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Fotografías por Gio Alma

Ozuna, representando

El boricua que puso a la música latina en la cúspide de la industria

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Siete meses después del inicio de la pandemia más mortífera del siglo, en una mañana de verano, Ozuna se encuentra en su casa de Miami. Luce un jersey azul de los Lakers, zapatillas, pantaloneta larga y un reloj que parece más costoso que su mansión. Se dirige a un partido improvisado de baloncesto con varios de sus colegas. El encierro ya no es una opción, además, al sur de la Florida y a diferencia de otras ciudades de Estados Unidos y Latinoamérica, la emergencia sanitaria ha sido manejada con ciertas libertades y autocontrol. El cantante puertorriqueño, que se encuentra finalizando varias cosas de su nuevo álbum ENOC, lleva una pañoleta azul con la que sostiene sus dreadlocks.

Ozuna no la tiene fácil. Considerando la fuerte competencia del sonido urbano actual, con cientos de artistas yendo hacia el mismo lugar; puede resultar realmente demandante ser original en un género en donde uno cree haberlo escuchado todo. Luego de cuatro álbumes, varias docenas de éxitos, cuatro años en el tope de los listados latinos y de ser el artista latino más escuchado en YouTube, Ozuna ha desarrollado un esquema de trabajo experimental que lo ha llevado a ser el hitmaker más importante de la música en español. “Para mantener esto realmente tienes que ser versátil. No es una cuestión de andar publicando todo lo que grabo de una, sino que grabo de momento un rap, para estar concentrado a fondo y que los versos salgan como debe ser”.

El sonido en constante evolución de Ozuna ha trazado el camino para muchos de los artistas que quieren sonar en las discotecas. “A veces grabo muchas cosas que nunca salen. Es una práctica, como un músculo. Es más o menos lo mismo”, dice. Descubrió una fórmula directa hacía el éxito que se basa en la simpleza de sus pistas, lo romántico de sus letras, la potencia de su voz y su capacidad melódica; a diferencia de muchos otros artistas que encontraron en el auto tune su sistema de afinación. El nombre de Ozuna está registrado en varias de las canciones más exitosas de la historia del reggaetón al colaborar, en múltiples oportunidades, con varios de los mayores exponentes del género urbano como Daddy Yankee, Bad Bunny, Cardi B y J. Balvin; y ha trabajado repetidamente con los productores de mayor talla en la industria.

Enemigos ocultos: Es un gansta-rap de casi ocho minutos que cuenta con la participación de Arcángel y Wisin, entre otros. La canción evoca inmediatamente a los clásicos de Wu-Tang Clan o de La Coka Nostra. Cortesía Ozuna

En noviembre de 2019 recibo un mensaje de su manager, es una invitación para que asista a los ensayos previos de la presentación del artista en los premios Grammy, pero estoy a ocho mil millas de distancia; dieciocho horas en avión, tres escalas y dos continentes más lejos de América, estoy caminando por las calles de Shanghái, China, con mi compañera de viaje, una editora de moda reconocida de habla hispana. “Quiero perreo intenso esta noche”, dice. Una frase que seguramente solo entendemos los que nacimos en América Latina. Lo menciona momentos antes de entrar a un club local alternativo de moda en la ciudad. (No piensen en ese tipo de discotecas de Miami o de Las Vegas con robots que emergen de los techos). No pongo mucha atención a su comentario, aunque entiendo el sarcasmo, por lo general, a casi todos los latinos les encanta el reggaetón. Luego, entiendo la naturaleza de su deseo.

El lugar es un rooftop con una de las mejores vistas del mundo, en medio de varias disyuntivas culturales; por un lado está la China tradicional, comunista y conservadora, y por el otro, una de las ciudades más modernas y cosmopolitas del mundo. Cuando empezamos a bailar, aunque aparentemente no éramos los únicos latinos en el lugar, fue imposible no llamar la atención. ¡Latinos bailando salsa! Está claro que en términos populares, no profesionales, los latinos somos los mejores bailarines y bailarinas del mundo. Y es algo que va más allá de la música, del género o de la academia. Crecimos escuchando salsa, bachata, champeta, merengue y son. Todos los de nuestra generación, aprendimos a bailar por una necesidad básica del ser humano: la conquista.

Minutos después, inició una descarga latina. Primero algunos clásicos de salsa y después, bombazo tras bombazo de reggaetón; Quiero repetir, Mi gente, Escápate conmigo, Criminal, Despacito , Calma, Vaina loca. Por un momento me transporté a varios de los mejores lugares de música latina en el mundo, como La Descarga en Los Ángeles, o Bazurto Social Club en Cartagena. Entendí rápidamente la relevancia de la música latina en la noche y en las discotecas de todo el mundo, algo que muchos hemos criticado abiertamente. Y es que, particularmente, el género ha tenido críticas en varios de los países de habla hispana, precisamente, por ser “solo música para discoteca”. Como si disfrutar del baile nos llenara de complejos que nos impiden darle la importancia que el género ha adquirido en la última década.  Realmente, dudo mucho que Tego Calderón en los noventa se sintiera avergonzado porque su música fuera la número uno en las discotecas, o que Daddy Yankee, cuando puso al mundo entero a bailar con su gran éxito Gasolina, se preocupara por algún comentario radical de la crítica especializada.

