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Sleater-Kinney ruge en su renacimiento

Después de un desvío al synth-pop, el sonido de las queridas rockeras punk renace
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Karen Murphy

Sleater-Kinney

Path of Wellness

Sleater Kinney está de vuelta con sus viejos trucos, lo que significa, intentar nuevos trucos. Las punkeras de la costa noreste de los Estados Unidos, se tomaron la imaginación del mundo con la bomba riot grrrl Call the Doctor en 1996, pero desde entonces, se han negado a repetirse. Todo en su nuevo álbum está fuera de su zona de confort, comenzando con el título Path of Wellness [Camino de bienestar]. Es el primer álbum que hacen como dúo, la banda se redujo a Carrie Brownstein y Corin Tucker después de una dolorosa y pública separación de la baterista Janet Weiss.

En Path of Wellness, Sleater Kinney se da cuenta de que no puede volver a la normalidad, así que se enloquece tanto como es posible. No importa si has sido fan desde hace tiempo, muchas cosas del disco te sorprenderán. Así como cantan en Worry With You: Vamos a perdernos, bebé, tomemos un camino equivocado”.

Pero eso siempre ha sido un lema de la banda. En los 90, los fans se enojaron cuando Dig Me Out  no sonaba igual a Call the Doctor, y lo mismo pasó con The Hot Rock. Ese espíritu inquieto llevó al trío a su despedida de 2005, The Woods, donde explotaron en una banda de improvisación. Después de una hiatus de 10 años, volvieron con el regreso triunfal No Cities to Love. Pero su último álbum, The Center Won’t Hold, fue su movimiento más divisivo de la historia: un elegante desvío de synth-pop que sonaba mucho más como su productora, Annie Clark de St. Vincent. El cambio de imagen no solo fue polarizador para los fans, sino que destrozó a la banda.

Ilustración por NVM

En este álbum, Tucker y Brownstein tienen una composición mucho más fuerte. Path of Wellness comienza con sintetizadores, percusión que evoca a Talking Heads/B-52, y el coro “Estoy en un camino de bienestar”. La excelente Method de Brownstein es una súplica muy vulnerable, donde admite: “Estoy cantando sobre amor y suena a odio”.

Shadow Town es la primera canción de Sleater Kinney que suena como si ellas hubieran pasado mucho tiempo escuchando Steely Dan, y termina con un solo de piano eléctrico. La influencia de Steely es sorpresivamente profunda; en algunos momentos, la guitarra de Brownstein canaliza a Denny Dias hasta el punto en que esperas que comience a cantar Your Gold Teeth II. Tomorrow’s Grave es una demoledora de metal progresivo, High in the Grass no suena nada a Sleater Kinney –más como si Joan Baez reemplazara a Ric Ocasek en The Cars– hasta que Tucker finalmente libera su lamento en el coro.

Pero en su mayoría, Tucker y Brownstein van directamente al punto emocional; en este álbum suplican amor y ternura, y no van por himnos de rock o notas con potencia para levantar el puño en el aire. En la última pista, Bring Mercy, Tucker reza porque la bondad humana salve el día, con un brillo de pop ochentero al estilo de Pat Benatar. En Path of Wellness, el dúo se está reagrupando después de un periodo de pérdida y aislamiento, haciendo inventario de lo que queda. Y en 2021, no son las únicas.