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Sound Ancestors de Madlib resume el pasado, presente y futuro del rap

El rapero se unió con el artista de música electrónica Four Tet para crear un álbum que sobrepasa las barreras del tiempo
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Roberto Flores

Madlib

Sound Ancestors

En el documental de 1996 The Last Angel of History, el director John Akomfrah crea un personaje ficticio para explorar las aristas del afrofuturismo de la música negra, desde Parliament Funkadelic hasta Detroit Techno. En el filme, una figura que viaja en el tiempo llamada “El ladrón de datos”, escarba entre el pasado para encontrar pistas sobre el futuro, conectando ideas que vienen de diferentes géneros e historias para crear algo totalmente original. De vuelta en el mundo real, el músico Madlib u Otis Jackson Jr, como es su nombre de pila, estaba haciendo lo mismo. A mediados de los 90, su colectivo Crate Diggas Palace trabajaba fuertemente en esas excavaciones del pasado, cortando samples de vinilos y convirtiéndolos en beats complejos que tenían la propiedad de disparar tu entendimiento de la música. Casi 30 años y cientos de canciones publicadas después, Sound Ancestors, llega como si se tratara de una bitácora de exploración.

Madlib pasó ese entre tiempo rechazando la rigidez. La mayor parte de su trabajo como rapero y productor, ni siquiera le es fiel a su nombre. Esas producciones las manejó bajo la identidad de Quasimoto, una criatura animada que lanza injurias y picardías a través de un graznidos agudos, este personaje le dio pie a que se formara un culto entre sus seguidores y solidificó sus habilidades como MC. Champion Sound, su álbum en compañía del legendario productor J Dilla, y que fue publicado bajo el seudónimo de Jaylib, continúa como una pieza fundamental en los anales de la historia del hip hop. También sucede con su álbum en compañía del recientemente fallecido MF DOOM, Madvillainy (2004). Su sensibilidad musical es tan dinámica como sus alter egos. Lanzó un proyecto con la icónica disquera jazz Blue Note, al remezclar piezas de su archivo; produjo The Life of Pablo de Kanye West, y recientemente encontró a su alma gemela en el rapero Freddie Gibbs con el que se alió para Pinata (2014) y Bandana (2019).

Sound Ancestors se hizo realidad gracias a Four Tet, artista de música electrónica, cuya larga amistad con Madlib proviene de un gusto compartido por la exploración sonora. El álbum es la segunda colaboración del dúo después de que Four Tet lanzara un puñado de remixes de Madvillainy para Stone’s Throw en 2005. En Sound Ancestors, es más flexible con el material original, optando por no agregar nuevos sonidos al álbum. La contribución oficial de Four Tet viene en la edición, arreglo y masterización. Como tal, Sound Ancestors se siente como un esfuerzo para hacer comprensible la brillantez de Madlib: La Biblia de Madlib según Four Tet.

El resultado es ciertamente una revelación. El producto de varios años y cientos de grabaciones y fragmentos proporcionados por Madlib, Sound Ancestors, es denso pero nunca abrumador. Las conexiones se combinan a la perfección gracias tanto a la mano firme de Four Tet como a la asombrosa habilidad de Madlib para hacer malabares con las ideas. La segunda pista del álbum, The Call, muestra los sonidos del rock psicodélico de los 60 del cantautor británico Terry Britten y logra pasar al boom bap de la siguiente pista, Theme De Crabtree, como si fueran parte de la misma sesión de grabación. La siguiente canción, Road Of The Lonely Ones, pone a Madlib en un territorio de sampleo familiar, superponiendo dos beats del grupo de soul The Ethics y cuando menos te des cuenta, ya estás en la siguiente pista, Loose Goose, que muestra el punto álgido de las habilidades del productor. Las baterías de la canción casi que  tienen vida propia; vibran como una pista de baile curtida por el tiempo, y Madlib lanza samples hasta un punto de casi sublimación, dejándote con el éxtasis del descubrimiento.

Es un tramo de cuatro canciones que es difícil de separar. Y mientras Madlib obtiene comparaciones con los despreocupados experimentadores músicos de jazz, Sound Ancestors presenta un caso sólido para considerar al rapero y posicionarlo junto a músicos como Brian Eno, conocido por poderosos paisajes sonoros que son tan vivenciales como musicales. De hecho, el atractivo de Madlib se ha extendido más allá de los alcances de la diáspora del hip-hop. Thom Yorke creó un proyecto con el elusivo productor y no hay que buscar muy lejos en ningún género para encontrar acólitos de Madlib. A lo largo del disco, se nos recuerda por qué. En la pista que le otorga el nombre al álbum hay percusiones que recuerdan los tipos de grabaciones tribales tan raras que puedes imaginar a Four Tet y a Madlib emocionandose en el estudio. A mitad de camino, de repente nos vemos inmersos en una sesión de jazz improvisada que podría hacerte pensar que había un cuarteto de jazz en la sala con los ancianos de la tribu, o tal vez viceversa.

Madlib es conocido por títulos de canciones divertidos y, a menudo, literales, y abre el disco con una pista que grita de manera urgente y teórica: There Is No Time. En el cierre del álbum, Duumbiyay, la idea cristaliza. La canción muestra una oscura grabación de campo de un grupo llamado Six Boys in Trouble. Según el museo Smithsonian, la grabación casera fue creada por seis niños negros que vivían en un proyecto de viviendas de interés social en Harlem durante la década de 1950. Muchos han calificado la grabación como un precursor temprano del hip-hop, y proporciona un acabado elegante al álbum. Al igual que el Ladrón de datos de Akomfrah, Madlib ve las conexiones entre el pasado y el futuro, y en Sound Ancestors, se las arregla para darnos una idea de cómo se sienten esas conexiones.