Cuando escuchas música en español estando tan lejos y en culturas tan diferentes a la latina, se siente una nostalgia y un orgullo inminente. Quiero Repetir, una colaboración entre Ozuna y J. Balvin, estaba sonando en el momento más álgido de la noche en uno de los clubs más inesperados y alejados de Latinoamérica. El “éxtasis del perreo intenso” dio inicio. Minutos después, teníamos un grupo de desconocidos alrededor, bailando con nosotros. De ahí en adelante, y por dos horas más, toda la música fue en español y en su mayoría reggaetón. Y algo que llama particularmente mi atención es que, en la mayoría de los grandes éxitos del reggaetón que suenan en los clubs de todo el mundo, hay una voz que se repite constantemente: Ozuna. El artista de reggaetón con las cifras digitales más grandes de todos los tiempos y el mayor número de semanas en los listados oficiales.

En mayo el artista está en Puerto Rico, unos días antes de lanzar su próximo sencillo Caramelo, una canción que habla de una relación que no puede ser. Como ha sido la constante para todo el mundo, el artista de veintiocho años, Juan Carlos Ozuna Rosado, mejor conocido como Ozuna, es víctima de la insaciable crisis que ha ocasionado la pandemia en la industria de la música. “No, brother, esto está muy difícil. Y supongo que es igual para todo el mundo. Yo estoy sin hacer shows y tú sabes que uno está acostumbrado a estar rodando”,  me dice con su acento boricua al otro lado del teléfono. Secretamente está trabajando en lo que será su nuevo disco. Un álbum de reggaetón clásico.

Cortesía Ozuna

Ozuna nació en San Juan y creció entre dos culturas del Caribe. Su madre puertorriqueña y su padre, un bailarín del rapero Vico C, que murió cuando él tenía tres años, era dominicano. Gracias a su abuela paterna, que asumió su crianza, creció alejado del entorno peligroso de las calles y las pandillas de Puerto Rico. Sus intereses estuvieron puestos en un ambiente sano alrededor del colegio y el trabajo. “Mi abuela siempre me enseñó a trabajar. A entender que hay que trabajar mucho por lo de uno, porque nadie más lo va a hacer por uno, entonces siempre me concentré en eso. Ese fue el entorno en el que crecí: trabajo y familia.”

Juan Carlos se conectó con la música desde muy joven y empezó en grupos de chicos que querían seguir a los Backstreet Boys: “Todos eran blanquitos y yo era el único negrito del corillo. Entonces siempre era como el negrito de la banda”. De alguna manera esto le hizo sentir que estaba en el lugar equivocado. Desde ese momento tuvo la intención de emprender su propio proyecto y en uno de los torneos de canto le pidieron interpretar Color Esperanza de Diego Torres. “En ese momento ahí fue que ¡pam! Hice click con lo que eran las melodías, los tonos. Recuerdo mucho que en ese momento aprendí lo que era el canto, porque yo realmente no sabía nada de eso. Ahí me conecté y empezó todo mi desarrollo como artista. Esa canción fue muy importante para mí”.

Se inició en la música desde los once años con la influencia directa de artistas como Baby Rasta y Gringo, Daddy Yankee, Héctor El Father y Tito El Bambino. Eran los comienzos reales de Wisin y Yandel y Don Omar. Creció escuchando a todos los artistas más tradicionales y grandes del género urbano en Puerto Rico. “Mis abuelos me regalaron un walkman y yo era loco con mi casete de Baby Rasta y Gringo. Me acuerdo hasta cuando me lo robaron, eso fue muy frustrante porque por esos días tenía el interés de conocer lo que era el reggaetón. Desde que yo nací todo en mi vida era full reggaetón”.

Todos los artistas de reggaetón de Puerto Rico, especialmente los que iniciaron su carrera en la década de los noventa, tienen una conexión muy importante con el rap y con lo que representa la cultura de “la calle” en las manifestaciones artísticas. El rap y el reggaetón se integraron como respuesta de contracultura en diferentes escenarios de segregación y olvido del Estado. “Claro, yo también crecí en ese ambiente, pero eso fue lo que me gustó de Wisin y Yandel, que si bien, también eran calle, iniciaron un camino para el reggaetón romántico”.

Y este puede ser uno de los puntos de inflexión más importantes del género. El rap en Latinoamérica, a diferencia del mercado anglo, ha sido estigmatizado y relegado a ser una cultura explícitamente de la calle. Por lo tanto, a finales de los noventa, el reggaetón, con raíces rap y caribeñas, fue el género preciso que encontró la industria de la música y las disqueras para popularizar un producto latino que podía funcionar en cualquier parte del mundo. Un producto que se bailara en las discotecas pero que también pudiera atraer a las audiencias más jóvenes interesadas en nuevos sonidos. Al igual que la salsa en los años setenta en Nueva York, el género se desarrolló desde la calle hacía la discoteca y penetró la cultura popular trasgrediendo todas las barreras del lenguaje.

