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The Chronic

Recordamos el clásico de Dr. Dre con la reseña original de 1993
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Ken Weingart/Michael Ochs Archives/Getty Images

Dr. Dre

The Chronic

This is dedicated to the Nigazz that was down from day one” [Esto es dedicado a los Niggaz que estuvieron firmes desde el primer día], son las primeras palabras de Dr. Dre en The Chronic. Antes de unirse a N.W.A. cantaba temas de amor y usaba sombras en los ojos como integrante de World Class Wreckin’ Cru. Durante su tiempo junto a Eazy-E, MC Ren, Ice Cube y DJ Yella, Dre creó paisajes sonoros mucho más contundentes. En la canción Express Yourself  también aclara que nunca ha fumado marihuana. Ahora, como una estrella solista con su propio sello, el productor ha titulado su álbum debut con el nombre que tiene la hierba de buena calidad en la Costa Oeste. ¿Y qué pasa si la historia demuestra que Dre no estuvo “firme desde el primer día”? Su disco es una obra maestra del hip hop, llena de beats gigantescos y pequeñas sorpresas, como el teclado funky y el diálogo de Perry Mason.

Aunque últimamente Dre ha generado más problemas que música (una pelea en Nueva Orleans, golpeó a presentadora, mientras que el sencillo Deep Cover fue el único que lanzó el año pasado), el arquitecto sonoro –que ahora asegura que Eazy-E y Jerry Heller, mánager de N.W.A., le robaron plata– no ha perdido su magia en el estudio. En The Chronic conduce una orquesta de hip hop con una banda talentosa de jóvenes. Snoop Doggy Dog es la estrella, pero Kurupt, Rage, RBX y That Nigga Daz también explotan con rabia al lado de Dre, el soul y el reggae. La voz carrasposa de D.O.C., quien encabezó los listados en 1989 antes de dañar sus cuerdas vocales en un accidente de tránsito, hace su aparición en el skit humorístico The $20 Sack Pyramid. Bushwick Bill de The Geto Boys se encarga de unir todo en Stranded on Death Row.

La mayor parte de The Chronic mantiene la posición marginal de N.W.A. The Day the Niggaz Took Over es la banda sonora de una revuelta, mientras que Bitches Ain’t Shit y Fuck Wit Dre Day (And Everybody’s Celebratin’) disparan al estilo de Eazy-E. Los policías y otras figuras reciben sus golpes, a veces es una mezcla aterradora de juegos callejeros de la ciudad que incluyen políticas sexuales machistas y escenarios violentos como venganza. Lo que atraviesa al disco es un realismo crudo que funciona como tributo al virtuosismo del hip hop. No te preocupes por dónde ha pasado Dr. Dre, mantente firme.

*Esta reseña fue publicada originalmente el 18 de marzo de 1993.