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P&R: Juanes

El artista paisa habla desde su estudio, donde siempre está preparando nueva música
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OMAR CRUZ

Juanes recuerda las difíciles condiciones que vivió en los Estados Unidos antes de lograr el contrato discográfíco para la producción de Fíjate bien, su primer álbum como solista que está por cumplir 20 años, y establece comparaciones con Más futuro que pasado, la más reciente producción.

Desde su centro de operaciones también cuenta que se alista para nuevos conciertos, como el que ofrecerá en Bogotá a mediados de marzo para presentar un recorrido por toda su carrera y “algunos covers de bandas que a mí me encantan y de artistas que admiro mucho”.

El nuevo disco y su reciente participación en Rock al Parque, donde interpretó una muy celebrada versión de Seek & Destroy de Metallica, así como su reconocimiento por ser la Persona del Año 2019 para los Grammy (entregado por el mismísimo Lars Ulrich), lo ubican en un momento estelar de su larga carrera.

CORTESÍA UNIVERSAL MUSIC

***

Empecemos por hablar de Fíjate bien y las dos décadas de historia que cumple en este año…

Eso fue muy especial porque Fíjate bien es un álbum que yo empecé a hacer cuando terminó Ekhymosis, en el año 98, más o menos. Estaba en Medellín en ese entonces, vivía con mi mamá. Tenía una computadora y comencé a trabajar con un software que se llama Cakewalk, apenas comenzaba a trabajar solo. Estuve haciendo varios de los demos en esa computadora, luego me conseguí una Tascam de cuatro canales, y ahí seguí trabajando.

Me fui para Los Ángeles a principios del 98; allá estuve como dos años, conocí a Gustavo Santaolalla y a Aníbal Kerpel, fue cuando me firmó Universal Music a través del sello de Gustavo, que se llamaba Surco Records. Y se cumplen 20 años ahorita, Fíjate bien fue el primer lanzamiento y fue un álbum muy especial.

Estaba trabajando solo y me dediqué a experimentar con la computadora, con mi guitarra, y a programar, a armar esto. Me fui al Guitar Center, cuando yo estaba en Los Ángeles, y me compré un CD de loops de hip hop y la mayoría de canciones tienen ese tempo, que es como entre 89, 92, 94 BPM y todas tienen esos loops de bajo, sobre eso hacía el tumbao de la guitarra, estaba buscando el lugar donde se encontraran esos elementos del hip hop tan cool con la salsa, con el vallenato, con este tipo de géneros que a mí me encantan. Ahí comenzó toda la búsqueda en un álbum mucho más oscuro, en el sentido de que las letras eran oscuras, era un poquitito la vibra que yo tenía en ese momento.

Obviamente es un disco muy importante para mí porque fue el primero que abrió mi carrera, fue el primer álbum que hice con Gustavo y con Aníbal, y significa mucho para mí, sinceramente. 

¿Qué recuerda en particular de las circunstancias suyas viviendo allá, empezando a abrirse camino en Estados Unidos?

Eran circunstancias duras, porque estaba prácticamente solo en Los Ángeles, tenía un par de amigos y amigas que me ayudaban y me daban una mano, pero estaba más bien solo y sin dinero. Era una situación un poquito complicada, pero yo estaba dando la vida, literalmente, para buscar mis sueños y luchar por lo que quería.

Estaba muy solo, literalmente caminaba todo el día por la ciudad, me montaba en un bus, me iba a las librerías, estudiaba un poquitico de inglés, pues no sabía nada prácticamente. Entonces me tocaba guerrearme bastante ahí en el tema, pero siempre tenía la esperanza de que las cosas podían salir.

Los domingos llamaba a mi mamá por cobrar, llamaba a Medellín, hablaba con mi mamá, estaba desesperado; yo ya decía, “Jueputa, no aguanto más esta vaina, me voy a regresar”, y mi mamá en vez de decirme, “Mijo, véngase para la casa”, me decía, “No, mijo, tranquilo, tenga fe, aguante, aguante, que todo va a salir bien”.

Creo que me sirvió mucho eso al final, porque en algún momento estuve a punto de decir, “No, aguanto más aquí”. Era muy difícil en ese momento, pero bueno, finalmente todo se dio. Cuando me llamó Gustavo Santaolalla, yo me puse a llorar de la emoción, no podía creer que iba a trabajar con ese man, que realmente era la razón principal por la cual yo me había ido para Los Ángeles, literalmente.

Fue muy especial, pero muy duro… Mucho crecimiento también y aprendí bastante al haber trabajado con Aníbal y con Gustavo en el estudio, fue del putas, sinceramente. Ahí conocí a los chicos de Agony, por ejemplo, que estaban viviendo en ese momento allá, a La Pestilencia también. Toqué un par de veces con Agony en unos conciertos ahí, tocando el bajo. Era una época de incertidumbre, pero también de muchas ganas y muchos sueños.

¿Todo el álbum se grabó en Los Ángeles?

Sí, lo grabamos todo en el estudio de Gustavo y Aníbal, que se llama La Casa. Es un estudio muy chévere, donde ha grabado Café Tacvba y Molotov, una cantidad de gente que ha hecho su música ahí con ellos. Fue muy agradable, porque yo pasé de vivir en moteles y en casas de amigos, de un momento a otro a tener un carro, podía quedarme en un hotel decente, podía comer normalmente porque antes tenía que limitar mucho la comida… En fin, fue una época demasiado brutal para mí, muy, muy especial.


