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Santiago Cruz: “Hablar del respeto a la vida y preguntar por los desaparecidos es un tema de humanidad”

Canciones de amor y conciencia, reflexiones en medio del incendio
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Durante la grabación de Dale, su más reciente álbum.

Fotografía por @gabo_gomez

La última vez que hablé frente a frente con Santiago Cruz fue el 8 de diciembre de 2019, durante las marchas de UnCantoXColombia. Antes de que empezara la cosa hicimos algunas entrevistas cortas con los artistas, y Cruz expuso las razones que lo habían llevado a participar: “Toda vida importa, toda muerte duele. Yo quisiera ver una política decidida contra la corrupción; vemos que el Estado quiere recoger recursos a través de leyes de financiación y políticas de desarrollo que van en contra del medio ambiente, pero ante el desangre de la corrupción no se actúa como corresponde. Creemos que el desarrollo económico no puede ir en contra del medio ambiente y que la cultura debe tener una presencia permanente en la reconstrucción del tejido social colombiano. Queremos que el presupuesto de la cultura aumente a un 2 % del Producto Interno Bruto (PIB), que nuestros dirigentes políticos estén a la altura, y que las políticas de desarrollo estén emparentadas con la dignidad del pueblo colombiano”. 

Tan pronto empezó la movilización, hubo un momento en el que resultamos tratando de caminar entre miles de personas aglomeradas, él llevaba su guitarra a la espalda, mucha gente le pedía fotos y aceptaba amablemente. Yo pensaba, “En esta chichonera van a terminar rompiéndole la guitarra con estos empujones…”, y de repente lo perdí de vista.

Más adelante lo vi cantando sobre el camión que comandaba la marcha, y su instrumento se había salvado del tumulto. Para Santiago ese fue uno de los días más conmovedores de su vida porque le ayudó a entender con más claridad que la gente está ya “muy cansada de muchas cosas, y también que la música es muy poderosa”.

Esa conciencia social es algo que mucha gente pasa por alto, pero que ha estado presente en su oficio desde siempre. “Las canciones más conocidas de mi trabajo son las que tienen que ver con el romance, pero desde mi primer disco tengo canciones que hablan de la realidad del país”, dice, y hace alusión a temas como Quietud, Peticionario, Hijos del calvario o Nos callamos. “No sé si no les dimos la oportunidad desde nuestra orilla, o si no eran canciones lo suficientemente potentes para ser sencillos, o simplemente es una temática que decidimos anular”. A propósito de eso recuerda lo que hizo U2 con Sunday, Bloody Sunday, y se pregunta si sus canciones con contenido social se dejaron de promocionar por imposiciones de la disquera o de la radio, o si hubo ahí un factor de miedo: “Yo no soy tan valiente porque estamos en un país donde las amenazas se cumplen… aquí han matado un futbolista por hacer un autogol. Definitivamente hay un factor de miedo, que es innegable, porque acá se cumple con las amenazas”.

Sale a flote algo que siempre será admirable en Santiago Cruz: el enorme valor que muestra a la hora de asumir sus temores, incertidumbres y flaquezas. En una industria donde reinan el ego y las vanidades, él nunca ha sacado el cuerpo cuando siente que debe hablar de sus fracasos personales o profesionales, los ha reconocido cuando sus proyectos musicales no cumplen ciertas expectativas, y ha hablado con absoluta franqueza del proceso que vivió para enfrentar sus problemas de adicción hace ya varios años. Tal vez lo más valioso en esta honestidad radica en que él aprovecha esas experiencias para su crecimiento personal, y las comparte para ayudar a otras personas.

El 8 de diciembre de 2019, durante las marchas de UnCantoXColombia. Fotografía por @andreswolf

A lo largo de la pandemia hemos tenido la oportunidad de hablar por Zoom en varias oportunidades, y en varias de ellas hemos tocado el tema de las canciones de amor; a mí ya me aburren casi todas, y él coincide en que las que abordan la conquista ya no aplican por cuestiones de edad y de momento vital. En alguna de esas conversaciones le pregunté por qué creía que casi todas las canciones ofrecidas por el mainstream hablaban sobre amor de pareja: “Creo que es un condicionamiento que tenemos, esto no empezó en nuestra generación, ni mucho menos, esto viene de atrás, y creo que es la vía más fácil para transmitir el mensaje”, dijo. Poco tiempo después tuvo en su podcast, Punto de Vista, a la escritora Amalia Andrade, y le repitió más o menos la misma pregunta; “Porque no sabemos amar”, respondió ella.

En el podcast ha tenido una cantidad muy importante de personajes, entre los que se cuentan J Balvin, Rigoberto Urán, Rosana, Mariana Pajón, Juan Pablo Sorín y ‘El Pibe’ Valderrama. El cantautor ibaguereño tiene el fútbol entre sus grandes pasiones, y es hincha devoto del Deportes Tolima, por eso anda celebrando la más reciente estrella que el equipo de la ‘vinotinto y oro’ conquistó ante Millonarios hace unos días. Esa alegría debió venirle bien después de haber tenido que enfrentarse al Covid-19 en los primeros días de junio; le golpeó con fuerza, pero salió adelante desde su casa y sin necesidad de intervención médica.

