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Ringo Starr nunca va a parar

En esta entrevista el baterista de los Beatles cuenta cómo grabar le ha salvado la cordura y por qué es fan de artistas como Billie Eilish y Miley Cyrus
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Scott Rober Ritchie

Ringo Starr, con 81 años, no se detiene. El baterista se prepara para lanzar su segundo EP del año: Change the World. A pesar de que, Starr está acostumbrado a pasar cada año de gira junto a la All-Starr banda desde que comenzó la cuarentena, y la pandemia, nada ha sido lo mismo. Para soportar la levedad de la pandemia, Starr decidió componer música -junto a algunos amigos de toda la vida- desde su estudio en casa sobre eso nos cuenta: “A veces no tenemos nada mejor que hacer, entonces escribimos una canción”.

Luego de que el ingeniero de sonido le ayudara a instalar el micrófono de Zoom para esta entrevista, Ringo comenzó a cantar el clásico de los Beatles ‘Help!’. Y a mitad de la entrevista recibió una llamada de su hijo, Zak, el baterista de The Who, lo curioso de esa llamada no fue lo inesperada, fue el ringtone personalizado que Starr le tiene a su hijo: es una mezcla entre el órgano y una armónica. 

Change the World suena como Starr: cálido y colorido. Y cuenta con cuatro canciones nuevas en donde participan: Linda Perry, Steve Lukather, Trombone Shorty y Joe Walsh -con quien hace una adaptación de Rock Around the Clock, el hit de musical de los 50’s- . Este EP estará disponible para la audiencia desde el 24 de septiembre y viene en cuatro presentaciones: digital, CD, casette y, desde el 19 de noviembre, en vinilo. 

Para la entrevista, vía Zoom, con Rolling Stone Starr comparte su sabiduría y experiencia y también muestra su encanto. Entre los temas tratados está, por supuesto, Change the World, anécdotas de sus días en los Beatles, hacer colaboraciones a distancia, por qué es fan de Miley Cyrus y de Billie Eilish – quien recibió el premio Grammy del disco del año de las manos de Starr- y la influencia de la música en su juventud.

¡Felicidades por Change the World! Eres el hombre más trabajador y dedicado de la industria. Mira la cantidad de música que estás compartiendo este año

Eso es solo porque me reté a mí mismo, pensé “No quiero hacer otro álbum. Diez canciones son un trabajo -requieren de un buen trabajo- pero ahora solo quiero hacer cuatro canciones extendidas. De joven me gustaban mucho los EP’s y en este momento quiero hacer EP’s”. 

El single Let’s Change the World es genial y asertivo

Me encanta que lo pienses. Esta canción es junto a Steve Luthaker y Joe Williams. Luke toca la guitarra y la canción tiene cuerpo, es sólida. En este EP trabajé con personas con quienes nunca antes había trabajado como por ejemplo Linda Perry. Con ella tocamos Come Undone, y fue genial, y decidimos que queríamos un trombón así que enviamos el borrador de la canción a Nueva Orleans y nada más ni nada menos que Trombone Shorty decidió unirse. Just the Way  es una pista de reggae que creamos junto a Tony Chen y Fully Fullwood. Bruce Sugar fue nuestro ingeniero, o mejor dicho nuestro productor.

Creo que esa es una de las mejores cosas de grabar y producir música ahora. Nos salva la vida mientras estamos encerrados y nos permite continuar un proceso creativo. A veces me vuelve loco no estar en la carretera y de gira pero ahora puedo enviar los documentos y las canciones y puedo compartir mis creaciones y música. Es increíble ¿no? 

Sí, de acuerdo es increíble.

No puedo contarte cuál canción pero sí puedo contarte que Eddie Vedder estuvo aquí el otro día. Eddie Vedder con sus archivos musicales. [Ríe de manera traviesa]  Es lo único que voy a decir. 

No puedo esperar a escuchar esa canción

Y va a sonar muy bien. Acá, en casa, tengo todo el equipo necesario: tengo los teclados, los micrófonos, las dos baterías y los tres amplificadores. Es así como hemos hecho lo que hemos hecho. Los últimos diez años he grabado casi todo en casa. Y me encanta porque puedo salir a tomar té en cualquier momento, saludar a Barbara -mi esposa- y consentir a los perros y seguimos seguros. Desde que comenzó la pandemia no hemos salido casi.

Este EP tiene un flashback a la música de los cincuentas y su influencia para ti. ¿Cómo llegaste a, o decidiste, cantar Rock Around the Clock?

Estaba pensando -en esos días en los que te sientas y recuerdas momentos de tu vida- que luego de haber estado en el hospital por tanto tiempo pues entré a los 14 y cuando me dieron de alta estaba a punto de cumplir los quince. Y no los quería cumplir en el hospital. Le rogué a mi mamá para que hablara con los médicos y dos semanas antes de mi cumpleaños me dieron de alta. Mi familia decidió ir a Londres a visitar a los familiares de mi  padrastro por una semana. Luego, fuimos a visitar a mis abuelos a Liverpool y ellos me llevaron al cine en la isla de Man y ahí Rock Around the Clock  por primera vez. Era uno de esos lugares escandalosos, como Florida en un mal día, y todos estaban bailando y pasándola bien

En un momento de la tarde, ¡la multitud destrozó el cine! Empezaron a arrancar sillas y lanzarlas, luego comenzaron las peleas. Yo, recién salido del hospital, solo pensaba “Wow, las cosas han cambiado” ¿Sabes a lo que me refiero? Era asombroso. Y desde entonces la canción me marcó. Después de ese recuerdo decidí que iba a tocar  Rock Around the Clock. 

