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P&R: K.K. Downing

El exguitarrista de Judas Priest nos habla sobre su regreso a la música, y presenta algunas opiniones sobre el metal de estos días modernos
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GEORGE CHIN

Kenneth ‘K.K.’ Downing prácticamente cofundó Judas Priest hace ya más de cinco décadas. Su potente estilo para tocar la guitarra y sus característicos solos, llenos de velocidad y precisión técnica, instauraron un sonido icónico en la entonces germinal escena del heavy metal. Con el pasar de las décadas, Downing fue incorporando más y más técnicas a su manera de tocar, como lo es el tapping o el sweep-picking,plasmándolas en éxitos como Painkiller.

En 2011, y tras casi cuatro décadas de gloria junto a Rob Halford y compañía, Downing decidió dejar las filas de Judas Priest y los escenarios debido a diferencias al interior de la agrupación. Hoy, diez años después de su retiro, K.K. Downing regresa a la música con KK’s Priest, su proyecto como solista, donde reafirma que las leyendas del metal nunca se van del todo y que solo era cuestión de tiempo para reclamar los escenarios. Hablamos con el músico inglés sobre este nuevo proyecto, su álbum debut titulado Sermons of the Sinner y el mundo del metal.

¿Cómo se siente estar de vuelta en el juego?

Se siente muy bien. No muchas cosas han cambiado, para serte sincero.

¿Cuál fue el detonante para crear este LP?

Bueno, desde que me retiré (esa es otra larga historia, bastante complicada), siempre estuve esperando el momento para regresar y retomar el manto de estar en una agrupación. Desde siempre lo pensé, sabía que esto era inevitable y que seguramente habría un espacio en algún momento; la vida tiene que seguir su curso y, aunque haya cosas que te duelan y que te obstaculicen, tienes que reponerte y seguir adelante. Al ver que la puerta estaba completamente cerrada, fue cuestión de sentarse y escribir un álbum. Todo pasó en cuestión de días, a decir verdad, todo salió muy rápido y muy fácilmente. Disfruté trabajar por mi cuenta, sin tener que hacer colaboraciones que normalmente llevan a compromisos. Si algo me gustaba, simplemente lo hacía, y fue genial.

ADRIAN HEXTALL/ MINDHEX MEDIA

 ¿Cómo describirías este disco?

¿Por dónde comienzo? Me senté a escribirlo en la Navidad de 2019 y simplemente disfruté de mí mismo, y ya sabes, tuve algunos problemas al escribir las letras y algunos otros al escribir las melodías vocales, porque siempre estaba solo aquí en el Reino Unido. Realmente terminé el disco sin consolidar una banda como tal. Hice lo que naturalmente sucedería: tengo mi propio sonido, estilo, mi propia manera de escribir, así que lo hice todo pensando en qué me gustaría a mí y a los fans. En un punto, el disco iba a durar más de 50 minutos, así que en ese momento decidí que era oportuno detenerse y concentrarse en las canciones que ya estaban; lo bueno de esto es que ya comencé a plasmar algunas ideas de lo que será el segundo LP y eso es aún más emocionante.

¿Qué tal es trabajar contigo mismo?

Es muy tranquilo y fácil, muchísimo mejor que trabajar con ciertos personajes, porque cuando trabajas con otras personas terminas escribiendo bajo el escrutinio de los demás, mientras que en este caso la libertad fue fantástica. 

¿Cuál fue el mayor desafío al hacer este disco?

No hubo reto alguno, la verdad, todo fue muy espontáneo. Solo me concentré en escribir canciones que me gustaran, que nos hicieran progresar y que, por supuesto, nos hagan tener excelentes conciertos. Realmente creo que estas canciones funcionarán en vivo, ya que promueven la participación del público; hay grandes momentos para cantar al unísono. Porque finalmente los que estamos en el escenario también somos fans y los que están en el público actúan como músicos, y estoy muy ansioso por tocar esos shows.

