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Middle Kids, la grandeza del hermano de en medio

Conversamos con la vocalista Hannah Joy sobre el nuevo disco del trío australiano y sobre el regreso a los escenarios después del coronavirus
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De izquierda a derecha: Tim Fitz (bajo, producción), Hannah Joy (voz, guitarra) y Harry Day (batería).

Daphne Nguyen

¿Qué tan altas son las probabilidades de que tu sencillo debut llegue a los oídos del mismísimo Elton John, y que además lo catalogue como una de sus canciones favoritas? Muy pocas quizás, pero justo esto fue lo que le sucedió a Middle Kids cuando publicaron Edge of Town en 2016. “Fue muy loco porque éramos jóvenes”, dice Hannah Joy, vocalista del grupo. “Llegó muy rápido a la radio estadounidense y le gustó a Elton. Fue algo muy impresionante porque de repente comenzamos a ir mucho a Estados Unidos”.

Esta agrupación australiana surgió como una confabulación del destino cuando Joy y Tim Fitz (quien ya tenía consolidada una carrera como solista), se conocieron en 2014 y en tan solo un par de meses decidieron unir sus talentos: el de ella como intérprete y el de él como productor. “Ambos estábamos en lo nuestro y comenzamos a hacer cosas juntos, cuando caímos en cuenta de que unidos trabajábamos mejor que separados”, relata la compositora.

Dos años más tarde, ambos dieron origen a Middle Kids, un nombre que nació de un sentimiento que compartían, aquel que te hace pensar que no perteneces a ningún lugar y que se agudiza incluso más dentro de la misma familia cuando eres el hermano de en medio.

No pasaría mucho tiempo antes de que llegara el baterista Harry Day, cuyas bases de jazz se acoplaron perfectamente con las influencias de música clásica de Joy, logrando así que el trío hallara su estilo ideal pero no por ello estático. “Con nuestros dos álbumes y EPs, el sonido ha progresado, cambiado y crecido”, dice desde su automóvil a las afueras de Sídney, donde se encuentran rodando a las orillas del mar el video musical de Today We’re the Greatest, canción que le da el título a su segundo trabajo discográfico.

A diferencia de Lost Friends, su LP de 2018, este es un disco más reflexivo y melancólico, aunque continúa conservando ese sentido de esperanza y resiliencia que dicta que la belleza de la vida radica en aquello que hacemos para no dejarnos abatir. Mucho de esto proviene de la maternidad de Joy, quien al momento de componer cada una de las 12 canciones que conforman el álbum, estaba esperando a su primer hijo con Fitz. “Cuando estás embarazada comienzas a pensar sobre tu vida, lo que es importante para ti y lo que crees que es real porque necesitas enseñarle eso a tu hijo”, explica.

Today We’re the Greatest contiene momentos más enérgicos contenidos en temas como R U 4 Me? y I Don’t Care, este último a modo de grito de rebeldía con sus versos que invitan a hacer lo que salga de nuestras entrañas. Pero por otro lado, se encuentran melodías más introspectivas como Cellophane (Brain) y Some People Stay In Our Hearts Forever, en donde Joy le canta a la ansiedad, a los pensamientos abrumadores y al no saber cómo amar a alguien más. “Gran parte de este trabajo trata sobre las relaciones contigo mismo, con las personas que están cerca de ti e incluso con el mundo exterior”, dice.

Cada era de Middle Kids es diferente a la anterior, pero lo que resulta realmente particular de la actual, es que de algún modo les sirvió de preparación para lo que vendría. Aquel mensaje de que, en palabras de Joy, “las cosas pueden ser difíciles pero al mismo tiempo son buenas y podemos seguir luchando por ellas”, les cayó como anillo al dedo al verse obligados a dejar de salir de gira.

Sin embargo, durante los últimos meses la situación en Australia se ha ido normalizando y las presentaciones en vivo allí han ido regresando paulatinamente. De hecho, la banda tuvo la oportunidad de volver a los escenarios a finales de 2020, con una serie de conciertos que si bien fueron un poco diferentes, fueron un alivio al poder volver a tener ese sentimiento tan mágico de comunión y euforia que solo produce la música. “Fue muy distinto porque el público tenía que estar sentado y un tanto separado, pero estábamos muy emocionados de estar allí. No podíamos creerlo. También fue un poco extraño porque cuando tocábamos todo el mundo saltaba y aquí no se pudo hacer eso”, recuerda. “En todo el país hay un montón de teatros hermosos, entonces es genial tener que adaptar lo que puedes hacer. Confiamos en que traeremos algo genial”, expresa Joy sobre los próximos shows que tienen programados para mayo que, de hecho, ya tienen toda la boletería agotada.

Con este nuevo comienzo, Middle Kids espera continuar transmitiendo su filosofía de “hacer música que cuente historias”, siempre conservando aquello que dicta el corazón de cada artista de que sus canciones sean coreadas a grito herido por su público.