La música latina ha alcanzado un lugar importante en la cultura popular de todo el mundo y un puesto muy relevante que compite con los grandes artistas de la música urbana y del rap en inglés. El reggaetón, es el género que ha llevado más lejos a la música en español. Tiene diferentes matices, desde el sonido alternativo de canciones como Pa’ que retozen, hasta los grandes éxitos pop como Caramelo, y Ozuna representa la nueva generación del género. Adoptó el heritage romántico de artistas como Yandel y Zion, y creó su propio sonido en medio de uno de los géneros más competidos en el mundo. En parte, porque muchos artistas que no hacían reggaetón, han orientado su sonido hacia el sonido urbano del dance hall.


“Este álbum fue más sencillo para mí porque ha sido cuestión de aplicar todo lo que he aprendido. Fue identificar los errores que cometimos en los discos anteriores, y no volver a caer en lo mismo”.


Por varios años estuve convencido de que el éxito del género tenía mucho que ver con una ola de éxitos de la música en español que venía con cada década. Pero esa noche en Shanghái, entendí la verdadera potencia del género y de los artistas del reggaetón que han puesto a bailar a todo el mundo de manera genuina, como en algún momento lo lograron otros artistas latinos, pero esta vez sin ser fenómeno de temporada.

Al día siguiente contesté un mensaje que tenía sin responder y empecé una búsqueda genuina de los grandes nombres del reggaetón. Residente, nacido en Puerto Rico y amigo de los exponentes más importantes del género, me dijo que cuando incluyó un beat de reggaetón en Atrévete-te-te este fue un punto de quiebre en su carrera y en la historia de la música urbana. El dance hall como base armónica y rítmica empezó su dominio en el sonido de la música global.

En la primera semana de febrero Ozuna está listo para estrenar su nuevo video; 100 Preguntas, una bella canción que le dedica a Puerto Rico, donde muestra la potencia de su voz y una apuesta diferente en su catálogo. “No me siento bien, bebé, si no es contigo”. La pandemia recién llega a las Américas y su equipo continúa confirmando los detalles de su gira por los Estados Unidos. Volvemos a hablar por teléfono y se escucha tranquilo. Ozuna es un artista maduro. Un hombre de familia y un artista que entiende la relevancia de esta entrevista. Se toma su tiempo para responder cada pregunta, no tiene contradicciones, pero busca las palabras precisas para cada respuesta. Su tono es cálido y su voz está llena de seguridad en cada comentario. Es un artista que no tiene complejos y está convencido, más allá de las etiquetas y el bling bling, de que el reggaetón es una potencia global, que recíprocamente encontró en él, la representación artística perfecta del género que navega entre el pop y los ritmos clásicos como el dembow y el dance hall. El año pasado obtuvo tres récords Guinness por ser el artista latino que ha estado por más en tiempo en los listados oficiales de la industria de la música y otro más porque en 2019 fue el artista más visto en YouTube.

Por muchos años el reggaetón fue estigmatizado, con justa razón, por su fuerte carga misógina, pero de una manera intencional, en los últimos años, un sector  del feminismo latinoamericano le dio la vuelta y se lo ha apropiado de una manera particular. Ozuna, apartándose conscientemente de cualquier discusión de género, desde sus inicios fue respetuoso de la figura femenina en su música y prefirió enfocarse en el romanticismo lírico y melódico.  “Sabes, yo no estoy de acuerdo con eso de ensuciar o hablar mal de la mujer. Al contrario, los temas más exitosos que yo he tenido, la mujer es el centro de mi inspiración”, dice.

El boricua, que enfrentó la pandemia como muchos otros artistas, desde un ángulo creativo, se enfrentó a sus propios temores para desarrollar canciones que están en otro nivel creativo y un paso más allá de sus propios récords. “Poco a poco fui aprendiendo y estoy en mi mejor momento creativo. Hemos aprendido, hemos experimentado. Ya estoy yendo directo a lo que realmente quiero hacer”, afirma. “Este álbum fue más sencillo para mí porque ha sido cuestión de aplicar todo lo que he aprendido. Fue identificar los errores que cometimos en los discos anteriores, y no volver a caer en lo mismo”. El tiempo de sobra que dejó la pandemia en la agenda de Ozuna le dio el espacio para sentarse a pensar lo que realmente quería hacer. “Cuando llamé a Doja Cat y a Sia fue realmente rápido. Igual cuando llamé a Daddy Yankee, todo eso tomó no más de 24 horas”. El álbum se grabó en La Base, el Estudio de Wisin en Cayey. “Siento que fue algo bien orgánico, algo que Dios quería que pasara así.”

