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Miss Colombia: el alarido de identidad cultural de Lido Pimienta

La cantante colombo-canadiense se sumerge en sus raíces para construir un álbum repleto de himnos, homenajes y experimentación
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Miss Colombia es el resultado de una sentida mirada al pasado cultural y artístico de Lido Pimienta.
Daniela Murillo

Lido Pimienta

Miss Colombia

Da orgullo cuando un artista pega un alarido en honor a su identidad cultural, a su patrimonio, al legado sonoro más esencial y profundo de sus raíces. Mucho más valioso cuando homenajea patrimonios nacionales de la humanidad, que todavía no son suficientemente reconocidos a nivel mundial, y aún más admirable cuando les da una voz y un espacio a un grupo de músicos veteranos, olvidados por la industria y su público compatriota. 

La cantante colombo-canadiense Lido Pimienta encarnó ese espíritu salvador en Miss Colombia, su nuevo álbum. Acompañada de trompetas estruendosas, bongós con golpes pasionales y hondos y una voz que se reparte entre agresiva, teatral y angelical, Lido explora en lo más profundo de sus ancestros y le rinde culto a la música colombiana del ayer. 

Miss Colombia es un LP conceptual que Lido encierra con la apertura y la clausura: Para transcribir (SOL) y Para transcribir (LUNA). Abre con lo que parece el canto de un almuédano al amanecer, para luego dar una declaración sobre el valor del pasado y la indiferencia (“Y aunque fui tal vez un poco ignorante / Fui muy lista ayer para no volver”), mientras unas trompetas in crescendo acompañan la voz en eco de Lido. 

La grandilocuencia continúa con Eso que tú haces, que registra las explosiones orquestales más poderosas del álbum, en medio de los aullidos de lamento de Lido, antes de sentenciar que no hay amor. Nada, junto a Li Saumet de Bomba Estéreo, es una mezcla de cumbia y pop que plasma una escenografía salvaje y natural (maravillosa la referencia al cuadro Las dos Fridas de Frida Kahlo en el video). 

Lido muestra su lado más pop en Te quería y Coming Thru, dos canciones acompañadas de timbales, bongos y flautas que suenan al medioevo. Los arreglos vocales le dan vida y fuerza a la melodía, pero no llegan a estar a la altura de sus demás temas. No pude es el toque más experimental del disco, con una aproximación progresiva e industrial; una percusión metálica y unas voces femeninas prolongadas generan tensión y suspenso.

Luego, una pausa. Lido le da un espacio a Rafael Cassiani Cassiani, fundador y director de Sexteto Tabala, para contar la historia de cómo heredó el legado de su familia de músicos en San Basilio de Palenque. El preludio lo narra con orgullo y entre risas el propio Cassiani, como una anécdota. Justo después viene Quiero que me salves. La canción envuelve y encanta en un rondo vacilón comandado por el tamborileo violento de Sexteto Tabala y el pregón de Lida. De repente, parece fácil imaginarse en medio de la plaza, junto al busto de Benkos Biohó y las calles polvorientas y solitarias de San Basilio de Palenque. Y para continuar con el hilo espacial, llega Pelo cucu, una canción grabada casi con la misma crudeza de Quiero que me salves, celebrando la maleabilidad de su pelo afro (guiño a Los peinados de Kombilesa Mí).

En su totalidad, Miss Colombia es el resultado de una sentida mirada al pasado, de un retrovisor que no es ignorado sino que se emplea como cimiento para la construcción de una obra que explora la cumbia, el pop y las raíces indígenas con originalidad. La versatilidad en la voz de Lido, y su capacidad casi innata de hacerse sentir de una manera gloriosa y explosiva, le da una fuerza natural y transparente al mensaje más esencial de su discurso. 

Un LP que le da un batacazo a los artistas y al público que admiran los ritmos anglos y mainstream, sin siquiera haber buscado esas mismas sensaciones en sus ancestros, su herencia cultural y el acervo de los ritmos más inmediatos en su espacialidad.