fbpx

Reemplaza la angustia juvenil con una introspección

La angustia del rapero abre camino para una fanfarronería más madura en su excelente nuevo álbum
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp
CORTESÍA PRENSA TYLER, THE CREATOR

Tyler, the Creator

Call Me If You Get Lost

Decir “se los dije” ciertamente se debió sentir bien. En 2011, un Tyler, the Creator de 20 años se tomó sus redes sociales para profesar una lista de metas ambiciosas; un Grammy, una colaboración con Lil Wayne, un festival de música y un parque de diversiones. Parecían descabelladas para la estrella en ascenso, quien se subió a la espalda de Jimmy Fallon en el debut televisivo de Odd Future. Pero, según cuenta la historia, Tyler ha alcanzado todo eso y más. Su carrera es el boceto de la fama alcanzada por Internet, convirtiendo al músico de treinta y tantos ya, en una especie de político con cancha en el juego. 

Eso no significa que no haya tenido inconvenientes en el proceso. El último álbum de Tyler, Call Me If You Get Lost, habla sobre el arma de doble filo que es crecer en el ojo público. En Manifiesto rapea sobre el hecho de ser “cancelado”, posiblemente haciendo referencia a las protestas que ocurrían durante las primeras presentaciones de Odd Future, la carta abierta escrita por Sara Quinn de Tegan and Sara, o su expulsión del Reino Unido. Pero es difícil seguir enojado cuando, como el rapero nos recuerda en Corso, tienes “otros-otros-otros-otros” hogares. La característica autopercepción de Tyler ha madurado y se ha convertido en la música rap más convincente hecha hoy en día, y como tal, este álbum demuestra ser el mejor trabajo del rapero hasta la fecha.

El más valioso atributo de Tyler sigue siendo su incapacidad para hacer algo predecible. Mientras que otros artistas hacen un gran esfuerzo por sorprender con colaboraciones excéntricas, la filosofía de Tyler está basada en traer personas ajenas a su mundo, obligándolas a deshacerse del engaño de la marca personal durante un verso. En Earfqueake, de su álbum de 2019, Igor, Playboi Carti rapea sobre las elegantes notas de un piano con un efecto glorioso. Igualmente, Call Me cuenta con varias participaciones que ayudan a potencializar el mundo que Tyler creó.

En Wusyaname, YoungBoy Never Broke Again y Ty Dolla $ign aparecen como las verdaderas estrellas de la NBA en Space Jam, tonteando con criaturas de colores que desafían la física. La producción es característica de Tyler; brillante y exuberante, evocando la era dorada del R&B. El rapero sigue siendo el misántropo solitario que podría decirse cambió la cara del rap, solo que mucho más rico y sabio.

En Massa, Tyler se queja de sus impuestos y le suma una crítica razonable al gobierno, envuelta en un alarde ingenioso sobre ser tan rico como para utilizar paraísos fiscales.

Más que nada, Tyler parece haber encontrado una ecuanimidad. Siempre ha sido un MC habilidoso, sin importar qué tan ligero se lo tomó al comienzo. Igualmente, su producción se mantiene tan exuberante y dinámica como la de los más grandes; los Neptunes o Swizz Beats. Call Me If You Get Lost da una sensación de que se está fusionando. Solo escucha la participación de 42 Dugg en Lemonhead.

La destacada Juggernaut muestra a Tyler conectándose con Lil Uzi Vert y Pharrell, una colaboración que tiene casi demasiado sentido, y que podría borrar de la memoria a la mediocre Neon Guts de Uzi en Luv is Rage 2. El rapero está en su salsa, entregando frases tontas pero geniales, presumiendo como alguien que siempre ha sabido cuánto vale. No es necesariamente la mejor canción del álbum, pero fácilmente es la más divertida. El enfoque de Tyler sigue siendo tan antiprofesional como siempre. Se cansó de rapear sobre abuso sexual y violencia solo por escandalizar, pero no se ha cansado de ignorar a la industria. Sus primeros sueños plasmados en sus redes sociales eran más que pensamientos positivos, eran planes de batalla.