 ENOC es un álbum que rescata el estilo clásico del reggaetón, con melodías de piano, arreglos de guitarra y además, múltiples colaboraciones que también trascienden la barrera del idioma, como es el caso en Del mar, una canción de playa en donde colabora con Sia y Doja Cat. Ozuna, sin escatimar, presenta un álbum magistral que navega en ritmos de todo el caribe: dembow, dance hall, soca, reggaetón, trap y hip hop.

Enemigos ocultos es un gansta rap de casi ocho minutos, con la participación de Arcángel y Wisin, entre otros, que evoca inmediatamente a una de las canciones clásicas de Wu-Tang Clan o de La Coka Nostra. Es una declaración de principios de lo que son los artistas puertorriqueños en el género. Aquí no hay lugar para artistas que no estén a la altura en el verso. “¡Los he tirado en todos los round! Tú no eres ningún maleante de nada, ¡todo lo que eres es un boy scout!”, dice Wisin en una de las intervenciones más pendencieras de los últimos años en el reggaetón. “Yo me compré un avión porque quería volar”, dice Ozuna, que descarga todas las municiones de una metralleta en verso boricua.

No se da cuenta es un dembow en el que Daddy Yankee lidera un coro melódico. Un éxito listo para la discoteca. Un Get, es una atmosfera de soca lenta, otra canción para el verano caribeño. El reggaetón es un tema clásico que recuerda la escena de los noventa, con una caja seca y bombo sin adornos. El Oso del dinero es un trap estadounidense. “Se juntaron todos para hacerme frenar”, dice Ozuna en su faceta más rapera de todo el álbum, palabras no le faltan en un verso conciso y beligerante. En Duele querer vuelve el piano retomando la balada romántica.

ENOC: El negrito de ojos claros. Fotografía por Gio Alma Styling por The Brand (Brandon Vega). Maquillaje por Pablo Rivera/@Artist-Management.Net. Asistentes de Fotografía: Javier Carrera Y Eddie Diaz Rivera. Asistente del Styling: Jose Vega. Gafas: Cartier; Traje Y Camisa: Dqs2; Pantalón: Amiri

 “Él le dio melodía al trap en español desde que empezó con La ocasión, le dio un color único. Su timbre de voz y los temas románticos, que conectan mucho con el público, hicieron la diferencia. Además, es un gran artista en vivo, que trasmite y demuestra que disfruta lo que hace; la tiene clara”, afirma J. Balvin en un mensaje de WhatsApp cuando le pregunto por el aporte del boricua al género.

Ozuna tiene la fuerte responsabilidad de mantener a la música en español y al reggaetón en el tope de los listados. Con su corta edad es de lejos, el presente y el futuro de la música urbana. Ha colaborado con los exponentes más importantes de toda la industria, y su futuro, podría ser el puente para una generación de nuevos artistas que mueven millones de seguidores pero que aún no encuentran un sonido. Algo en lo que él es un especialista: sonar auténtico y ser refrescante en un mar de agua salada.

¿Tenías plena claridad de lo que querías hacer con tu carrera en la música, en el momento en que empezaste a escribir canciones?

No sé si estaba tan claro. Es difícil tener claridad cuando eres tan joven. Pero lo que sí puedo concluir es que las cosas llegan cuando uno menos espera. No me puse en el plan de ser músico a toda costa. Inicialmente lo tomé como un hobby que nunca se puede dejar de hacer, pero aunque amaba la música, yo tenía también que trabajar, había que meter mano, yo tengo hijos y una familia. Yo desde chamaquito he escrito canciones, poemas y también porquerías. Pero realmente cuando me interesó la música, el ser artista o crear algo dentro de la industria, al mismo tiempo tenía que trabajar y sacar adelante la familia. Uno no puede vivir solo del sueño. Uno tiene que moverse al momento y trabajar.

Cuando salía del trabajo me iba directo a mi estudio a darle a la música. Pero no puedo asegurar que estaba esperando todo esto. Nunca tuve esa clase de pensamientos de: “Yo quiero ser el más grande”; te miento si te dijera eso, porque fue todo un proceso. Con mucho trabajo y frustraciones en la mitad. Es todo lo que uno va aprendiendo en el camino, cada paso que uno va dando, aplicando lo aprendido en lo que te gusta de la música y del negocio de la música. Así que fue poco a poco, no es como la gente lo cree, que todo es de un momento a otro. Claro, ¿quién no sueña con ser un gran artista? Pero no fue solo eso, y si lo fuera, te estaría mintiendo.

¿Cuál crees que fue el momento determinante y el detonante para la globalización del reggaetón?

¡Uff, me vas a meter en problemas! Para mí se tornó global cuando salimos nosotros, los de la nueva generación; Bad Bunny, Anuel, J. Balvin, y yo. Claro, Daddy Yankee sembró las bases y dejó el ambiente listo, pero fue cuando salieron estas nuevas generaciones que hicimos que se regara por todo el mundo. Antes del 2010 sí se viajaba a Latinoamérica y a otras partes, pero no era lo que es hoy en día. Hoy vamos a Europa y hacemos festivales y shows masivos. Antes, para tú poder hacer un show masivo era algo muy difícil. Si acaso Romeo. Pero no lo hacía el reggaetón. Daddy Yankee hacía conciertos, claro, pero no eran tan masivos como los de ahora. Por ejemplo, a un concierto de reggaetón hoy en Argentina o en Italia, van 50 mil personas. Antes tú hacías un show de Yankee con Wisin y Yandel, y dudo mucho que fuera así de grande.

