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Soccer Mommy mira la oscuridad a los ojos

En su nuevo disco, Color Theory, la compositora Sophie Allison lucha contra el dolor y sube el volumen de su guitarra
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Sophie Allison.

Fotografía por Alysse Gafkjen

En junio de 2018, Sophie Allison fue telonera de Paramore en Estados Unidos. Para ella, el rock melancólico de Soccer Mommy, por momentos, no se mezclaba muy bien con los fanáticos de ese pop punk. “Es difícil tocar frente a un público que a veces no le gusta tu música, o que simplemente no le importa lo que haces”, dice la cantante de 22 años, que también abrió presentaciones de Liz Phair, Wilco, Kacey Musgraves y Vampire Weekend. “Hay momentos en los que me sorprende que les guste lo que hacemos. Es impresionante que a los fanáticos de Paramore les interese esto”.

Al escuchar Clean, su álbum debut de 2018, es fácil entender por qué a la gente que creció con Avril Lavigne podría llamarle la atención lo que hace Allison. Sus letras sobre inseguridad adolescente y melodías para cantar a pulmón herido tienen elementos de Sonic Youth y de Taylor Swift. En su nuevo disco, Color Theory, se enfoca en sus recuerdos de infancia, con un sonido variado que tiene tintes de rock industrial y cortes sobre conflictos tanto familiares como internos, que vienen de sus años preadolescentes.

Allison empezó a escribir y grabar en su casa durante las vacaciones de verano cuando estaba en el colegio, subiendo esas composiciones a Bandcamp con álbumes con títulos como Songs for the Recently Sad [Canciones para los recientemente tristes] y Songs From My Bedroom [Canciones desde mi cuarto]. El proyecto de Soccer Mommy terminó de completarse cuando estaba estudiando en la Universidad de Nueva York. La cantante estaba tomando cursos sobre el negocio de la música, pero no le interesaba una carrera en la que no tuviera que escribir ni subirse al escenario. Contactó a unos cuantos agentes y tocó en recintos independientes de la ciudad.

En Clean trabajó con el productor e ingeniero Gabe Wax (Fleet Foxes, The War on Drugs). “Nunca había grabado en un estudio, no sabía qué estaba haciendo”, recuerda. En Color Theory da un nuevo paso. Es un disco que tanto en sonidos como en letras mezcla la oscuridad con el brillo. 

En el primer sencillo, Lucy, le da vida a su corazón roto al convertirlo en el diablo, mientras que en Yellow is the Color of Her Eyes trata la lucha de su madre contra el cáncer sobre una melodía que parece una caída en cámara lenta hacia el abismo. “Quería tener esta paranoia, el miedo, la sensación de que algo estaba quemándose lentamente”, explica Allison sobre la canción.

El álbum está estructurado en tres partes, divididas en colores. El primer tercio es azul y representa la depresión y la soledad; el amarillo representa la enfermedad física y mental; y el gris habla sobre la muerte y la mortalidad.

El cierre del disco es Grey Light, y el último verso dice que está viendo a su madre ahogarse, una imagen que se muestra en el video de Yellow is The Color of Her Eyes. La cámara sigue a Allison mientras camina por la playa en el atardecer, se mete al agua y el mar de la lleva, mientras es cargadas por las olas.

Allison escribió casi todo Color Theory mientras estaba de gira. El año pasado viajó con su banda a los estudios Alex the Great en Nashville para grabar el disco. La cantante quería que se sintiera como “un viejo casete lleno de polvo que se ha dañado con el paso del tiempo”. Entre los archivos del estudio encontró algo parecido: disquetes con arreglos de cuerdas y samples.

Con este disco también quiere borrar esa etiqueta de la “rockera independiente” con la que la han marcado. “Es decepcionante, para mí y para otras personas que viven de la música, que nuestro tiempo y nuestro marketing se conecta con el hecho de ser mujeres y que todas somos iguales”, se lamenta. “Hay comentarios en los que dicen, ‘No puedo diferenciar a estas dos o tres personas’. Incluso los fanáticos”.

Aclara que no tiene problemas con sus otras compañeras rockeras (ha girado y tocado con Snail Mail y Phoebe Bridgers), pero entiende estas comparaciones como “un círculo vicioso”.

“Solo quiero hacer música, y que la gente a la que le guste, se interese porque soy yo, no por asociarme con ciertas personas”, revela. “Me encantaría borrar esa etiqueta, sobre todo porque quiero hacer cosas que tengan diferentes sonidos. Quiero hacer algo distinto. Quiero hacer algo electrónico, algo más folk, hasta algo más pop”.

Dicho eso, no piensa alejarse de la honestidad brutal de sus letras. “Sé que puedo hacer melodías que sacan a alguien de la oscuridad”, dice Allison. “Pero si no hiciera eso, solo haría canciones falsas, y nadie quiere escuchar eso”.