Gran parte del disco se grabó en el estudio que tengo en mi casa, la batería y algunas partes de guitarra en un estudio algo conocido en Londres llamado The Barnyard, grandes bandas han pasado por allí. Estoy muy agradecido de que hayamos podido utilizar esas instalaciones para este disco. Todo sonaba muy bien, Tony [Newton], el bajista, hizo gran un trabajo y Sean [Elg] hizo cosas grandiosas en la batería. Sabía bien cuál era el sonido que quería, y que todo fuera orgánico y genuino. Por primera vez, todo fluyó y salió de la manera más sencilla, seguro es porque estoy trabajando con artistas increíbles, pero cada guitarra que toqué, cada amplificador que conecté sonaba tal como quería, también creo que los dioses del heavy metal me ayudaron un poco desde arriba.

¿Tienes alguna pista favorita o especial en este álbum?

Ninguna en particular. Creo que es una gran compilación y una gran mezcla entre buenos sonidos del rock y del heavy, que van acorde a mi legado y a mi historia. No quisiera cortar todo de raíz y eliminar lo que logré en el pasado, sino que quiero traer al presente algunos fragmentos de aquellos días y, sobre todo, llevarlos conmigo al futuro.


“Por primera vez, todo fluyó y salió de la manera más sencilla, seguro es porque estoy trabajando con artistas increíbles, pero cada guitarra que toqué sonaba tal como quería, también creo que los dioses del heavy metal me ayudaron un poco desde arriba”.


¿Qué me puedes decir sobre Sacerdote y Diablo?

La canción surge de una idea que tuve sobre el demonio y un sacerdote, uno muy peculiar por cierto, porque logró conseguir la cuenta de correo electrónico de Satanás y comenzó a comunicarse con él. Pero supongo que cuando eres un sacerdote tan afligido y corrompido, quizás tendrás ganas de hacer este tipo de contactos tan oscuros. El caso es que los dos terminan trabajando en conjunto para que la gente caiga en su macabro plan, pero lo que sucede es que el sacerdote fue lo suficientmente estúpido e ingenuo para creer que realmente podría entablar una amistad con el demonio. Y tal como lo cuenta la historia, el demonio se salió con la suya y todo terminó en lágrimas.

Pero la verdad es que siempre quise enviarle este mensaje a todos los países y personas hispanohablantes, es una manera de decirles: “No me he olvidado de ustedes, se que están ahí y estoy muy ansioso de verlos de nuevo, siempre estarán en mi memoria”.

El metal en las últimas décadas se convirtió en un fenómeno mundial, ¿cuáles son tus bandas favoritas fuera de Inglaterra?

El metal conquistó el mundo y ahora hay muchos epicentros para el género. Recuerdo cuando tocamos en Rock in Rio en 1991, Sepultura estaba allí con nosotros. Creo que alcanzamos a saludarlos rápidamente porque obviamente todo era una locura.

Suramérica es precisamente uno de esos centros del metal hoy en día, y obviamente todas las bandas quieren tocar allí porque el público siempre es grandísimo y los fanáticos son verdaderos y leales. Y sí, hay otros lugares donde hay buenos críticos y conocedores, pero cuando se trata de tener una total devoción y lealtad por una banda de metal clásica, Latinoamérica es el lugar propicio, ellos saben lo que quieren. Y seamos honestos, en algunas partes la gente dice cosas como, “Ya no escuchamos música de los 70 ni de los 80, las cosas siguieron y nosotros también”, pero eso no sucede con los verdaderos fanáticos alrededor del mundo. Nosotros aún apreciamos esas décadas doradas donde teníamos muchas influencias por escuchar excelente música y ver a grandes bandas.

Las leyendas nunca mueren: K.K. Downing regresa a la música con KK’s Priest, su proyecto como solista, donde reafirma que los íconos del metal nunca se van del todo.
GEORGE CHIN