Despacito fue un tema que llevó esto a todo del mundo, aunque antes también lo había hecho Yankee con Gasolina. Claro, hoy en día la música llega más rápido a todo lado. Ahora saco un tema hoy y ¡pum! Ya en Egipto o en Israel lo están escuchando. Yo creo que no es lo mismo, ni se puede comparar, pero estoy seguro de que el reggaetón se globalizó fue ahora. Y también hay que tener en cuenta que hubo muchas puertas cerradas que en el camino Daddy Yankee, Wisin y Yandel o Don Omar, fueron abriendo, ¡pam, pam! Les costó mucho trabajo.

Moda y reggaetón, dos cosas que van de la mano. Fotografía por Gio Alma Styling por The Brand (Brandon Vega). Maquillaje por Pablo Rivera/@Artist-Management.Net. Asistentes de Fotografía: Javier Carrera Y Eddie Diaz Rivera. Asistente del Styling: Jose Vega. Camiseta, Pantalón, Zapatos, Bandana Y Medias: Air Dior

Claro, y ese puede ser mi punto. ¿Tú crees que estas nuevas generaciones han podido ir recogiendo los frutos de todo el esfuerzo de una generación de artistas del reggaetón que vienen abriendo camino en la industria desde los 90 o 2000, hasta que llegaron ustedes? ¿Consideras que estas nuevas generaciones han gozado de esa apertura de mercado o de esas puertas que dejaron abiertas ellos?

Claro, nosotros estamos recogiendo los frutos. Nosotros vamos por este camino con las puertas abiertas. Ellos las tenían cerradas, tuvieron que pelear. En Puerto Rico querían prohibir el reggaetón cuando salió. Querían poner un aviso que lo prohibiera en todas partes. Pero poco a poco se fue popularizando y hasta hoy no para de crecer. No creo que sea el tope, porque seguimos pa’ arriba. El género está en su mejor momento. Hay muchos artistas con nuevos proyectos, antes no. Antes eran solamente cinco artistas y ahora hay miles que siguen en desarrollo. Cada día escuchas una cosa nueva. Claro, hay unos líderes que trazan el camino, pero van a seguir creciendo nuevas propuestas.

Podemos decir que el reggaetón fue uno de los pioneros en términos de colaboraciones entre artistas porque lo hicieron desde el inicio. Uno puede escuchar temas muy clásicos del género en donde ya había cinco artistas cantando en una sola canción. ¿Qué opinas sobre ese proceso de trabajo que, en el género, sigue siendo muy importante? ¿Cómo lo manejas y cómo escoges a los artistas con los que quieres colaborar?

Para elegir mis colaboraciones yo me enfoco en el talento del otro artista. Veo cómo algunos de ellos van creciendo. Hay muchos de estos artistas nuevos que me gustan y en las colaboraciones no todo es por negocio, hay algunas cosas que simplemente no funcionan, y que a lo mejor no son éxito ni hoy, ni mañana, pero lo haces por colaborar. Por lo tanto, escoger para mí es una labor muy compleja, porque me gustan varios artistas que a lo mejor nadie los conoce, entonces no es una decisión fácil. Pero de momento también grabamos una canción juntos y ya los conoce todo el mundo, y eso es muy gratificante. Yo creo en la buena música, no creo tanto en el nombre, ni en quién sea el otro. Y por otro lado, cuando te llega una canción buena en la cual puedes colaborar, es algo que no puedes dejar pasar, sea de quien sea. Ahí tienes que estar.

Hay otra figura muy relevante en el reggaetón, y es la de los productores. ¿Cómo eliges a un productor y cómo estás seguro de que es el sonido que estás buscando en cierto momento?

Yo generalmente trabajo siempre con los mismos productores, a menos que sea un tema para el mercado anglo. Igual, mis productores en su mayoría son estadounidenses; Dj Snake, Tainy, Chris Jeday, Gaby Music. Casi siempre trabajo con todos ellos. Creo que la industria del reggaetón es un círculo muy cerrado en cuanto a ese aspecto. Y claro, siempre hay varios productores nuevos, pero en la posición en la que yo estoy siempre quiero grabar con los mejores, con los que uno se siente complacido con el resultado final. Igual, cuando llega un buen productor nuevo con buenas ideas, un buen trabajo y una buena propuesta, hay que tenerlo en cuenta también.

Eso me lleva a pensar que estás en un entorno realmente competitivo donde todo el tiempo se están lanzando nuevas canciones y artistas. ¿Cómo es tu estrategia para ser innovador en un género que cada vez tiene más oferta en el mercado?

