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P&R: Dan Auerbach

El vocalista y guitarrista de los Black Keys habla sobre poder grabar con sus héroes del blues y extrañar a John Prine
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Alysse Gafkjen

En 2019, Dan Auerbach se encontraba produciendo un álbum para el cantante de soul Robert Finley en su estudio Easy Eye Sound, en Nashville, cuando sintió la necesidad de llamar a su compañero de los Keys, el baterista Patrick Carney. El guitarrista Kenny Brown y el bajista Eric Deaton, quienes tocaron junto a los legendarios músicos de blues R. L. Burnside y Junior Kimbrough, estaban en su misma sala. Auerbach no podía perder la oportunidad de interpretar las canciones de blues que moldearon su banda con los hombres que las tocaron originalmente. El resultado fue Delta Kream, el décimo álbum de estudio de The Black Keys, el cual consiste completamente en covers de temas clásicos de blues. “No estaba en mi mente hacer un disco”, dice Auerbach. “Solo queríamos tocar algunas de las canciones que amábamos. Nos tomó un día hacerlo y la mayoría son las primeras o segundas tomas”.

Delta Kream celebra el blues de Hill Country al norte de Mississippi, particularmente el de R. L. Burnside y Junior Kimbrough. ¿Por qué esos dos intérpretes merecen una mirada más cercana?

Fueron fundamentales en nuestras carreras, fue lo que nos unió. Era como un círculo concéntrico en cuyo exterior a Pat y a mí nos gustaban cosas totalmente diferentes, pero en el centro estaban Junior y R.L. Podíamos andar por la carretera toda la noche y escucharlos, era una inspiración eterna para los dos. A veces tiene el encanto de The Shaggs, otras veces suena como Velvet Underground o The Grateful Dead. Es hipnótico.

Nunca tuviste la oportunidad de ver a Kimbrough tocar en vivo, pero hiciste un viaje a su juke joint en Mississippi. ¿Cuántos años tenías?

Tenía como 18, fui con mi padre. Ahí fue cuando su hijo Kinny nos dijo que Junior había estado enfermo y que le habían amputado una pierna un par de meses antes. Pero [Kinny] dijo, “Mi hermano está en la cárcel. Si nos prestan dinero para pagar la fianza, les devolveremos el favor. Él toca todas las canciones de papá”. Era David Kimbrough, entonces escuché todas las canciones de Junior y fue realmente increíble.

¿Con los años ha cambiado tu opinión respecto a ser una persona blanca tocando blues? ¿Es algo que piensas de manera diferente a cuando comenzaste?

Sabes, solo puedo hablar desde mi experiencia personal. Conocí el blues antes de Rage Against the Machine, antes de escuchar a alguien más realmente, sentí una conexión muy cercana. Fui a ver a R.L. Burnside tocar en Cleveland y Columbus [Ohio], fui a todas partes para verlo y estaba allí viviendo, respirando, tocando estas canciones, llenando estos pequeños bares de rock & roll. Junior Kimbrough y los Beatles eran similares, esa es la perspectiva de la que venimos Pat y yo. Pero también pasar el rato escuchando a T-Model [Ford], tocando esa música y teniendo la oportunidad de aprender de estos hombres me hizo sentir más conectado con el género realmente.

¿Has sabido de los fanáticos que dicen que Pat y tú han logrado que escuchen a músicos clásicos de blues?

Todo el tiempo, la gente nos dice que comenzó a escuchar a Junior y a T-Model. Definitivamente eso me gusta de la plataforma que tenemos, que podamos compartir con nuestros fans la música que amamos y que nos inspiró.

Ustedes grabaron el video de Crawling Kingsnake en el juke joint de Jimmy Duck Holmes en Bentonia, Mississippi. ¿Qué tiene de especial ese lugar?

Bueno, es el juke joint más viejo de Estados Unidos. Los padres de Jimmy Duck lo inauguraron, entonces sentí que era un sitio increíble para de algún modo contar la historia de la música, de contar la historia de Jimmy Duck y de darle el reconocimiento a un tesoro nacional. Él es realmente el último representante del blues al estilo Bentonia, el cual fue popularizado por Skip James.

Te has convertido en un productor muy solicitado, pero has dicho que algunos artistas con los que has trabajado no saben quiénes son los Black Keys. ¿Ese anonimato te ayuda en el estudio?

Prefiero que sepan lo menos posible sobre mí porque estamos intentando crear la historia de alguien más. Es su futuro y su pasado, todo en uno. De ser necesario, solo tocaré la caja china en alguna canción.

Ha pasado un año desde que John Prine falleció. ¿Qué es lo que más extrañas de él?

Extraño ir a cenar con él. La última vez que lo vi fue en Dan Tana’s [restaurante en Los Ángeles]. Estábamos allí por los Grammys y me preguntó si quería ir a cenar porque yo le había recomendado un restaurante italiano en Nashville que se convirtió en su favorito. Entonces me dijo, “Cuando estés en L.A., te quiero mostrar mi lugar preferido”. Escribir canciones con él era como un ritual o algo similar, pero cuando salíamos era muy divertido; pasear en carro con él e ir a White Castle. Simplemente vivía su vida al máximo. La entrada de su casa estaba llena de Cadillacs.

Este año es el aniversario número 20 de los Black Keys. Al mirar hacia atrás, ¿hay algo que hubieses hecho diferente?

En mi vida personal, sí. Pero cualquier decisión musical que he hecho, de algún modo, ha terminado resultando a nuestro favor. Vimos un montón de bandas ir de cero a 100 y encabezando festivales, pero ya no están y nosotros seguimos aquí. Pienso que hicimos lo correcto a nuestro propio y estúpido modo.