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Shawn Mendes se pierde en el amor

En su cuarto álbum, su pop rompecorazones hace que el romance suene tan dulce como atemorizante
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Cortesía Shawn Mendes

Shawn Mendes

Wonder

Al tocar su guitarra acústica y cantar con seriedad sobre las cicatrices que deja el amor, el canadiense Shawn Mendes se forjó a sí mismo como una versión propia de boy pop que suena más a James Taylor que a Justin Bieber. Era un chico común y corriente, y luego de su álbum homónimo de 2018, siguió creciendo y haciendo una transición cuidadosa hacia los temas de la adultez mientras los mezclaba con rock, voces magníficas y letras sobre citas que habría deseado convertir en algo más. 

La edición de lujo de Shawn Mendes añadió Señorita, su éxito rotundo con su novia Camila Cabello. Ella no aparece aquí, al menos no de forma física, pero 
su imagen está presente. Wonder es un álbum conceptual, siendo ella el concepto principal. Incluso los sintetizadores de Intro, la pista que abre el disco, hacen recordar el sonido del clásico de Cabello, Never Be the Same.

Mendes comienza hablando de la emoción de una cita en Higher, luego hace una oda al arraigarse en 24 Hours (“Firma el cheque y el lugar es nuestro/Es un poco pronto, pero quiero ir a casa contigo”), y finalmente relata la historia de una aventura sexual en Teach Me How to Love.

Los arreglos musicales pueden ser tan grandes como sus ambiciones románticas. En discos anteriores el arma más poderosa de Mendes era su suavidad. Y algo que resultó muy favorable fue la mezcla entre las guitarras y ritmos marcados de temas como Nervous y There’s Nothing Holdin’ Me Back.

Ilustración por Nigel Buchanan

A veces Wonder se pasa de grandioso: la canción que le da el título al álbum se siente como si se hubiera extralimitado con sus coros, la batería y las letras sobre una realidad de múltiples matices; mientras que Monster, la colaboración con Bieber, es una débil mirada crítica a las celebridades.

Mendes, quien escribió y coescribió cada tema del disco, se desenvuelve mejor cuando explora sus propios sentimientos de esperanza y decepciones amorosas. Hay un dolor genuino en Dreams, donde canta sobre llegar pronto a casa para poder recostarse sobre su almohada y conectar con el plano astral: “Estás durmiendo el Londres… Cuenta desde 100”. En Call My Friends, ella está de regreso en casa mientras él está de gira, deambulando entre la fama como un zombie, buscando personas con las que drogarse: “Necesito un descanso de mi mente”.

El resultado es una mezcla entre la pasión de la juventud y la agonía de la adultez. Mendes cierra con Can’t Imagine, una canción acústica en la que hace que la vida sin su reina suene como un infierno en la tierra. Wonder te hace desear que él nunca llegue a vivirlo.