Es algo bien difícil de explicar porque es un talento que gracias a Dios lo hemos adquirido con el trabajo. Pero no es algo que yo te pueda explicar así de fácil. Yo voy al estudio con un buen instrumental [pista], y ya tengo una temática y un ritmo de cómo trabajar una canción. Y eso solo se da con el tiempo y la experiencia. Noche tras noche inventando, tratando de hacer esto y lo otro. Yo le llamo mi turbina, la prendo y ya está. Ya sabemos para dónde vamos. Y el que trabaja conmigo sabe que yo trabajo así. Ya es una misma técnica que he desarrollado y como te digo, eso se va fortaleciendo con los años. Claro, fui aprendido poco a poco y por supuesto, no es algo que sea así de fácil, de la noche a la mañana. A lo mejor los talentos nuevos creen que “yo llego a ser artista así, de hoy pa’ hoy”. Y la verdad es que no. Esto es un proceso súper largo porque yo todos los días sigo aprendiendo más y más.

¿Cómo reciben ustedes que, de unos años para acá, el sonido del reggaetón haya permeado a gran parte de la música en español, especialmente el pop?

Bien, porque eso muestra que nosotros, los artistas de la música urbana, somos líderes de un sonido y que hacemos algo que a la gente de otros géneros les gusta o les gustaría hacer. Mira, ahora hasta Reik, que me gusta mucho, unos mexicanos que hacían otro género y ya están sonando bien también en el reggaetón, o sea, suena perfecto. Incluso pienso que ellos cantan mejor que muchos de los del género haciendo reggaetón, les pega. A eso me refiero cuando digo que muchos artistas de todas partes del mundo quieren hacer música, no específicamente reggaetón, pero si música urbana. Hay muchos ritmos que no tienen reggaetón, pero son cosas de nosotros que vienen siendo urbanas.


“Él le dio melodía al trap en español desde que empezó como en la ocasión, le dio un color único. Su timbre de voz y los temas románticos, que conectan mucho con el público, hicieron la diferencia.” J. Balvin


¿Consideras diferente la música urbana de Puerto Rico a la del resto de Latinoamérica?

Claro, es sumamente diferente. Yo no sé nada de esa polémica, de dónde nació, ni de dónde viene el género, pero los papás de todo esto están en Puerto Rico. Para mí el reggaetón es de Puerto Rico, si tú te fijas, como nosotros hablamos es casi cantándote una canción de reggaetón. Esa es la mejor respuesta que te puedo dar. Dime de dónde son los tres más grandes artistas de reggaetón… Y eso no es menospreciando el trabajo de otros, sino que en Puerto Rico hay mucha fiebre musical por el género y claro, obviamente ya hoy en día esa fiebre está en el mundo entero y hay artistas de todos lados. Pero por ejemplo si tú escuchas Gistro Amarillo, es una canción que no puede hacer un artista que no sea de Puerto Rico por el palabreo, la jerga y toda la temática. Es pura cultura nuestra.

Yo considero que, en parte, hay algo que diferencia a los artistas de Puerto Rico, y es que generalmente el artista urbano de allí tiene una capacidad lírica, vocal y de rapear, que difícilmente encuentras en otros artistas de reggaetón de Latinoamérica…

Esa es nuestra habilidad. La versatilidad.

Hoy en día, ¿en qué crees que radica el éxito de una canción teniendo tanta competencia en el mercado?

Pues hablando específicamente del reggaetón, hay muchos factores de éxito. La música y la instrumentación, la letra, el artista quién la canta y cómo proyecta la canción. Cómo la mercadeas. Hay canciones que por sí solas automáticamente se pegan, pero hay otras que necesitan de mucho trabajo para llegar al oído del público. Cuando yo empecé solo había una manera de hacerlo y era con la calidad de tu música, porque apenas estaban arrancando las plataformas digitales como Spotify y AppleMusic y todas ellas estaban empezando de la mano con la música que estábamos haciendo artistas como el Conejo [Bad Bunny] y yo. Hoy en día todo es muy diferente, hay múltiples maneras y estrategias de hacer marketing.

Tú, que creciste en ese entorno natural de la música urbana, ¿en algún momento consideraste que de alguna manera el género tenía un carácter misógino?

Pues no, porque mi música está limpia de eso. Y no tengas en cuenta ciertas cosas que he dicho en algunas canciones porque fue más un tema de palabreo dirigido a personas adultas. La verdad, yo considero que hoy en día no existe espacio para ofender a las mujeres en la música en general. Son otros tiempos. Quizás lo veo en otras canciones que no son mías, pero yo me cuido mucho en eso. Yo me mantengo cuidando mi esquina. Yo soy yo. Yo sé que el género urbano es gigante y ves de todo, pero yo estoy cuidando lo mío. Yo por lo menos no ofendo a las mujeres, no les falto el respeto de ninguna manera en las letras. Hay algunas cosas jocosas, picantes, que a todos nos gustan, pero en cuestión de ensuciar la imagen de una mujer, en mi disquera no se admite eso. No hacemos ese tipo de canciones.

