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P&R: Lenny Kravitz

Hablamos con el músico sobre su nueva autobiografía, el hacer las paces con su padre y por qué rechazó interpretar Somebody’s Watching Me
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CHRISTINE HAHN

Después de que la pandemia comenzara a expandirse a principios de marzo, Lenny Kravitz dejó su casa en París para recluirse en Eleuthera, una pequeña isla en las Bahamas. Allí ha estado viviendo una vida sin complicaciones, cultivando su propia comida y utilizando los árboles para hacer ejercicio.

Ha estado un poco más reflexivo debido a su nueva biografía, Let Love Rule. Es el primero de dos volúmenes en los que relata toda su vida desde el lanzamiento de su álbum debut en 1989. Es una mirada fascinante a la dualidad que lo ha acompañado durante toda su vida: un chico de origen multirracial, hijo de un productor de NBC (Sy Kravitz) y una actriz de televisión (Roxie Roker de Los Jefferson), que vivió en Manhattan y Brooklyn antes de ir a Los Ángeles, lugar donde se sintió como en casa y donde pasó el rato en mansiones de Beverly Hills, parques de skateboarding y en bares góticos y de New Wave. “Siempre he dicho que amo los extremos”, dice el músico. “No me llevo muy bien con lo que está en medio”.

¿Por qué escribir una autobiografía ahora, y por qué dividirla en dos partes?

Bueno, nunca pensé en escribir el libro [hasta hace poco]. No pensaba que mi vida fuera tan interesante. Pero me complace haberlo hecho porque fue la mejor terapia que pude haber recibido. Esta es una historia sobre encontrar mi camino y no quería que tratara sobre la fama. El segundo libro será mucho más complicado de hacer. Todo se vuelve más intenso pero creo que redactarlo también me servirá para sanar muchas cosas.

Me impresionó leer que después de descubrir que tu padre engañaba a tu madre, antes de que lo botaran de la casa él te dijo: “Tú también lo harás”.

Tenía como 19 años, fue una gran declaración en un momento en el que creía que mi madre quería que me dijera algo más por mí bien. Y él simplemente dijo eso. No me di cuenta de qué tanto me había afectado ese episodio. Pero cuando lo recuerdo, puedo entender sin prejuicios que él simplemente estaba hablando sobre lo que él consideraba como su verdad.

¿Cómo crees que eso te afectó más adelante en tu vida?

Me surgieron preguntas sobre el compromiso y me preguntaba si yo sería capaz de algo así. Pero pasé años intentando olvidarlo. Lo más hermoso fue que en vez de ver a mi padre como tal y recordarlo por lo que nos había hecho a mi mamá y a mí, pude verlo como un hombre que simplemente estaba tratando de encontrar la manera de vivir a partir de su experiencia. De repente todos los juicios se desvanecieron. Terminé queriéndolo y entendiéndolo… Amo a mi padre, y lo amé mucho más después de escribir este libro. Hicimos las paces antes de su muerte.

También escribiste que Kennedy Gordy (hijo de Berry Gordy) te ofreció la oportunidad de cantar Somebody’s Watching Me, que se convirtió en uno de sus más grandes éxitos en 1984 bajo el nombre de Rockwell.

Él fue a la casa de mi madre con su Linndrum, que era bastante grande y pesada. Me dijo: “Tengo esta canción para ti”. La cantó y le respondí: “Vaya, es buena”. Pero como puedes ver en el libro, la rechacé. Le dije: “Es demasiado buena, pero es para ti. Tú debes hacerla”. En ese entonces, Kennedy no pensaba en sí mismo como un artista, quizás estaba pensando más en ser un productor o compositor. Lo que sucedió después fue que, al pasar de algunos meses, la escuché en la radio. Estaba impresionado.

También rechazaste la oportunidad de interpretar a Marvin Gaye en una película biográfica.

Fui al gimnasio donde Marvin había entrenado con el boxeador, a la iglesia donde cantó el Padre Nuestro en esa hermosa grabación, todo. Conocí al director Julien Temple, quien me cae muy bien. Pero simplemente no sentí que fuera lo correcto y no puedo decirte por qué. Es una oportunidad maravillosa, pero estoy tratando de encargarme de mis propios asuntos.

En el libro dices que tienes dos caras, ¿qué quieres decir con eso?

Antes que nada, soy Géminis y todos sabemos lo que eso significa. Mi madre solía preguntarme: “¿Con cuál de tus identidades voy a tener que lidiar hoy?”. Siempre he tenido esa doble personalidad. Tengo una madre afrocaribeña y cristiana, y un padre ruso y judío. Soy Lenny en Manhattan pero Eddie en Brooklyn. Tengo un lado en Nueva York y otro en Los Ángeles. Tenía 15 años y vivía en la casa de mis padres, y mi madre actuaba en el programa más popular de televisión. Estábamos viviendo una vida maravillosa. ¿Y qué es lo que decidí hacer? Irme, porque mi padre no me dejaba ir a conciertos y ahora estaba viviendo en la calle, en un carro, en apartamentos de otros. Me puse en esa situación, pero de alguna forma lo solucioné. Siempre lo he hecho.

En 1995 nos dijiste: “Quiero dedicarme a esto hasta que esté viejo y arrugado. Me gustaría ser como John Lee Hooker con traje y mi papada colgando, tocando música y rasgando mi guitarra”. ¿Todavía te sientes de la misma manera?

No quiero la papada pero sí, absolutamente. Mick Jagger tiene 70 y tantos, y todavía puede hacer temblar un estadio más que los que tienen 20 años. Todavía estoy joven y en algunos años, cuando llegue a la edad de Mick, seguiré si tenemos un mundo en el que pueda hacerlo. Planeo hacer esto hasta que no pueda más.