mágica, que conocemos absolutamente cada parte del disco”.
FRANZ @_ITSFRANZ

¿Sentiste algún tipo de presión para lanzar música orientada a estilos más cercanos a lo urbano?

No me sentí presionado, pero sí me cuestioné a mí mismo durante ese periodo, puede que tengan razón, y puedo estar perdiendo la oportunidad si no lo hago, pero la clave es que yo mismo me encargue de hacer mi música. Produje con un montón de gente y dije como, “Tal vez sí estoy muy ensimismado en Manuel Medrano porque a mí lo que me gusta hacer es escribir mi canción, ir a grabarla con un productor e involucrarme mucho en eso”, pero yo trabajo con un equipo, y me aconsejaron que dejara trabajar al productor, que intentara escribiendo con otros artistas, y yo me negaba a eso rotundamente, pero no porque sea algo malo, sino porque simplemente no me conectaba con la idea. Pero al final dije, ¿qué puedo perder?

No me arrepiento, aprendí mucho y llegué a esto, es un camino. La verdad no sé cómo habría quedado este disco si lo hubiera grabado hace cuatro años. Y definitivamente caerse está bien, entregarlo todo y confiar en alguien también está bien, que ya después decidas que no lo vas a volver a hacer es diferente, pero creo que sí hay que tomar riesgos y no tenerle miedo a perder. Al final si no lo hubiera hecho, hubiera sido miedo y negligencia.

De ahí salieron canciones como ‘Mi Otra Mitad’ con Mauricio [Rengifo] y Andrés [Torres], pero sí tienen mucho la sonoridad de otro artista, y eso está bien, lo intenté, realmente creo que hubiera estado mal no intentarlo, pero lo que me hace ser Manuel Medrano auténtico es ser yo: la letra que yo escribí, con los acordes de guitarra con que la escribí, y eso es este nuevo disco.

¿Crees que estos momentos fortalecieron creativamente lo que vendría?

En 2020 me metí al estudio junto a Juan Pablo Vega e hicimos 12 canciones. Llamé a mi A&R y le dije que habíamos hecho un disco completo, le encantó la idea. Creo que el hecho de que me lo hayan devuelto fortaleció mucho las canciones, les dio mucha madurez. Al grabarlas hoy, el álbum tiene más experiencia, más cojones, y se siente. Me pude dar el lujo de hacer una champeta, un bambuco, un bolero y un reggae en un álbum de rock, y que todo suene a Manuel Medrano, el resultado es este, eso es lo que pasó en los últimos cinco años.


“Es un álbum con mucha fuerza, me enseñó a volver a las raíces, y a no tener miedo. Es un disco dedicado al universo, a mi raza negra, a Colombia, a la música colombiana”.


¿Qué tan diferente fue hacer Eterno comparándolo con tu álbum debut?

Mi primer disco lo grabé en una casa, y este lo grabamos en medio de la montaña, en dos estudios increíbles. Una mitad se grabó acá en Bogotá y la otra en Ciudad de México. Íbamos al estudio desde las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche, todos los días de lunes a sábado, y cada día grabamos una canción completa, si algo faltaba se grabará después, pero al día siguiente siempre trabajamos otra canción. En octubre viajamos a México, estuvimos dos semanas y grabamos el resto del disco.

Grabar este álbum en estas condiciones fue un sueño hecho realidad; en un estudio con las condiciones óptimas para grabar un disco y en un espacio tan hermoso como la montaña, porque me encanta el frío, la naturaleza, y sobre todo, haberlo hecho con amigos: Juan Pablo Vega (Producción, guitarras, bajos), Miguel Rico (teclados), y Darwin Páez (batería). A Daniel Bitrán (ingeniería) no lo conocía, pero quedamos muy amigos y le encantó la música, se nota el amor que le imprimieron a todo.

Todo se grabó de una manera tan técnica y mágica, que conocemos absolutamente cada parte del disco. En el primero hubo cosas que se hicieron a distancia, como las baterías que fueron realizadas por Andrés Torres en su estudio en Los Ángeles, así que haber visto cómo se grabó cada cosa es una experiencia tremenda. Terminamos el disco en febrero de este año, y ahí comenzó el proceso de mezcla, la grabación de algunos instrumentos que hacían falta, en el Bambuco de ‘Negra’, quería que esa guitarra fuera grabada por una persona que tocara ese género muy bien, y se la mandamos a Santiago Prieto de Monsieur Periné. Todo está muy cuidado, es un álbum con mucha fuerza, mucho poder, me enseñó a volver a las raíces, y a no tener miedo. Es un disco dedicado al universo, a mi raza negra, a Colombia, a la música colombiana.

Hoy en día la industria musical nos tiene acostumbrados a los productos rápidos y de fácil consumo, ¿cómo vinculas el concepto de la eternidad al disco?

