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Nothing But Thieves, proféticos y sarcásticos

Connor Mason, vocalista de la banda inglesa, nos contó lo que opina del rock en la actualidad
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Cortesía prensa Nothing But Thieves

Hace más de seis meses Joe Langridge-Brown, guitarrista de Nothing But Thieves, y quien suele hacer las letras de las canciones, escribió en medio de la gira europea algunas preguntas. ¿Está todo el mundo volviéndose loco? ¿Hay alguien más que se sienta solo? Son dudas que en este momento de encierro y coronavirus han pasado por la cabeza de la mayoría de las personas en Bogotá y cualquier otra ciudad que experimente la cuarentena. Desde Inglaterra, Langridge-Brown y el resto de la agrupación británica ya veían en 2019 que el planeta se estaba yendo por el lado oscuro.

“Para nosotros ha sido el Brexit y los Tories (el Partido Conservador en el Reino Unido). Además, Trump es noticia todas las semanas. Lo que estamos viviendo se empezó a cocinar hace años y en ese entonces sentía que en cualquier momento podía explotar”, cuenta Connor Mason, vocalista del grupo británico, sobre sus sensaciones del mundo en 2019.

A finales de marzo se habían cerrado las fronteras de casi todos los países y el coronavirus se convirtió en la amenaza mundial. Desde que empezaron las preguntas del guitarrista hasta la pandemia, solo pasaron unos meses para que la Tierra acabara en una situación que ningún habitante del planeta había vivido. Nothing But Thieves estrenó Is Everybody Going Crazy? y se sintió como un himno para ese momento, una profecía que se hacía realidad.

“La escribimos pensando en los últimos tres o cuatro años, sobre todo de nuestro país, pero el mundo también ha pasado por muchos movimientos. La publicamos la semana que empezó la cuarentena, aunque ya veníamos escuchando sobre el coronavirus”, dice Mason. “Nos acercábamos al lanzamiento, pasaban los días y salían más noticias, era muy extraño. Recuerdo que el día que la sacamos, cuando la gente estaba desocupando los mercados, cobró un nuevo significado. Me alegra que las personas puedan conectarse con la canción”.

El sencillo fue el primer adelanto de Moral Panic, el álbum que los ingleses lanzarán el próximo 23 de octubre y en el que, juzgando por los primeros temas que se han conocido y lo que nos contó Connor, se embarcará por territorios en los que el rock y las guitarras distorsionadas no suelen adentrarse.

SIN ROBAR FÓRMULAS: “Hay demasiados grupos que presentan su música y dicen: ‘Bueno, esto es lo que somos’. Y es la misma canción con un coro mejor. Para mí eso es simplemente aburrido”, dice Mason (centro). Cortesía Prensa Nothing But Thieves

Is Everybody Going Crazy? es una muestra clara de un espacio en el que un riff pesado se acopla a un coro lleno del brillo del pop. El segundo sencillo que se conoció, Real Love Song, también juega con la dualidad, pero más por el lado temático que en el sonido, aunque igual se siente el paralelismo entre el sintetizador más oscuro del fondo y el color del coro. Mason explica que “el comienzo es más lúgubre, queríamos que contrastara con el positivismo que viene después para añadirle algo de esperanza. Siempre hacemos eso, nos gusta representar lo que decimos en la canción con el sonido y la propuesta, que es algo que me parece que no se hace mucho”.

El cantante revela que es un tema que nació como “un pastiche sarcástico de las canciones de amor, de todo lo que se escucha en Internet”. La crítica de Connor es que la mayoría de las composiciones se enfocan en mostrar sólo un lado de estar enamorado y se olvidan de la parte dolorosa. “Se trataba de encontrar el equilibrio entre esa burla y una representación cruda de lo que es estar en una relación”, aclara.

Ambos adelantos son una muestra de lo que Nothing But Thieves tiene en la cabeza con Moral Panic. Los ingleses no quieren caer en las fórmulas o los clichés del rock: la chaqueta de cuero negra, las botas o el pelo largo. Ellos prefieren colores y jugar con el pop, aunque no se olvidan de las guitarras y lo que hace que levantemos el puño en un concierto… aunque ahora lo veamos por Internet.

La banda está en un punto en el que ya no tiene muchas referencias, sino que busca en el estudio y los ensayos cómo quiere sonar. “Ahora nos vemos como nuestras propias influencias. De todas formas, por lo que hemos consumido, a veces suena como los grupos que nos gustan”, confiesa Mason.

Después de escribir dos discos (más la cantidad de canciones que se quedan por fuera de un álbum), Nothing But Thieves ya tiene un sonido característico, pero todavía quiere buscar nuevos horizontes para que no surjan dos temas parecidos. “Escuchamos mucha música distinta. A mí me encanta el R&B y el pop, pero también oigo mucho punk”, confiesa el cantante.

Esa búsqueda es una respuesta a lo que Mason ve en el panorama del rock. Aunque destaca las letras de grupos como Fontaines D.C. o IDLES, también ve que hay artistas “que hacen rock genérico, que es lo mismo desde hace dos o tres discos”. Para él, ese trabajo de experimentar y evitar caer en fórmulas hace que Nothing But Thieves siga conquistando oídos que buscan algo interesante. “Hay demasiados grupos que presentan su música y dicen: ‘Bueno, esto lo que somos’”, confiesa. “Y es la misma canción con un coro mejor. Para mí eso es simplemente aburrido”.