“Ahora le dicen a la gente, ‘Quédate en casa’, pero la gente no puede, somos pocos los que podemos, y eso es una mierda, eso no es culpa del coronavirus, es culpa de un sistema absolutamente corrupto que nos robó la dignidad”, decía al comienzo de la pandemia. “Por eso me angustia mucho que en este escenario haya tanta gente abogando por volver a la normalidad, cuando la normalidad era justamente parte del problema”, añade. “Quiero ser optimista, y que hayamos aprendido algo, porque uno aprende en las situaciones más retadoras, pero también soy consciente de que los intereses que manejan a gran parte de las sociedades en el mundo son particulares y económicos, y si ahí no hay un cambio, difícilmente logremos darle vuelta a esto. Y el próximo totazo va a ser todavía más cabrón”.

Un año más tarde la realidad le dio la razón con un totazo que nadie supo dimensionar; estalló el paro nacional con decenas de homicidios, y abusos de todo tipo, centenares de heridos, y el horror colándose por todos los rincones, mientras nuestra espantosa dirigencia le echaba kilos de sal a las heridas.

En medio de todo eso, y alejado de cualquier oportunismo, Cruz dejó escapar un lamento en forma de canción: “Pasa que nos matan / que la fe nos la arrebatan / pasa que se roban todo / y nos dejan en el lodo / Pasa que hacen una guerra / pa’ robarse nuestra tierra / pasa que nos siembran miedo / y reparten todo a dedo”, cantaba en Aquí no pasa nada. Y continuaba diciendo, “Pasan los gobiernos / y la gente en sus infiernos / los magnates tan mezquinos / que se vuelven asesinos”. No fue un lanzamiento musical más, fue un clamor por un país en alerta roja.

“Creo que es un resumen muy triste de lo que ha pasado por años, estamos viviendo la explosión de todo eso que se cuenta en la canción”, le dijo a ROLLING STONE, luego de reconocer que no recuerda una etapa más triste para Colombia en toda su vida. “Lo que vemos en las redes sociales es una simplificación de lo que estamos viviendo, y es tremendamente peligrosa porque reduce las cosas a un punto de vista muy miope, y no permite tener una perspectiva más amplia y real de lo que está pasando”.

Lo más triste es que esa canción pudo haber sido escrita hace 20, o 40 años. El mismo Dilson Díaz, de La Pestilencia, dice que a veces no encuentra temas para escribir porque su banda lleva cantando estas infamias por más de 30 años. La sensación que deja Aquí no pasa nada se mueve entre el desconsuelo y la esperanza; el desconsuelo viene porque nos grita verdades en la cara, y la esperanza surge porque nos muestra que aún hay artistas preocupados por ser artistas, no simples entertainers, y eso siempre se agradece.

Un tuit en el que Cruz manifestaba su inconformidad al comienzo del paro nacional. Tomado de Twitter

“La gente está desesperada, estamos todos desesperados por un gesto de la institucionalidad, y a los artistas más grandes se les relaciona con la institucionalidad”, dice cuando tocamos el tema de las figuras de la música que han sido criticadas por su apatía. “Hablar del respeto a la vida y preguntarse dónde están los desaparecidos no es un tema político, es un tema de humanidad, pero también me da la sensación de que se les pide más a los artistas y deportistas que a los políticos. En este momento todos tenemos que poner algo. En este momento la neutralidad no es viable y no hablo de neutralidad política, es humanidad”.

Las últimas semanas nos han recordado, una vez más, la mala costumbre que tiene el país de quedarse en la anécdota y la superficie de nuestros problemas, en la distracción de las redes, en los memes, los titulares y las frases hechas, por eso siente que es fundamental darle profundidad a la reflexión: “Si en las protestas hay actos vandálicos, ¿esa reacción de dónde viene? Que las autoridades abusan del poder y han tenido una respuesta desproporcionada a esos actos vandálicos, ¿esa respuesta desproporcionada de dónde viene? Eso no es gratis, ese no es el problema, esa es una consecuencia del problema, y eso es lo complicado, que no estamos abordando las causas del problema, estamos tratando de apaciguar las consecuencias, pero nunca nos hemos preocupado por abordar las causas del problema”.

¿En qué instituciones podemos creer hoy los colombianos? ¿En la democracia que está en manos de los políticos corruptos, vendidos al mejor postor? ¿En la Policía o el Ejército? ¿En las iglesias? Ante semejante panorama, la gente voltea a mirar a sus artistas y deportistas, y les pasa la cuenta de cobro a quienes no salen de su burbuja. Amigo, si no te has dado cuenta, están matando a tus fans, y si no lo entiendes así, déjame lo digo de otra forma: Están matando a tus clientes. Eso no lo dice Santiago, de eso yo me hago responsable.