El boricua, que hizo frente a la pandemia como muchos otros artistas, desde un ángulo creativo, se enfrentó a sus propios temores para desarrollar canciones que están en otro nivel creativo y un paso más allá de sus propios récords. Fotografía por Gio Alma Styling por The Brand (Brandon Vega). Maquillaje por Pablo Rivera/@Artist-Management.Net. Asistentes de Fotografía: Javier Carrera Y Eddie Diaz Rivera. Asistente del Styling: Jose Vega. Camiseta: Off White

Te he visto hablar en un par de entrevistas de que te gusta sonar en la disco, y es algo muy honesto, teniendo en cuenta que muchos artistas en Latinoamérica le huyen al concepto de solo ser un artista de discoteca. ¿Cómo ves la relevancia de tu música en la disco?

Yo tengo canciones para cualquier tipo de situación. Románticas o para la discoteca. Depende también del sentimiento que le pongas.

Claro, y es lo que siento en canciones como Temporal, Amor Genuino o 100 Preguntas. ¿Cómo funciona tu creatividad a la hora de hacer cosas tan diferentes?

Pienso siempre en todo tipo de personas, todo tipo de situaciones. Por eso es que gracias a Dios nos ha ido bien con todos los discos que hemos hecho hasta el sol de hoy. Siempre buscamos ser versátiles; si no vas a la discoteca, tienes esta opción, pero si vas, tienes esta otra. Es algo muy importante para mí, no soy de soltar lo mismo en los versos o en los coros, sí tengo la misma temática, pero siempre con diferentes tonos. Tratar de que nunca se escuche igual. Hacer música diferente.

Teniendo en cuenta todos estos temas de la globalidad del género y aprovechando además que está de moda, ¿cuál es tu estrategia para llegar a otras audiencias con tu música?

La letra limpia que llegue a todos los corazones. Las situaciones. Lo simple es lo que hoy en día le gusta a la gente, lo sencillo. A veces nosotros mismos nos complicamos mucho buscando cosas y exageramos. Es importante que se escuche diferente. No sé qué es lo que tienen mis melodías, no te puedo decir “este es el truco”, pero a los niños, a las mujeres y a las personas mayores les gusta, y creo que todo eso es el resultado de cómo hacemos las cosas, desde el corazón. El equipo de trabajo que tenemos es, como decimos en Puerto Rico, una bestia. La estrategia es la misma, trabajar en equipo y sumarle mucho corazón. No hacer las cosas por opacar a otros, ni por el dinero. Obviamente trabajamos mucho en incrementar nuestros ingresos, pero desde el corazón para el público. Siento que eso es lo más importante.

¿A qué crees que se deba que el género del reggaetón esté teniendo quizás mayor impacto en los Estados Unidos que en Latinoamérica?

Lo que pasa es que los latinos ya estamos en todas partes del mundo. Antes no había tantos latinos en los Estados Unidos como ahora. Además, al mezclarnos los latinos con los estadounidenses, y mostrarles y enseñarles nuestra música a ellos, y a su vez la música de ellos a nosotros, todo se fue mezclando. Antes no existía eso. Hoy en día los móviles, la tecnología, los iPads, todas esas cosas han hecho mucho más fácil el proceso para que la música llegue a todo el mundo. Además, la música latina tiene mucho que ver con el baile, y el reggaetón de nosotros se baila pegado, es algo sensual que se busca, y que gusta en todo el mundo, y creo que va a mantenerse por mucho tiempo. Quizás por eso está gustando mucho en los Estados Unidos, porque es algo nuevo para ellos. En cambio nosotros ya estábamos acostumbrados.

¿En estas circunstancias actuales has podido analizar lo positivo y lo difícil que es estar fuera de casa y de gira todo el tiempo?

Son sentimientos encontrados porque por un lado es difícil, pero a la vez es algo complaciente porque quiere decir que las cosas van bien. Es difícil por la familia, los hijos y ese momento en el que uno tiene que dejar de estar con ellos, pero al mismo tiempo se siente bien porque cuando salimos, estamos al otro lado del mundo dando un concierto o cantando en unos premios y cosas así. Y pues ellos de momento también se ponen felices, ellos saben que estoy trabajando. Por eso es que es un 50/50, no te digo que no me pongo triste, yo me mantengo llamándolos todo el tiempo para estar pendiente de ellos.

¿Qué opinas sobre esta polémica reciente de querer quitar la etiqueta de música urbana al reggaetón?

Le pueden poner la etiqueta que sea y va a seguir siendo siempre lo mismo. Yo no tengo problema. No sé qué decirte sobre eso porque nosotros, los de la música “urbana” siempre hemos sido artistas y nuestra música es tan pop como cualquier otra. Yo prefiero que a nuestra música siempre se le llame reggaetón, porque hay algo con el concepto de música urbana que no me gusta, y es que urbano es cualquier cosa. Pero el reggaetón no lo puede hacer cualquiera, no como lo hacemos nosotros. Así le pongan cualquier nombre, la vamos a seguir rompiendo.

¿Cómo manejas la presión de que cada canción deba ser un éxito gigante en el entorno en el que estás?

