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Taylor Swift deja su zona de confort en Folklore

Su octavo álbum tiene un profundo cambio musical
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Taylor Swift.
Fotografía por Beth Barrabrant

Taylor Swift

Folklore

Y aquí estamos otra vez. El mundo estaba en medio del verano más cruel de la historia a finales de julio, cuando Taylor Swift decidió complicarlo todo, su especialidad. En una jugada que nadie vio venir, anunció un álbum sorpresa el 23 de julio. No había pasado ni un año del lanzamiento de Lover. Al igual que todos nosotros, Swift tuvo que cancelar sus planes a mitad de año. En cambio, pasó la cuarentena en un proyecto nuevo y secreto: su octavo disco, Folklore. Pero la verdadera sorpresa es la música: son las canciones más conmovedoras y emocionalmente ambiciosas de toda su vida.

En un álbum de goth-folk, con una base de guitarra acústica y piano. No hay canciones pop. Es tan distinto a Lover, como Lover fue de Reputation. Puede ser el movimiento más arriesgado de Swift, con una profundidad narrativa que nunca había explorado. Algunos hemos soñado durante años con escuchar a Taylor hacer algo así, pero nadie creyó que saldría tan bien. Es su mejor trabajo, hasta el momento.

Si en Lover resumió sus primeros 30 años de vida, en Folklore sale de su zona de confort. Parece que se dio cuenta de que estas canciones no van a sonar en vivo, así que se olvidó de aparecer en radio o de componer teniendo los grandes estadios en mente. Simplemente se preparó un café, se sentó frente al piano y dejó que su cabeza viajara a lugares oscuros.

La química que tiene con Aaron Dessner, guitarrista de The National, se siente en cada detalle. Jack Antonoff y Justin Vernon de Bon Iver también participaron. El ambiente que Swift plantea es parecido a Safe and Sound, el tema que hizo con The Civil Wars para la banda sonora de Los juegos del hambre en 2013. En el prólogo lo explica: “Mi imaginación se volvió loca en aislamiento. Este álbum es el resultado. Una colección de canciones e historias que fluyen con naturalidad. Tomar un esfero fue mi forma de escapar”.

Folklore se siente como el álbum debut de una nueva Swift, con una mirada narrativa mucho más amplia. Pero igual se siente a la misma compositora que lanzó Last Kiss hace 10 años. Este es un informe de la cantante desde cuarentena: “Ha sido difícil ajustarme/ tuve las ruedas más brillantes, ahora están oxidadas/ no sabía si te importaría mi regreso/ me arrepiento muchísimo de eso”.

Viéndolo ahora, es divertido ver que la gente se preocupó pensando que si Swift se enamoraba y era feliz, se quedaría sin ideas para escribir. Nada que ver. Ahora deja que otros personajes cuenten su historia: una niña de siete años asustada y la relación con su mejor amiga. Un fantasma viendo a sus enemigos en el funeral. Adictos en rehabilitación. Tres temas que sobresalen (Cardigan, August y Betty), hablan del mismo triángulo amoroso desde tres perspectivas distintas.

A la mitad del disco llega una trilogía que grandes cortes. August es la balada más hermosa del disco, sobre un amor de verano que sale mal. This is Me Trying es el relato de alguien que abre su corazón, para dejar de beber whiskey. Illicit Affairs es otra historia de infidelidad.

Pasarán semanas antes de poder armas el rompecabezas de todas las historias interconectadas que se cuentan en el disco. Mirroball, por ejemplo, trata del mismo farsante en la pista de baile que New Romantics, solo que la bola de espejos refleja las inseguridades más profundas de las personas. Mad Woman amplía el tema de la caza de brujas, pero también fortalece la rabia feminista de The Man.

¿Recuerdan cuándo amenazó con regrabar todos sus álbumes viejos este año? Hizo todo lo contrario: negarse a repetir. Hay muchas cosas de ese “sello” de Swift que no están acá. No hay guiños al country, no hay synth pop, tampoco hay primeras citas o risas. Hay pocas referencias a la fama, aunque valen la pena, como en Invisible String: “Para los chicos que me rompieron el corazón/ ahora les mando regalos a sus bebés”.

Si Lover fue su último disco como veinteañera, Folklore es el primer en sus treintas. Lover era una autobiografía musical, desde Nashville hasta la electrónica; pero el segundo se siente más íntimo, es el sonido de una artista que no tiene nada que probar. Nunca había sonado tan tranquila y confiada. Tiene sentido que el confinamiento haya sacado su mejor versión, después de escribir tanto sobre aislarse. En Folklore sueña con diferentes personajes para que la acompañen, y explorar sus vidas trae los versos más inteligentes y compasivos. Parece que lo mejor de Taylor Swift apenas está por venir.