Lo que sí dice Santiago es que lo que más le ha golpeado en estas circunstancias “es el desprecio por la vida”. “Cuando vemos que al tipo con el que crecimos, a nuestro amigo de hace 30 años, le parece que el desprecio por la vida es una cosa normal y que es un costo asumible… ese ha sido un golpe realidad muy duro. Esa degradación del valor de la vida en general me parece que es de los aspectos más dolorosos que he podido ver. La violación sistemática de derechos humanos, el atacar con ácido a un agente de policía, violar entre cuatro agentes a una niña o violar entre cuatro manifestantes a una patrullera, civiles disparando protegidos por la policía, eso ya no es política”.

En ese contexto Cruz se pregunta por qué nuestra música popular, en particular el mainstream, ha estado tan alejado del papel de cronista que han tenido otras artes. Se cuestiona por qué Chile tiene El baile de los que sobran, mientras en Colombia tuvimos que pedir prestada esa canción para el 8D. “¿Por qué los artistas de Puerto Rico y no los nuestros? No sé…”.

“Argentina tuvo un periodo predictadura y ha tenido un periodo post dictadura, España tuvo el prefranquismo y el postfranquismo; han tenido periodos de florecimiento en muchos sentidos. Usted y yo no conocemos un preconflicto y un postconflicto, nunca nos tocó un periodo particular de florecimiento social para que digamos, ‘Uy, mire lo que vamos a perder’”.

A pesar de todo eso, y exponiéndose en un momento de absoluta incertidumbre, Santiago Cruz decidió presentar Dale, su disco más reciente, que salió al mercado el 21 de mayo. “Entendiendo lo delicado de la situación y lo sensible del momento, decidí seguir adelante con el plan. Canciones, eso es lo que sé hacer. Es una de las formas que también tengo para intentar construir. Yo necesito compartirlo, mi alma necesita compartirlo, y si usted le quiere dar la bienvenida y abrazarlo, gracias”, escribió en sus redes sociales.

Parte del equipo con el que creó Dale en los estudios de Audiovisión. Fotografía por @gabo_gomez

El disco fue concebido para que tuviera cuatro dimensiones, una digital, otra análoga, una en vivo (“live”) y una última ecléctica. De esas iniciales surgió el nombre, Dale. “En la digital queríamos trabajar con ese universo de beats, de programaciones; en la análoga quisimos el tema de tocar en bloque y grabar en cinta, que fue donde estuvo involucrado Juan [Galeano, de Diamante Eléctrico]; en el live yo tenía la ilusión de grabar unas canciones en vivo pero la pandemia no me lo permitió; y la ecléctica buscaba lugares estéticos distintos para que el disco se enriqueciera”.

Cruz dice que con Dale ha cumplido un sueño que le acompañó por más de 30 años: cantar junto a Alejandro Sanz, y lo hacen en Yo te todo: “Toda la construcción de la canción está inspirada en una frase que le dedica Frida Kahlo a Carlos Pellicer en una carta, que dice: ‘¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida’”.

Por cuestiones de calendario (fue compuesta cuando Dale ya estaba listo), Aquí no pasa nada quedó por fuera del álbum, pero es una pequeña joya que permanece disponible en YouTube.

Con la excepción de Alejandro Sanz, se trata de un álbum enteramente colombiano. “Hecho por productores colombianos, por músicos colombianos, ingenieros colombianos, en estudios colombianos”. Luego de haber grabado con productores como Nacho Mañó, Mario Caldato, Cachorro López o Eduardo Cabra, y de hacer tres discos en España, uno en Brasil, otro en Argentina y Puerto Rico, surgió la necesidad de tener a Colombia como base de operaciones. También hay otra particularidad en la participación de Mosty (Alejandro Patiño), un productor emblemático del género urbano, sin que esto implique en ningún momento que el disco se asoma por esos lados. “Yo quiero que usted venga y traiga cosas de allá para lo que yo hago, sin tener que irme yo a esa cancha, que está ya muy concurrida, yo no tengo nada que decir allá”, le dijo Cruz. “Fue una decisión consciente para tratar, de alguna manera, de chuparme la sangre de esos manes sin querer parecer un jovencito de 20 años, sino refrescar el sonido”. Eso es algo que también ha tenido claro siempre: quiere que su obra envejezca con dignidad, sin traicionarse ante el paso del tiempo y la tentación de las tendencias. Eso también se le abona.

De cualquier modo, a pesar de ser un referente en su estilo para nuestro país, después de tantos discos y canciones, de haber trabajado con algunos de sus ídolos, y de lograr el aplauso de millones de personas en la región, más allá de todo eso Cruz entiende que su vida y la de todos nosotros es mucho más que música.

Aquel 8 de diciembre de 2019, después de unas siete horas de marcha, nos encontramos de nuevo muchas cuadras más allá; la emoción no le cabía en sus casi dos metros de estatura. “Hermano, acá lo importante era estar ahí con toda esa gente… ¡Acá la cantada es lo de menos!”, dijo. Y tenía toda la razón.