Bill siempre ha sido como un papá. Es por eso que amamos a Elvis, Buddy y Eddie Cochran porque ellos vinieron después de Bill porque Bill fue el primero. Y Rock Around the Clock es una gran canción. 

Es increíble como luego de salir del hospital pasas a ver a un montón de jóvenes destrozando una sala de cine. 

¡Lo sé! Justo después de haber estado un año en una cama me sentía mejor gracias a América – ahí se desarrolló la estreptomicina-. Yo tuve tuberculosos así que me internaron en un invernadero en Haswell, a las afueras de Liverpool. El lugar tenía muchos árboles, brisa y ventanas. Una aventura para mí era poder pasar de la cama a sentarme en una silla. Solo podía pensar “Wow, estoy sentado en una silla”

¿Fue en esa sala de cine cuando decidiste que ibas a ser igual de relevante y famoso como Bill Haley?

No. Nunca lo pensé. Yo solo quería ser como esos jóvenes y me convertí en un Teddy Boy. Ya sabes, me gustaba el rock and roll y me vestía con pantalones ceñidos y camisas victorianas.

No mucho después, los jóvenes destrozaban lugares por ti y por tu música. 

¿No es extraño? En mi defensa, no hubo muchos destrozos. Hubo gritos y bailes pero no tantos destrozos. 

Te robaste el show en los Grammy de este año junto a Billie Eilish. 

Sí, qué curioso. Me hubiera encantado quedarme y hablar con ella. Decir algo como “Hey, ¿qué tal va todo? Pero no pude. El día anterior al evento me hicieron la prueba Covid- es difícil pensar que ahora la vida y el mundo funcionan así- y solo llegué al lugar de la ceremonia, entré al camarín de ahí fui al escenario y luego tuve que devolverme al carro. Realmente no hubo tiempo para nada. Pero me encanta lo que hace y ella es genial. Me encanta su actitud, me recuerda a Miley Cyrus. Me caen bien los artistas rebeldes como ellas. 

Y esos artistas también te siguen. Si mal no recuerdo, cuando Billie y Finneas recibieron el premio ellos se inclinaron hacia ti. Tu música le habla a diferentes generaciones.

Creo que esa es la función de la música. Por ejemplo, hace unos días alguien me mostró dos fotografías de los Beatles. Una era de agosto de 1962 -cuando me uní a la banda- y otra era de la misma fecha pero en 1969.  Fue un periodo de tiempo relativamente corto pero hoy en día nuestra música sigue siendo relevante. Hasta nos han comparado con una banda contracultura de metal, no deja de sorprenderme lo que dice sobre los Beatles. 

Nuestra música ha tenido diferentes empaques: Salimos en vinilo, luego en CD y ahora hacemos parte de la cultura del streaming. Y tengo la certeza de que apenas se inventen algo más también estaremos en esa plataforma. Me gusta mucho escuchar a jóvenes decir “Me gusta ese sonido, me gusta la canción”. Cada generación se menciona con los Beatles no solo por la historia sino porque la música fue así de buena y atemporal. 

Estuve escuchando la nueva edición de Let It Be. La batería suena más clara que antes. 

Sí, fue interesante. El primer remaster fue Yellow Sub. Paul y yo estuvimos en Abbey Road y solo pensábamos “¿quién puso eso? ¿qué es ese sonido? ¡Todo suena tan claro!” Con el nuevo remaster la batería suena mucho más clara y me encuentro con personas que me preguntan “¿eres tú quién tocó eso?” Y mi repuesta siempre es: “me temo que sí, ese era yo.” ¡Me encanta! 

En los sesentas todo era mono, eso quiere decir que si había que quitar algo o reducir la calidad de algo casi siempre era el ritmo del bajo o la batería. Hay muy poca batería en nuestras primeras producciones. Ahora todo suena más claro, y si puedo decirlo, mejor.

En esta nueva versión de Let It Be, parece que todo el mundo estaba divirtiéndose.

Es cierto, nos divertimos mucho. Para hacer la versión remasterizada de Let It Be para el documental Get Back –ahora dura 6 horas- nos tuvimos que reunir para el día de acción de gracias y hubo muchas risas. A diferencia de la versión original pero curiosamente en la versión original nosotros nos subimos a la terraza a hablar y compartir y terminamos un álbum en ese mes.   

Ahora la canción suena como si la batería inspirara a los cantantes. 

Y creo que así fue. Ellos siempre podían escuchar mi ritmo en la batería así estuviera al otro lado de la habitación. Con el paso de los años todos nos hicimos más cercanos literal y figurativamente. George Martin, nuestro productor, creía en separar los instrumentos en el estudio pero a nosotros nunca nos molestó que los sonidos se traspasaran. Mi canción favorita, no de ese álbum pero sí de White Album, es Yer Blues. Recuerdo que todos estábamos dentro de una habitación pequeña. Y por todos me refiero a John, los amplificadores, el bajo y yo. Y podíamos sentir la energía del otro y así nutrir lo que tocábamos. Remasterizar ha sido un proceso muy bonito y grato para mí. 

Supongo que ese proceso ha sido un tributo a cómo la amistad y la música pueden ir de la mano. 

Recuerdo la banda con mucho cariño. Era emocionante estar con esos tres sujetos. Tuvimos muchas etapas en muy poco tiempo, Paul siempre ha sido multifacético: cantaba y tocaba el bajo. John nos motivaba y George tocaba las melodías como si el mundo se fuera a acabar. El trabajo de George, muchas veces, era lo que llevaba el peso de la canción. Dentro de todo creo que los cuatro hicimos un buen trabajo.