Desde siempre he sido muy aficionado por las cosas del universo, de la eternidad, y de alguna manera siento que todos tenemos algo eterno dentro de nosotros. Creo que la historia se repite, que las almas se reciclan. Hay algunas cosas que son eternas, como Dios, los números, al estar los números deberá estar la música, y si la música es eterna y tú escuchas música como ser humano, de cierta manera estás siendo parte de la eternidad y si estás aquí hoy, después de vivir una historia en este universo, eres tan eterno como todo lo demás. Los artistas que más me gustan no están acá y eso para mí es grandeza, es eternidad, es el sueño de que mi música sea eterna y que la gente encuentre la paz en la eternidad, en la tranquilidad, el amor, en la música.

La música que hago conecta a la gente y se comparte. La música que pasa hoy en el mainstream, es la música que todos oyen, pero la que hacemos nosotros es música que solo escuchas si alguien te la comparte, si te dicen “Oye, escucha esto, quiero dedicártelo”, esa es mi forma de llegar a la eternidad. Es algo que va a pasar de corazón a corazón de manera consciente, la música de ahora es música que te vende felicidad por un ratico, para ir a bailar y es para estar de moda, pero después de eso…

FOTOGRAFIA: DANIELA CASTAÑEDA @INDIVIDUAPH; STYLIST : CAMILA ROZO @MARIAKMILAROZO; MAKE UP : MARCELA REYES @MARCEREYESMAKEUP; ASISTENTE FOTOFRAGIA: SANTIAGO BARCO @SANTI.RONES95; TRAJE: ZARA @ZARA; JOYAS Y ACCESORIOS: ACIUM COLOMBIA @ACIUMCOLOMBIA

Y ese concepto de eternidad es el que se ve reflejado en el personaje principal del disco…

Eterno es la historia de un ser eterno que está en la tierra, y que se ha enamorado de la raza humana y se quedó aquí. Cuando Dios creó el universo para después poblar la tierra, envió en esta misión a un equipo de “arquitectos” diseñados a su imagen y semejanza para crear junto con su magnífico e inigualable poder el paraíso prometido para la raza humana. Esta misión era clave para la tierra, los arquitectos pusieron todo en su lugar, se encargaron del más mínimo detalle, reorganizaron todo lo que aquí existe para que viviera en perfecta armonía junto a la preciada raza humana que estaba por aterrizar allí. Cuando la labor fue realizada, los arquitectos (que eran eternos) solo podían abandonar la tierra encontrando la luz y viajando al universo a través de la eternidad. Otros eternos, en cambio, se enamoraron de la raza humana y se quedaron en la tierra.

¿Cuál fue la canción que te cambió la vida?

La canción que me cambió la vida fue ‘Afuera del planeta’, y la que le dió el empujón a eso fue ‘Bajo el agua’. Siento que es un poco sorprendente lo que pasó con ‘Bajo el agua’; es una canción muy sencilla, que tiene muy pocas palabras, pero cuando la escribí lloré mucho, y hoy en día conecta mucho con las personas.

¿Consideras que este disco es una declaración del verdadero sonido de Manuel Medrano?

Se hizo con mucha honestidad, con mucho amor, me hace feliz, y me enorgullece el sonido que estoy logrando para Latinoamérica. Siento que puede llegar a ser una pieza importante para la historia de la música latinoamericana, es lo que mi corazón me está llevando a hacer.

Yo creo mucho en que Bogotá puede ser la capital colombiana de la música, así como hoy en día lo es Medellín, ahora creo que Bogotá tiene eso y mucho más para ofrecer; quiero ser un artista conocido porque soy de acá, que la gente vea a esta ciudad y reconozca su sonido.

PAULA RUIZ

¿Qué tan clara está la finalidad con la que compones tu música?

Más allá de cualquier cosa que yo quiera transmitir con mi carrera, es transmitir ese mensaje de que sí se puede; pude superar todas esas pruebas que he tenido en mi carrera, y no las superé al estudiar, las superé creyendo en mí mismo, practicando y volviéndolo a hacer, lanzando la pelota hasta encestar. Obviamente, sí estudié cosas y aprendí con el tiempo, pero entonces practicaba guitarra todos los días, escribía canciones todos los días y botaba papeles hasta que lo que escribiera me hiciera sentir algo. Sí se puede. Y sanar, literalmente la misión de mis canciones, cuando comencé a escribir, era que mis canciones curaran a las personas. Sanar esas heridas del amor que no son tan sencillas de remendar.

¿Cómo te ves en el futuro?

Sueño con ser productor más adelante; luego de estudiar todos estos años, por ahí a mis 40 años, coger bandas bogotanas y ponerles el sonido de eso que he aprendido a hacer. Por ahora hago mis álbumes en coproducción.


La carrera musical de un artista se podría comparar con un laberinto de espejos: muchas veces tendrán que chocar y caer ante ellos mismos para encontrar la verdadera salida, o en este caso, su verdadero sonido, ese diferencial que genera la identidad del músico. Luego de una larga ausencia en la música (para los estándares de la industria moderna) y algunos acercamientos a otras sonoridades, Manuel Medrano ha encontrado lo que lo hace ser quien es, y deja un álbum con una producción honesta y detallada que dará de qué hablar durante mucho tiempo.

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