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The 1975 busca una respuesta en Notes on a Conditional Form

A pesar de que es demasiado largo, el nuevo álbum de los británicos tiene momentos brillantes a nivel conceptual
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Jordan Hughes

The 1975

Notes on a Conditional Form

Para aprender a disfrutar a The 1975 siempre se ha necesitado un poco de incredulidad. Si crees que una boy band de synth pop de Manchester, con un líder y cantante de pelo crespo y de cara fina, pueden crear himnos escondidos detrás de múltiples capas de ironía y grandilocuencia, entonces te puedes considerar un fan. Matty Healy, el frontman y compositor principal de la banda, puede ser considerado el rockstar de la Generación Y: un hombre de 31 años que odia la fama, un exadicto que todavía le escribe cartas de amor a la heroína, un músico que se siente más cómodo con su computador que con su guitarra, y un artista que tiene la misma probabilidad de saltar al escenario con un parka XL y una falda transparente que sin camiseta y unos jeans entubados. 

Notes on a Conditional Form, su nuevo y larguísimo lanzamiento de 22 canciones, se supone que es la segunda parte de su proyecto Music for Cars, como también la secuela de A Brief Inquiry Into Online Relationships, su LP de 2018. Ese álbum, producido por Healy y el baterista George Daniel, fue su trabajo más corto hasta la fecha; a pesar de que sus influencias eran vastas, desde el pop británico hasta el rap que uno se encuentra en Soundcloud, sus temáticas entretejían hábilmente la agitación política actual y sus preocupaciones detrás de ese espíritu consciente. Lo que hizo único al grupo de Healy, sobre todo con Love It If We Made It, fue que capturó con sinceridad ese sentimiento: una mezcla de pánico y desdén familiar para cualquiera que haya visto los hilos de Twitter después de una conferencia de prensa de Donald Trump. 

Su nuevo álbum es diferente, con un acercamiento más disperso a comparación de Brief Inquiry, y esa puede ser su mayor debilidad: Notes on a Conditional Form es simplemente demasiado largo. The 1975 siempre ha caminado en esa línea fina entre ser un homenaje significativo y ser una copia descarada cuando se trata de sus influencias sonoras, sea comparándolo con Joy Division, David Bowie, The Blue Nile o Lil Uzi Vert. En este, su inspiración proviene más del legendario productor británico de dubstep Burial, y algunos de sus resultados son hermosos, como I Think There’s Something You Should Know, viajando a la deriva y en la mitad del disco como un monocarril. Pero en media docena de los instrumentales a lo largo del álbum, sin las letras de Healy, el experimento es demasiado plano; hay una escasez del ADN de The 1975. Y cuando Healy interviene, no siempre funciona. A veces interpreta a un personaje, pero es difícil entender cuál es su punto. Ese es el caso de The Birthday Party, en la que referencia de una manera extraña a la controversial banda emo Pinegrove antes de empezar una conversación aburrida con una chica llamada Mel, que dura la mitad de la canción y no tiene un rumbo fijo. Y claro, ese puede que sea el punto, pero ¿realmente necesitaban una canción de cinco minutos para recordarnos que las típicas conversaciones en una fiesta pueden ser aburridas?

De todas formas, cuando Notes funciona, The 1975 se demuestran que pueden ser sorprendentemente creativos y eficientes, aun cuando pueden sonar ridículos. Incluir el discurso de Greta Thunberg del festival People de Nine Inch Nails es una idea brillante de su parte, y Healy empalma la elocuencia de la activista climática con un manifiesto igual de urgente y necesario. La sátira en la canción de folk religioso Jesus Christ 2005 God Bless America hubiera sido cliché si no hubieran incluido la colaboración de Phoebe Bridgers, quien -con su voz calmada y melodiosa- confiesa que se masturbaba con furia pensando en una vecina que le gustaba. 

Healy una vez cantó sobre cómo la sinceridad puede ser escalofriante, pero el álbum cierra con su canción más honesta hasta ahora: Guys, una oda a la amistad del cuarteto. “El momento en que empezamos la banda fue lo mejor que pudo haber pasado”, le canta Healy a los compañeros que lo han acompañado por más de 18 años. “Y espero que lo podamos volver a hacer”. Afortunadamente, no se tiene que imaginar esa reinvención; el sonido camaleónico y cambiante de The 1975 es lo que ha mantenido a los oyentes volviendo por más.