No siento esa presión, ya nosotros hemos hecho más de 120 éxitos en la música en general. Más de 110 canciones multiplatino, más de 110 canciones en el top de los listados de la radio. Creo que ya hoy en día es más por amor y por fiebre. Claro, yo sigo con esa fiebre de ser grande, pero si me mantengo en que todos los temas deben ser un éxito, creo que voy a estar fallando con cada tiro que saque. Yo me enfoco en hacer buena música, en juntarme con buenos compositores, con gente que siempre sume y que siempre traiga buenas ideas. No todo lo hago yo, como a lo mejor mucha gente piensa, tenemos un equipo de trabajo. Es una fiebre musical, tienes que hacer parte de un movimiento. Todos los días tienes que estar puesto a hacer algo nuevo, y creo que nosotros tenemos la misma hambre que teníamos cuando salimos y cuando queríamos crecer dentro de esta industria.

Fotografía por Gio Alma. Styling por The Brand (Brandon Vega) / Maquillaje por Pablo Rivera / @artist-management.net. Asistentes de fotografía: Javier Carrera y Eddie Diaz Rivera. Asistente del styling: Jose Vega. T-shirt: Supreme tank top. Pantalón: Off White. Bandana: Air Dior

¿Cómo mides tu éxito? ¿Qué es lo que te hace sentir feliz y exitoso?

La historia que uno va escribiendo en el mundo. Cuatro récords Guinness, 11 Billboards, más de 20 nominaciones. Que tú me estés entrevistando para Rolling Stone. Todas esas cosas me hacen sentir complacido, pero de lo que puedo estar más complacido y agradecido es de ver a mi público feliz cantando mis canciones. Eso es lo que más hace que uno se sienta grande. Cuando estoy en la tarima,  uno va al todo por el todo, y por eso me gusta tanto eso de los conciertos y de la conexión con el público. Que yo sienta al público cantando esos temas nuevos en español, con tanto fervor, con el corazón, con amor. Eso es lo que lo mantiene a uno. Es ese amor que el público le muestra a tus canciones y a ti. Ese es el verdadero éxito.

¿Cuál crees que es esa esencia del reggaetón clásico que está conectando ahora con el público? Porque hace unos años el sonido era diferente, y ahora lo clásico está retomando fuerza…

Quizás sea la pista… La batería… Es algo que tiene el sonido y la producción de esa época. Es algo bien extraño, es bien difícil de explicar. Quizás sea la simpleza.

¿Cuál es tu top tres de canciones en la historia del reggaetón?

Gasolina, de Daddy Yankee, Dale Don dale de Don Omar, y Mayor que yo de Luny Tunes.

Sé que has tenido la oportunidad de trabajar con artistas colombianos, ¿qué identificas en esta nueva generación de artistas colombianos como J. Balvin y Maluma? ¿Qué aporte crees que le están haciendo al género?

El género se ha ido expandiendo, me refiero a que hoy en día es más fácil que eso pase. Ellos tienen un buen tiempo en la industria, y claramente también fueron influenciados por tipos como Daddy Yankee, Wisin y Yandel, Don Omar. Ellos trabajan excelentemente bien. Creo que Balvin es un tipo que nos da mucha influencia a todos nosotros en lo que son las tendencias, y nosotros le aportamos lo que es la música, la influencia de los ritmos y muchos productores de Puerto Rico. Yo creo que es algo de parte y parte, algo que hemos ido compartiendo durante el transcurso del tiempo. Siento que la unión que hemos hecho depende no solo de Colombia, sino de otros países y de otras partes del mundo que han colaborado con los productores de Puerto Rico y todo siempre ha funcionado porque se hace de corazón. Por eso creo que J. Balvin y Maluma también han crecido bastante, le han aportado mucho a este género, ellos además han ayudado a mezclarlo con la moda.

Considerando la difícil situación que está pasando la industria de la música por la falta de conciertos, ¿cómo te estás preparando para eso? ¿Cuándo planeas volver al escenario? Y si eso se demora, ¿cuál es tu plan para mantenerte vigente con los fans?

La música habla por sí sola. Va a llegar una manera de conectarnos, no sé cuál sea, pero va a llegar una forma profesional de poder hacer estos shows. Yo creo que esto se va a demorar. Volver a la normalidad no parece que vaya a ser el mes que viene, pero ahí estamos listos. Yo sé que Dios está trabajando para eso y vamos a poder juntarnos otra vez con nuestros fans y a hacer lo que hacíamos antes. Poder abrazarnos, poder saludarnos como normalmente lo hacía el mundo entero. Va a llegar su momento, yo no tengo prisa, no me afano por eso, porque lo mío es seguir haciendo música, y llevarla a diferentes partes del mundo, creo que eso es lo primordial. Hacer shows queda en segundo plano por ahora, eso vendrá después. Ahora mismo estamos en cuestión de creación y de seguir creciendo como artista. Tan pronto abran los shows, créeme que el público estará esperando vernos más que nunca.

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