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Revivamos nuestra historia

Poligamia nos recuerda que las canas no son tan graves, siempre y cuando puedas hacerlo cada vez mejor, como ellos
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Gordillo, Turbay, Cepeda, Camelo y López.
Foto Rozo

Poligamia

25 años-En vivo

En 1997 Poligamia lanzó al mercado su álbum de despedida Buenas Gracias-Muchas Noches, una grabación en vivo que capturó el concierto final de esa etapa en el Teatro La Castellana, de Bogotá, el 25 de julio de ese mismo año. Allí se cerró un gran capítulo de la banda, que dejó un puñado de éxitos importantes en la radio, y se abrieron nuevas rutas en solitario para sus integrantes, siendo el más notorio de ellos -como es apenas obvio- Andrés Cepeda. Sin embargo, Juan Gabriel Turbay (teclados), Freddy Camelo (guitarra) y César López (batería), continuaron haciendo música con enfoques distintos, mientras Gustavo Gordillo (bajo) se enfocaba más en la producción audiovisual.

Hubo una larga pausa, y en 2015 la banda se reunió con todos sus integrantes tradicionales; desde ese momento han continuado presentándose y demostrando que en vivo conforman una unidad tremendamente sólida con un interesante poder de convocatoria.

En medio de la cuarentena, en junio, presentaron Vencer el miedo, una canción que proviene del álbum Promotal 500mg, de 1996, el último disco en estudio que lanzaron. El sencillo salió para hacer frente al difícil momento que seguimos viviendo, y se hizo a través de una reunión virtual de la banda.

Ahora han presentado Poligamia 25 años-En vivo, un EP de seis canciones grabadas en un par de presentaciones realizadas en 2018, una de ella en el Teatro Julio Mario Santo Domingo. Mi generación, Fue solo amor, Hasta que venga la mañana, Desvanecer, (con Elsa Riveros), Confusión, Déjame en paz, son los temas que conforman este lanzamiento en el que la banda se muestra increíblemente ajustada y fresca.

La voz de Cepeda suena con la fuerza y la versatilidad de siempre, mientras la batería de César López debería lograr que mucha gente dejara de verlo solo como el activista que creó la ‘escopetarra’. López y Gordillo conforman una sección rítmica que sorprende en los temas más movidos, y las interpretaciones de Turbay y Camelo hacen que las canciones cobren mucha vida y profundidad. En Colombia no abundan este tipo de producciones en vivo, y siempre es un alivio escuchar cosas así. Andrés Cepeda ha sido abanderado de los discos en concierto, y aquí mantiene en alto esa consigna. Lo único que podría lamentarse es que no haya sido todo un álbum con un par de temas nuevos.

Para terminar, hay que decir que Mi generación permanece intacta a pesar de las casi tres décadas que tiene encima, y aún logra conmovernos intensamente a muchos cuarentones. Tal vez este sea un ejercicio de nostalgia, ¿cuál sería el problema con eso? Mientras la música sea interpretada y asumida con el corazón que se siente palpitar aquí, bienvenida la nostalgia. Siempre.