Siento que lo que pasa hoy da mucha rabia y da mucha frustración, pero también me da esperanza porque también hay un lenguaje distinto, hay un despertar en la gente”.


¿Luis Pastor, ese que aparece en los créditos como bajista es El Papa, el de La Provincia de Carlos Vives?

Sí, El Papa grabó el bajo en Fíjate bien. Yo quería tener ese elemento del vallenato en algunas de las canciones, y además admiro mucho al Papa como músico, es increíble. Los que tocaban con Carlos Vives en esa época, o siguen tocando todavía con él, son tremendos músicos y en ese momento estaba El Papa ahí, afortunadamente.

¿Qué comparación podría establecerse entre Fíjate bien y el último álbum Más futuro que pasado?

 Yo creo que el paralelo puede ser la música popular, el acercamiento al vallenato, a la guasca o a la cumbia, pero, diría que Fíjate bien era mucho más oscuro de alguna manera, mucho más alternativo, era un momento donde estaba viviendo otro estado de mi alma, de mi vida, otras inquietudes.

Más futuro que pasado se acerca un poco más a los sonidos actuales al haber trabajado con productores tan cool como Mosty, Sky o Bull Nene, que vienen de lo urbano, pero que ha sido muy interesante entender y descubrir. En Fíjate bien estaba también esa parte del hip hop.

Siempre ha estado esa mezcla de elementos orgánicos y elementos programados, pero con un acercamiento distinto, quizá en este álbum es mucho más abierto, mucho más alegre, mucho más agradecido con la vida. En Fíjate bien estaba ese lado oscuro de mi alma que sigue estando ahí, no significa que hoy sea una persona feliz y que todo es una maravilla, no; son momentos de la vida que se van captando en la música. Tal vez ese sea el paralelo que yo encuentro entre estos dos álbumes.

Fíjate Bien, es un álbum totalmente solitario, es decir, es un álbum que yo hice con mi computadora, mi guitarra y mi voz, no había ningún tipo de composición con otras personas ni ese tipo de dinámicas que yo no tenía desde la época de Ekhymosis.

Hace cinco años comencé a trabajar con otros en Mis planes son amarte, que fue esa oportunidad de experimentar con productores mucho más jóvenes que venían de otros géneros, y ese trabajo en equipo que me hacía mucha falta después de estar casi 15 años trabajando solo. Entonces creo que también eso fue muy refrescante para mí con este nuevo álbum, pero ambas formas de trabajar son válidas.

¿Cómo ha evolucionado la forma en la que usted escribe sus letras?

Creo que antes era muy espontáneo, era muy del alma, sin pensar qué iba a pasar o qué no iba a pasar. A lo largo del tiempo y de la vida, cuando vas haciendo muchas canciones, empiezas a repetirte en la forma de decir las cosas. Creo que es mucho más relajado este álbum de hoy frente a Fíjate bien. No significa que hoy no tenga un pensamiento crítico y que antes sí; simplemente es música que quería hacer para bailar, para sentirme bien, para mostrar otra faceta de mi música.

Me gusta mucho ir viajando por diferentes lugares y no quedarme en el mismo punto; me gusta ponerme muy dark y también irme al lado superficial, divertido, de fiesta o sentimental. Creo que para mí la vida y la música es eso, la dualidad; la guerra, la paz, el amor, el odio, el día y la noche, el dolor y el placer, me gusta experimentar con ese tipo de cosas. También creo que trabajar con otras personas cambia un poco la forma de contar las historias. Voy pasando por diferentes momentos siempre, me gusta eso, aprendo muchas cosas.

Repasando Fíjate bien, escuchando puntualmente esa canción, es muy fuerte ver que las cosas que usted denunciaba ahí permanecen intactas en Colombia…

Sí, realmente es muy triste porque cuando vos escuchás eso, que fue hace 20 años, te das cuenta de que sí ha habido algunos cambios, pero sigue siendo lo mismo. Es frustrante porque significa que las cosas no han mejorado tanto. Siento que lo que pasa hoy da mucha rabia y da mucha frustración, pero también me da esperanza porque también hay un lenguaje distinto, hay un despertar en la gente. Creo que eso también es motivo para tener la esperanza en que las cosas van a ser distintas en algún momento. 

¿Qué extraña de esa etapa, de su vida, de su forma de trabajar cuando hizo Fíjate bien?

Sinceramente, creo que he vivido diferentes etapas en la carrera; en esa época el no saber qué va a pasar, no tener la presión personal ni tampoco la de la gente, de la crítica, de nada, eso es muy chévere. Pero hoy en día tengo mucha más experiencia, y me encanta montarme en un escenario y cantar, tocar la guitarra y componer, me siento muchísimo más preparado para lo que hago.

Creo que son diferentes cosas de la vida; es como si tú escribes 250 artículos, quizás en el último puedas estar repitiéndote, te sientas saturado o necesites buscar una forma de renovarte, creo que es por lo que pasamos todos los que estamos creando.

Pero fue muy chévere salir, por ejemplo, con el Watcha Tour, que fue la primera gira que hicimos por los Estados Unidos con Molotov, con Los Enanitos Verdes, con La Ley; nos montábamos en un bus y todos recorríamos el país, fue como ese romanticismo que aún seguimos teniendo. El año pasado hicimos una gira acá en el bus, a mí me encanta esa vaina. Por Europa lo hicimos el verano pasado también, es decir, seguimos viviendo eso, pero en lo personal me siento más preparado musicalmente que antes para hacer un concierto, por ejemplo, para entender de qué se trata.